¿Es problemática la idea de la 'mujer resiliente' para las mujeres de hoy?

Employees clean and test newly made screens of LED televisions along a production line at a factory of Rizhao Hidear Electronics Co. Ltd in Rizhao, Shandong province March 1, 2011. Chinese manufacturing grew at its slowest pace in at least half a year in February, according to a pair of surveys, as the government's sustained campaign to tame inflation weighed on industrial activity. REUTERS/Stringer (CHINA - Tags: SCI TECH BUSINESS) CHINA OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN CHINA - GM1E7311EMG01
The representation of women in the workplace in films may not be entirely accurate, and could be harmful.Image: REUTERS/Stringer
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En la película estrenada recientemente Late Night, la protagonista, Molly (Mindy Kaling, que también escribió el guion), una joven de origen indio, ve cumplido su sueño de trabajar con la legendaria Katherine Newbury (Emma Thompson), cuyo programa, antaño popular, pierde audiencia y corre ahora el riesgo de ser retirado de la parrilla. Al entrar en su nuevo despacho, lo primero que hace la entusiasta Molly es colocar un póster de una puesta de sol con el lema inspirador ‘Never Give Up’. En efecto, pese al desdén de sus compañeros varones, que la consideran una ‘contratación por diversidad’, y pese a la discriminación constante a la que se enfrenta, Molly nunca se rinde. Se recupera una y otra vez.

Molly es, no obstante, solo un ejemplo de las cada vez más numerosas variantes de un ideal contemporáneo: la mujer resiliente. Esta mujer desafía la adversidad y la precariedad recuperándose de cualquier crisis o desafío al que se vea obligada a enfrentarse.

Formulada inicialmente para entender los sistemas ecológicos, la noción de resiliencia ha adquirido una notable relevancia en los últimos años, particularmente en los debates sobre cómo las personas pueden afrontar mejor el estrés, el acoso y el exceso de trabajo. En el contexto de la austeridad, por ejemplo, la política del Reino Unido se ha centrado en cómo fomentar la resiliencia entre las comunidades pobres. No es de extrañar que la resiliencia también se haya convertido en un término central de la cultura popular, por ejemplo, en la publicidad, las revistas de estilo de vida y los programas de telerrealidad, así como en el creciente mercado de aplicaciones para teléfonos inteligentes.

El mensaje en todos estos contextos es similar: la mujer resiliente quizá no pueda evitar situaciones vitales difíciles, ya sea un divorcio, un despido o el recorte de sus prestaciones, pero aun así puede ‘salir adelante’ en tiempos duros mediante una combinación de estrategias intensivas de autogestión y una actitud mental positiva.

En nuestro estudio, constatamos que, en los medios y la cultura popular, las nociones de resiliencia se dirigen cada vez más a las mujeres, y que a las mujeres de clase media en particular se les presenta como poseedoras de lo necesario para llegar a ser resilientes con éxito. Identificamos tres rasgos centrales que caracterizan el ideal contemporáneo de la mujer resiliente.

En primer lugar, debe ser capaz de salir indemne de una catástrofe siguiendo los consejos de aforismos de autoayuda, como ‘tener confianza en uno mismo’, ‘dejar de aspirar a la perfección’, ‘adaptarse al cambio’ y ‘centrarse en lo bueno’. Las revistas femeninas son una fuente especialmente prolífica de este tipo de exhortaciones, al apelar constantemente a las mujeres para que refuercen su confianza y construyan resiliencia en sus carreras, sus relaciones íntimas y sexuales y en lo relativo a sus cuerpos.

En segundo lugar, los medios y la cultura popular nos enseñan que la mujer resiliente reconoce su dolor y sus luchas, pero los reinterpreta rápidamente como oportunidades. Un ejemplo claro de esta idea se encuentra en el superventas de la directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, y del psicólogo motivacional Adam Grant, Option B: Facing Adversity, Building Resilience and Finding Joy. Si en su superventas anterior, Lean In, Sandberg confesaba sufrir algunas inseguridades, en Option B revela repetidamente su intensa vulnerabilidad, provocada por la trágica muerte de su marido. Sin embargo, cada revelación del doloroso duelo de Sandberg va seguida inmediatamente de anécdotas y estudios de la psicología positiva, cuya función es rehabilitar su dolor. Así, aunque puedes reconocer tu lucha, no se te permite detenerte en ella y debes convertirla siempre en una oportunidad para avanzar. En efecto, Option Bforma parte de una creciente literatura de autoayuda (dirigida especialmente, aunque no solo, a las mujeres) que nos enseña que la inseguridad, la desigualdad y la lucha son la ‘nueva normalidad’ y que la mejor manera de afrontarlas es replantear la adversidad como una oportunidad de crecimiento.

En tercer lugar, la cultura contemporánea promueve la idea de que la resiliencia depende de favorecer los sentimientos ‘positivos’, en concreto, el amor propio, la confianza en uno mismo, la seguridad, el optimismo y la gratitud, mientras se rechazan los sentimientos ‘negativos’, especialmente el dolor, la tristeza, la desesperación y la ira. Las afirmaciones inspiradoras y motivadoras, como el ‘Never Give Up’ de Molly, abundan cada vez más en las plataformas de redes sociales y en las aplicaciones dirigidas a las mujeres. Sin embargo, en formato de aplicación, estas frases inspiradoras se transforman en compañeras íntimas que se asemejan a la propia voz o psique del usuario. Por ejemplo, la aplicación ResilientMe afirma ser ‘como tener un terapeuta en el bolsillo’ y promete ‘alivio a largo plazo del estrés y la ansiedad al alcance de la mano’. Otras aplicaciones similares ofrecen recordatorios periódicos, a modo de ‘mensajes’, diseñados para inculcar un yo resiliente. Entre ellos figuran ‘Cree que puedes y ya habrás recorrido la mitad del camino’, ‘Vayas donde vayas, haga el tiempo que haga, lleva siempre tu propio sol’ y ‘Avanza con confianza en la dirección de tus sueños’.

Es crucial subrayar que este ideal de la mujer resiliente ha cobrado forma precisamente en un momento en que la precariedad y la desigualdad aumentan y en que las mujeres del Reino Unido se ven afectadas de forma desproporcionada por las políticas de austeridad. Así, por un lado, las revistas femeninas, los libros de autoayuda, las aplicaciones y otros medios, como los programas de telerrealidad y las plataformas de redes sociales, ofrecen recursos para desarrollar la resiliencia como forma de afrontar y sobrevivir al dolor, el riesgo y las dificultades. Por otro lado, al promover la elasticidad, la afirmación y la inspiración, el énfasis sigue puesto en aprovechar los recursos individuales para superar la precariedad. En lugar de servir para exponer y cuestionar las fuentes sociales y estructurales de la crisis que sufren las mujeres, estos espacios culturales incitan a las mujeres a trabajar en sí mismas y a asumir plena responsabilidad por su bienestar. De este modo, los debates sobre las condiciones que crearon la precariedad y la desigualdad en primer lugar, y sobre la responsabilidad del Estado y de la sociedad para abordarlas, quedan efectivamente silenciados.

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