Aunque no faltan estudiantes potenciales brillantes, muy pocas personas refugiadas llegan a la universidad. Entre las innumerables restricciones, para muchas simplemente es inasequible.
Rama Chakaki, una inversora de impacto originaria de Siria, se dio cuenta de que tampoco faltan jóvenes potenciales donantes con conocimientos tecnológicos que quieren ayudar a estudiantes refugiados. Lo que necesitaban era una forma de poner en contacto a estudiantes desplazados con donantes particulares, empresas y fundaciones.
Así que Chakaki y sus cofundadores crearon la aplicación móvil edSeed en abril, que actualmente está en fase de pruebas. Unos 500 estudiantes desplazados se han inscrito, mientras que 12.000 donantes particulares y tres empresas han expresado su interés, afirma.
Cuando se lance, los estudiantes completarán un perfil al estilo de las redes sociales que incluirá la universidad y el programa al que asistirán, datos que edSeed verificará. «Nos estamos adaptando de forma proactiva» a las necesidades de las personas refugiadas y desplazadas internas de Siria y Gaza, afirma Chakaki, mediante alianzas con organizaciones educativas como Jusoor, Bareeq Education & Development, Unite Lebanon Youth Project (ULYP) y la iniciativa para personas refugiadas sirias de University of the People, además de contactar con universidades de Cisjordania, Gaza, Líbano y Jordania.
Los donantes pueden elegir a qué estudiantes apoyar y enviar fondos directamente a la universidad o a la fundación de becas. Según las donaciones que ya han recibido, Chakaki prevé que los particulares aporten entre 10 y 100 dólares, y que las empresas donen a partir de 10.000 dólares. Esta primavera, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) seleccionó la aplicación para su desafío SOLVE sobre educación para personas refugiadas.
Hablamos con Chakaki sobre edSeed.
Refugees Deeply: ¿Por qué se necesita una aplicación para financiar a estudiantes refugiados? ¿No tienen ya los donantes canales de financiación establecidos?
Rama Chakaki: Solo el 1 por ciento de las personas refugiadas asiste a la universidad. Como la cifra es tan baja, es evidente que las instituciones donantes y las empresas no están llegando a suficientes personas refugiadas.
Realizamos un estudio que mostró que las personas acostumbradas al micromecenazgo y que han visto desarrollarse la crisis de las personas refugiadas tienen muchas ganas de apoyar la educación superior de estas, siempre que cuenten con un mecanismo de pago seguro que garantice que los fondos lleguen a las manos adecuadas. Por eso decidimos crear una aplicación de fácil acceso para las personas refugiadas, que permita a los donantes consultar los perfiles de los estudiantes y les garantice que el dinero se destina directamente a la institución educativa o a la fundación de becas que respalda al estudiante.
Refugees Deeply: ¿Por qué una aplicación móvil y no simplemente un sitio web?
Nuestra investigación mostró que muchas personas refugiadas o estudiantes afectados por conflictos no tienen acceso a ordenadores portátiles, pero todos tienen teléfonos móviles.
Chakaki: Nuestra investigación mostró que muchas personas refugiadas o estudiantes afectados por conflictos no tienen acceso a ordenadores portátiles, pero todos tienen teléfonos móviles. Entre los donantes, las preferencias estaban divididas por igual [el 50 por ciento prefería usar un móvil y el otro 50 por ciento, un ordenador], pero muchos millennials y donantes más jóvenes se sentían muy cómodos con la versión móvil. Diseñamos la aplicación inspirándonos en Instagram y SnapChat, así que se parece más a una red social y menos a un sitio tradicional de micromecenazgo. Estamos añadiendo un sitio web, pero, como al principio teníamos un presupuesto limitado, durante la fase piloto pensamos que empezaríamos por lo que aún no se había probado.
Refugees Deeply: Los donantes pueden filtrar a los estudiantes por título, ubicación, género y universidad. ¿Cómo se aseguran de que eso no discrimine a ciertos estudiantes?
Chakaki: Como ocurre en muchos sitios de micromecenazgo, no hay garantía de que los financiadores no vayan a optar por un tipo de campaña en lugar de otro. Cada donante decide qué prefiere financiar. Intentaremos complementar esto con campañas mensuales para promover ciertos perfiles. Por ejemplo, una de las campañas en las que trabajamos busca visibilizar y conseguir financiación para mujeres de origen refugiado sirio en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM).
También estamos tratando de preparar una campaña para estudiantes de Gaza, porque muchos medios de comunicación y la política del Gobierno estadounidense dicen: «No queremos financiar Gaza», aunque hay estudiantes sin afiliación política que necesitan desesperadamente esos fondos. Presentaremos los perfiles de estos estudiantes a donantes particulares interesados en ayudar a la población de Gaza.
También recibimos solicitudes de donantes interesados, por ejemplo, en ayudar a estudiantes con discapacidad. Entonces nos ponemos en contacto con organizaciones sin ánimo de lucro que apoyan a estudiantes con discapacidad y buscan financiación para educación superior. Ese es el enfoque que estamos adoptando para asegurarnos de que no haya discriminación.
Refugees Deeply: ¿Qué ocurre si un estudiante no consigue fondos suficientes para empezar la universidad?
Chakaki: Los programas tradicionales de micromecenazgo ponen un límite temporal a sus campañas de recaudación [tras cierto plazo]. En primer lugar, nos aseguramos de que haya prórrogas. En segundo lugar, en paralelo al micromecenazgo, nos acercamos a organizaciones para reunir una cantidad que cubra los déficits de financiación de ciertos estudiantes. Consideramos que esta plataforma reúne a todas las partes interesadas que buscan financiar la educación superior de estudiantes refugiados. Cuantas más organizaciones incorporemos a la plataforma, más fácil nos resultará cubrir esos déficits para los estudiantes que no alcancen su objetivo.
Refugees Deeply: ¿Qué ocurre, por ejemplo, si un estudiante abandona los estudios? ¿Recuperan entonces su dinero los donantes?
Chakaki: No. Si un estudiante ya se ha matriculado, está cursando el programa y luego lo abandona, la universidad ya habrá recibido lo que donó el donante. Pero si un estudiante, después de recaudar fondos y antes del inicio del semestre, decide no continuar sus estudios, esa asignación se destinará a otro estudiante con un perfil similar.
Refugees Deeply: ¿Cuáles han resultado ser los principales incentivos de los donantes particulares y las empresas para donar dinero a estudiantes refugiados?
Los incentivos varían. Hemos visto que algunas personas lo hacen como respuesta a la crisis que han presenciado y porque sienten el impulso de contribuir a generar un impacto.
Chakaki: Los incentivos varían. Hemos visto que algunas personas lo hacen como respuesta a la crisis que han presenciado y porque sienten el impulso de contribuir a generar un impacto. Al comienzo de la crisis siria, muchas personas se movilizaron para prestar ayuda de emergencia, como asistencia médica, alimentos y refugio. Ahora buscan ayudar de forma estratégica, a largo plazo y con el mayor impacto posible. Si [ayudan] a alguien a graduarse de la universidad, esa persona puede encontrar empleo y sacar a toda una familia de la pobreza.
Un segundo motivo es: «Me beneficié de la generosidad de otra persona y ahora quiero corresponder ayudando a alguien más». Un tercero es que se pueden obtener deducciones fiscales si se es estadounidense o de algunas otras nacionalidades. En la comunidad musulmana, el zakat o limosna permite obtener una recompensa espiritual. Las distintas comunidades lo hacen por razones muy diferentes.
Refugees Deeply: ¿Cómo esperan que crezca edSeed y cuáles consideran que son sus limitaciones?
Chakaki: Esperamos recaudar fondos para 6.000 becas en un plazo de tres años. Después, esperamos acelerar el crecimiento para poder gestionar más. Nos gustaría ir más allá de la educación universitaria [y permitir que jóvenes refugiados] se inscriban en programas de aprendizaje. También nos gustaría colaborar con organizaciones que ofrecen otros tipos de titulaciones que puedan proporcionar rápidamente independencia económica a algunos estudiantes refugiados. Por último, quizá nos gustaría asociarnos con organizaciones de mentoría y ofrecer otros servicios además de la financiación.
Una limitación podría ser, obviamente, no conseguir financiación suficiente para seguir desarrollando la aplicación. Estamos mitigando ese desafío recaudando donaciones ahora para garantizar nuestra sostenibilidad durante al menos tres años en el futuro. Siempre aparecen otras tecnologías que pueden volver obsoleta la nuestra, así que tenemos que mantenernos al día. También podría haber cambios disruptivos en el sector de la educación superior, como la formación en línea, el emprendimiento y las microtitulaciones, que vuelvan obsoletos los requisitos de financiación, pero hasta ahora no veo que eso vaya a ocurrir.
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