Los principales centros tecnológicos de Europa suelen irradiar desde grandes capitales como Londres, Berlín y París. Pero el corazón de la innovación europea no es una gran metrópolis: es una pequeña ciudad de la región neerlandófona de Flandes. Esa es la conclusión de la segunda clasificación anual de Reuters de las universidades más innovadoras de Europa, una lista que identifica y clasifica las instituciones educativas que más contribuyen al avance de la ciencia, la invención de nuevas tecnologías y el impulso de la economía mundial.

Por segundo año consecutivo, la universidad más innovadora de Europa es la belga KU Leuven. Esta institución, fundada hace casi 600 años por el papa Martín V, hoy es más conocida por la tecnología que por la teología: KU Leuven mantiene una de las mayores organizaciones independientes de investigación y desarrollo del planeta. En el ejercicio fiscal de 2015, el gasto de la universidad en investigación superó los 454 millones de euros, y su cartera de patentes incluye actualmente 586 familias activas, cada una de las cuales representa una invención protegida en varios países.
¿Cómo logra una universidad católica relativamente pequeña innovar más que instituciones más grandes y conocidas de toda Europa? KU Leuven obtuvo el primer puesto, en parte, al producir un gran número de invenciones influyentes. Sus investigadores presentan más patentes que los de la mayoría de las demás universidades del continente, y los investigadores externos citan con frecuencia las invenciones de KU Leuven en sus propias solicitudes de patente. Estos son criterios clave de la clasificación de Reuters de las universidades más innovadoras de Europa, elaborada en colaboración con Clarivate Analytics y basada en datos propios y en el análisis de indicadores como las solicitudes de patente y las citas de artículos de investigación.
La segunda universidad más innovadora de Europa es Imperial College London, institución cuyos investigadores han sido responsables del descubrimiento de la penicilina, el desarrollo de la holografía y la invención de la fibra óptica. La Universidad de Cambridge, tercera en la clasificación ha estado vinculada a 91 premios Nobel a lo largo de sus 800 años de historia. Y la Universidad Técnica de Múnich, cuarta en la clasificación ha creado más de 800 empresas derivadas desde 1990, entre ellas diversas empresas emergentes de alta tecnología en sectores como las energías renovables, los semiconductores y la nanotecnología.
En general, los mismos países que dominan los negocios y la política europeos encabezan la clasificación de las universidades más innovadoras de Europa. Las universidades alemanas representan 23 de las 100 instituciones de la lista, más que las de cualquier otro país, y el Reino Unido ocupa el segundo lugar, empatado con Francia, con 17 instituciones cada uno. Sin embargo, esos tres países también se encuentran entre los más poblados y ricos del continente. Al tener en cuenta esos factores, resulta que los países con poblaciones mucho menores y economías modestas suelen superar a los grandes.
La República de Irlanda solo cuenta con tres centros en toda la lista, pero, con una población inferior a 5 millones de habitantes, puede presumir de tener más universidades innovadoras entre las 100 mejores por habitante que cualquier otro país de Europa. Con el mismo criterio per cápita, Dinamarca es el segundo país más innovador de la lista, seguida de Bélgica, Suiza y los Países Bajos. Alemania, el Reino Unido y Francia se sitúan en la mitad de la clasificación, lo que indica que podrían rendir por debajo de lo esperado frente a sus vecinos más pequeños: por habitante, ninguno de esos países tiene ni la mitad de universidades entre las 100 mejores que Irlanda.
Las mismas tendencias se observan al analizar las economías nacionales. Según el Fondo Monetario Internacional, en 2016 el producto interior bruto de Alemania superó los 3,49 billones de dólares, 11 veces más que el de Irlanda, de 307.000 millones de dólares; sin embargo, Alemania solo tiene 7 veces más universidades innovadoras entre las 100 mejores.
Algunos países quedan aún más rezagados. Rusia es el país más poblado de Europa y tiene la quinta economía más grande de la región, pero ninguna de sus universidades figura entre las 100 mejores. Otras ausencias destacadas son las de universidades de Ucrania y Rumanía, un hecho que revela otra brecha entre Europa occidental y oriental.
Para elaborar la clasificación de las universidades más innovadoras de Europa, Clarivate Analytics (antes, la división de Propiedad Intelectual y Ciencia de Thomson Reuters) comenzó identificando más de 600 organizaciones de todo el mundo que publicaban el mayor número de artículos en revistas académicas, entre ellas instituciones educativas, organizaciones benéficas sin ánimo de lucro e instituciones financiadas por los gobiernos. La lista se redujo a las instituciones que habían presentado al menos 50 patentes ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual entre 2010 y 2015. A continuación, evaluaron a cada candidata según 10 métricas distintas, centrándose en los artículos académicos (que indican la investigación básica) y las solicitudes de patente (que apuntan a la capacidad de una institución para aplicar la investigación y comercializar sus descubrimientos). Por último, depuraron la lista para incluir únicamente universidades europeas y las clasificaron según su rendimiento.
Este es el segundo año consecutivo en que Clarivate y Reuters colaboran para clasificar las universidades más innovadoras de Europa, y tres universidades que figuraban entre las 100 mejores en 2016 desaparecieron por completo de la lista: la Universidad Tecnológica de Eindhoven, en los Países Bajos; la Universidad de Kiel, en Alemania; y la Queen’s University Belfast, en el Reino Unido. Las tres presentaron menos de 50 patentes durante el periodo analizado para la clasificación y, por tanto, quedaron excluidas. Tres nuevas universidades han ocupado su lugar entre las 100 mejores: la Universidad de Glasgow (n.º 54), la Universidad de Niza Sophia Antipolis (n.º 94) y la Universidad Autónoma de Madrid (n.º 100).
Entre las universidades que volvieron a aparecer en la lista, las que más puestos ganaron fueron la Universidad de Leiden de los Países Bajos (subió 21 puestos, hasta el n.º 17) y la Universidad Técnica de Berlín de Alemania (subió 21 puestos, hasta el n.º 41). La Université Libre de Bruxelles de Bélgica (bajó 17 puestos, hasta el n.º 38) y la Universidad de Leeds del Reino Unido (bajó 17 puestos, hasta el n.º 73) registraron los mayores descensos. En general, sin embargo, la lista se mantuvo bastante estable: nueve de las diez mejores universidades de 2016 siguieron entre las diez mejores en 2017, y 17 de las 20 mejores. Esta estabilidad es comprensible, porque es poco probable que algo tan grande como la producción de artículos académicos y el rendimiento en patentes de una universidad cambie rápidamente.
Por supuesto, la posición relativa de una universidad no ofrece una imagen completa de si sus investigadores realizan un trabajo importante e innovador. Como la clasificación mide la innovación a nivel institucional, puede pasar por alto departamentos o programas especialmente innovadores: por ejemplo, una universidad podría ocupar un puesto bajo en innovación general y, aun así, tener uno de los laboratorios de informática más innovadores del mundo. También es importante recordar que, tanto si una universidad ocupa los primeros como los últimos puestos de la lista, sigue estando entre las 100 mejores del continente: todas estas universidades producen investigación original, crean tecnología útil e impulsan la economía mundial.

