Estas 12 mujeres extraordinarias ayudaron a cambiar la ciencia para siempre

For every female scientist whose work has been recognized and celebrated, there are thousands who have been accidentally or purposefully forgotten.Image: Women in Science
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Claro, la mayoría de la gente ha oído hablar de Marie Curie y Rosalind Franklin, Jane Goodall y Sally Ride.

Pero por cada científica cuyo trabajo ha sido reconocido y celebrado, hay miles que han caído en el olvido, accidental o deliberadamente.

Para algunas, eso podría cambiar gracias a un precioso libro nuevo, «Mujeres en la ciencia: 50 pioneras intrépidas que cambiaron el mundo», de la artista Rachel Ignotofsky.

Aunque destaca a algunas de las mujeres clásicas de la ciencia, también ha retratado a figuras —y descubrimientos— menos conocidos.

Estas son una docena de nuestras favoritas.

Florence Bascom: nos ayudó a entender cómo se forman las montañas

Florence Bascom (1862-1945) descubrió su pasión por la geología durante una excursión de niña con su padre y un amigo geólogo de este.

Trabajó para el Servicio Geográfico de Estados Unidos, donde se especializó particularmente en la meseta de Piedmont entre los Apalaches y la llanura costera atlántica. En 1906, fue elegida una de las 100 mejores geólogas en una edición de una revista llamada, irónicamente, American Men of Science.

Además de investigar, también enseñó a varios geólogos destacados de la siguiente generación en el Bryn Mawr College.

Marjory Stoneman Douglas: defendió la importancia ecológica de los Everglades

Marjory Stoneman Douglas (1890-1998) se trasladó a Miami para escribir en el Herald, donde trabajaba su padre. Lo dejó para trabajar en la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial y luego volvió al Herald antes de emprender su camino como escritora independiente.

Supo reconocer el valor y la importancia de los Everglades a pesar de considerarlos «demasiado llenos de insectos, demasiado húmedos y, en general, demasiado inhóspitos». Escribió un libro titulado «Los Everglades: ríos de hierba», que concienció sobre las amenazas que afrontaba el ecosistema.

Lideró con éxito la oposición a un plan del Cuerpo de Ingenieros del Ejército que habría reducido las inundaciones, pero destruido los Everglades. Además de luchar por la conservación, también defendió los derechos de las mujeres y la justicia racial.

Cecilia Payne-Gaposchkin: averiguó de qué está compuesto el Sol

Celia Payne-Gaposchkin (1900-1979) fue la astrónoma que descubrió que el Sol está compuesto de hidrógeno y helio.

Estudió botánica en la universidad en Gran Bretaña y, por casualidad, asistió después a una conferencia de un destacado físico. Le pareció tan fascinante que cambió de campo (el conferenciante, Arthur Eddington, se convirtió en un importante mentor para ella). Cruzó el Atlántico para estudiar en Harvard, donde pasó el resto de su carrera.

Su tesis doctoral fue calificada como «la tesis doctoral más brillante jamás escrita en astronomía». Además de nuestro Sol, también estudió las estrellas variables, y tomó con su equipo más de un millón de fotografías de ellas.

Rita Levi-Montalcini: logró un avance en la comprensión del sistema nervioso

Rita Levi-Montalcini (1909-2012) fue la primera persona galardonada con el Nobel en alcanzar los 100 años. Nacida en Italia, convenció a su padre para que le permitiera estudiar medicina.

Durante la persecución de los judíos y la Segunda Guerra Mundial, tuvo que abandonar la universidad y finalmente huir al campo con su familia, pero siguió trabajando en ciencia, diseccionando embriones de pollo.

Después de la guerra, se trasladó a Estados Unidos, donde descubrió el factor de crecimiento nervioso, que guía el desarrollo del sistema nervioso. Más tarde se convirtió en senadora vitalicia de Italia.

Chien-Shiung Wu: ayudó a descubrir cómo enriquecer el uranio

Chien-Shiung Wu (1912-1997) creció en China y luego se trasladó a Estados Unidos para cursar estudios de doctorado.

Fue reclutada por el Proyecto Manhattan durante la Segunda Guerra Mundial. En la entrevista para aquel trabajo de alto secreto, pudo adivinar qué investigaban a partir de una ecuación escrita en una pizarra.

Ayudó a averiguar cómo enriquecer el uranio para fabricar bombas nucleares. El comité del Nobel la dejó de lado por su trabajo, que demostró que la naturaleza no siempre es simétrica. (El premio se concedió a dos hombres que habían planteado primero la idea, aunque fue ella quien la demostró experimentalmente.)

Katherine Johnson: calculó la trayectoria de vuelo del Apolo 11 hasta la Luna

Katherine Johnson (1918- ) hizo los cálculos que pusieron en órbita alrededor de la Tierra la misión tripulada Mercury y calculó la trayectoria de vuelo de la misión Apolo 11 para aterrizar en la Luna.

También ayudó a escribir el primer libro de texto sobre el espacio.

De niña, le encantaba contar, y gracias a ese impulso se graduó de la universidad a los 18 años y pasó tres décadas en la NASA.

Rosalyn Yalow: desarrolló una técnica para detectar la diabetes, defectos congénitos y más

Rosalyn Yalow (1921-2011) pasó la mayor parte de su vida en Nueva York. Junto con su compañero de laboratorio, desarrolló una técnica para estudiar las hormonas que todavía se utiliza hoy: el radioinmunoanálisis.

Usaron el procedimiento para distinguir entre la diabetes de tipo 1 y la de tipo 2. También puede determinar si un feto tiene ciertos defectos congénitos y comprobar que las reservas de los bancos de sangre estén limpias.

Esther Lederberg: descubrió que las bacterias mutan al azar

Esther Lederberg (1922-2006) estudió bacterias y virus, y facilitó su trabajo al inventar una técnica llamada siembra por réplica, que permitía estudiar fácilmente ciertas colonias bacterianas en varias placas de Petri.

La técnica contribuyó a que su marido recibiera un premio Nobel.

Con este trabajo, confirmó que las bacterias mutan al azar, incluso al adquirir resistencia a determinados antibióticos antes de haber estado expuestas a esa sustancia química.

También descubrió un tipo de virus llamado bacteriófago lambda, que permanece latente en una célula hasta que esta va a morir por otras causas. Hoy se utiliza como modelo para estudiar virus humanos, como los del herpes y los tumores.

Annie Easley: ayudó a escribir el código del sistema de cohetes Centaur

Annie Easley (1933-2011) pensaba convertirse en enfermera, pero se sintió inspirada a trabajar para la precursora de la NASA al leer un artículo sobre dos hermanas gemelas de la zona que trabajaban allí como computadoras humanas.

Ella se convirtió primero en matemática y luego en programadora informática, y trabajó especialmente en el código del sistema de lanzamiento y navegación del cohete Centaur.

También daba clases particulares a niños de los barrios céntricos (antes había ayudado a sus vecinos a aprender a aprobar las pruebas de votación de Jim Crow) y trabajó en cuestiones energéticas.

Patricia Bath: inventó un dispositivo para eliminar las cataratas

Patricia Bath (1942- ) inventó un dispositivo para eliminar las cataratas que nublan la visión.

También creó el campo de la oftalmología comunitaria, que combina la divulgación en salud pública con la oftalmología. Esta estrategia reduce los casos de pérdida de visión evitable, especialmente en los barrios de menores ingresos.

La organización que fundó, el Instituto Estadounidense para la Prevención de la Ceguera, proporciona gotas oftálmicas de vitamina A a los recién nacidos.

May-Britt Moser: descubrió cómo nuestro cerebro crea mapas mentales

May-Britt Moser (1963- ) contribuyó al descubrimiento de las células de red, neuronas especiales del cerebro que crean mapas mentales de los lugares que hemos visitado; un trabajo que le valió el premio Nobel.

Como psicóloga en Noruega, comenzó a estudiar el cerebro de las ratas, especialmente mientras recorrían laberintos. También ha estudiado cómo el cerebro filtra la información innecesaria para centrarse en cuestiones concretas y qué ocurre cuando el cerebro cree que estás en un lugar donde no estás.

Francoise Barre-Sinoussi: ayudó a determinar la causa del sida

Françoise Barré-Sinoussi (1947- ) es una científica francesa que ayudó a descubrir el VIH y a determinar que el virus causa el sida.

Había estado estudiando retrovirus y le pidieron que se uniera a un equipo que buscaba determinar si el sida lo causaba uno de ellos (así es, como determinó en dos semanas).

Luego investigó cómo el sistema inmunitario responde al VIH y al sida con la esperanza de encontrar una cura. Aunque se jubiló el año pasado, sigue expresándose con firmeza para animar al mundo a unirse contra el sida y luchar contra el estigmaque rodea a la enfermedad.

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