El mejor momento del día para aprender un idioma nuevo es justo antes de irte a dormir

A student yawns during the "Fundamentals of Algebra" class, which is held from 11:45pm to 2:30am, at Bunker Hill Community College in Boston, Massachusetts September 8, 2010, one of five midnight classes offered this semester due to surging enrollment. Bunker Hill's experiment with "midnight oil" classes began with two classes a year ago and a handful of other colleges, from Maryland to Illinois to California, have followed Bunker Hill's lead and are offering midnight classes to cope with overflowing enrollment. Picture taken September 8, 2010. REUTERS/Brian Snyder (UNITED STATES - Tags: EDUCATION SOCIETY) - RTXSS3F
Sleep has been shown to have a positive impact on learning.Image: REUTERS/Brian Snyder
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¿Eres noctámbulo o madrugador?

Si formas parte de los cientos de millones de personas que aprenden un idioma extranjero, tener insomnio podría jugar a tu favor: si practicas con regularidad por la noche el idioma que estás aprendiendo, justo antes de dormir, parece que es más probable que lo recuerdes.

Se sabe que el sueño influye positivamente en el aprendizaje. Un estudio de 2016 investigó el efecto de la práctica repetida y el sueño en la retención de información a largo plazo, en particular del vocabulario de idiomas extranjeros. En dos sesiones separadas por 12 horas, 40 participantes practicaron vocabulario de un idioma extranjero. La mitad aprendió por la mañana y repasó por la tarde del mismo día, mientras que la otra mitad aprendió por la tarde, durmió y repasó la lección a la mañana siguiente. Una semana después (y de nuevo seis meses más tarde), los investigadores evaluaron cuánto recordaban los participantes. Descubrieron que dormir entre las lecciones mejoraba mucho la retención a largo plazo.

Este hallazgo coincide con los resultados de un análisis reciente que nuestro equipo de Duolingo realizó sobre los hábitos de aprendizaje de decenas de miles de estudiantes de idiomas. Sin embargo, descubrimos que practicar antes de acostarse no es el único truco: lo fundamental es convertir el aprendizaje de idiomas en un hábito diario y mantenerlo con constancia. Estos son los datos que lo respaldan.

El análisis

Primero, analizamos el comportamiento de los usuarios de Duolingo para identificar 14 grupos según su nivel de actividad en distintos momentos del día. (El nivel de actividad se midió según el número de lecciones de Duolingo que cada usuario completó durante una hora determinada, tanto entre semana como los fines de semana). El siguiente mapa de calor ilustra los 14 grupos de uso. El rojo indica mucha actividad, mientras que el azul indica inactividad (y los tonos amarillos o verdes, una actividad moderada):

Horario y duración del uso de DuolingoImage: Duolingo

Cada grupo tiene preferencias propias sobre cuándo dedicar tiempo al aprendizaje a lo largo de la semana. Por ejemplo, el grupo «antes de dormir» está más activo entre las 10 p. m. y la medianoche tanto entre semana (izquierda) como los fines de semana (derecha), como muestran las celdas de color rojo oscuro de esas horas. Compáralo con el grupo «de 9 a 5», que usa Duolingo sobre todo durante el horario laboral, de 10 a. m. a 6 p. m., entre semana (izquierda), pero mucho menos los fines de semana (derecha). Un algoritmo de agrupamiento detectó automáticamente todos estos grupos de comportamiento y, a partir de los resultados, les pusimos nombre.

A continuación, analizamos el rendimiento de los usuarios de Duolingo mediante un modelo aditivo de factores, que permite estimar la habilidad lingüística de cada usuario teniendo en cuenta la dificultad inherente de cada ejercicio (debida al vocabulario, la gramática u otros factores). Podemos usar este modelo para evaluar y clasificar a cada estudiante de Duolingo según su nivel de dominio.

El mejor momento del día para aprender un idioma nuevoImage: Atlas Charts

Al comparar el nivel de dominio de los usuarios de Duolingo en los distintos grupos, descubrimos que quienes practicaban con constancia justo antes de acostarse superaban, en promedio, al 52,9 % de todos los usuarios. Fue el grupo con mejor rendimiento de nuestro análisis.

En cambio, los usuarios que practicaban de manera arbitraria (sin una rutina regular) fueron el grupo con peor rendimiento: en promedio, solo superaban al 47,8 % de todos los usuarios. Después del grupo «arbitrario», quienes practicaban únicamente entre semana o las noches de entre semana (pero no mantenían el hábito durante el fin de semana) obtuvieron los peores resultados.

La mejor manera de aprender un idioma y recordarlo

Estos resultados sugieren un par de cosas. Sí, quienes estudian justo antes de dormir suelen rendir mejor que los demás grupos. Pero la hora del día no lo explica todo: igual de importante es que estos estudiantes de idiomas estudiaban a diario antes de acostarse con constancia. Los usuarios del grupo «antes de dormir» convirtieron la práctica del idioma en un hábito diario, tanto entre semana como los fines de semana. No ocurría lo mismo con varios de los otros grupos de menor rendimiento, como los grupos «noches entre semana», «fines de semana» o «de 9 a 5», que no seguían estudiando durante el fin de semana.

Crear un hábito diario regular resulta ventajoso si intentas llevar un estilo de vida más saludable, y aprender idiomas no es una excepción. Cuando las personas reservan un tiempo de concentración para aprender y practicar una habilidad, parece que aprenden más que quienes son menos constantes; quizá el momento justo antes de acostarse resulte especialmente adecuado, porque es menos probable que te interrumpan un compañero de trabajo, la colada o las ganas de dormir hasta tarde.

Aunque nuestro análisis se centró en la actividad de los usuarios en Duolingo, aprender idiomas puede adoptar muchas formas. Para convertir aún más tu práctica en un hábito diario, prueba a activar los subtítulos en francés la próxima vez que veas tu serie favorita, o empieza a escuchar pódcasts en español durante el trayecto diario. Hay muchas maneras de incorporar el aprendizaje de idiomas a tu rutina y, en conjunto, pueden ayudarte a alcanzar el nivel de dominio que buscas.

Por mucho que nos gustaría que fuera de otro modo, no existe una fórmula mágica para aprender un idioma; pero empezar con una práctica dedicada todos los días —sobre todo justo antes de dormir— ayuda mucho.

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