El aprendizaje que incorpora la empatía, como leer sobre otras personas, puede ayudar a los estudiantes a aumentar su creatividad, afirma un profesor de educación de la Universidad de Cambridge.
Esto está respaldado por investigaciones que utilizan el Test Torrance de Pensamiento Creativo, que mide las respuestas de los estudiantes a estímulos dibujados y escritos.
Los resultados sugieren que enseñar empatía en la escuela puede potenciar las habilidades sociales y ayudar a preparar a los niños para el mundo adulto.
La mayoría de las personas piensan que la empatía, es decir, la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona, es innata, pero no es así. La empatía se puede enseñar. Las investigaciones han demostrado que leer puede ayudar a los niños a desarrollar empatía. Mediante la lectura, los niños pueden experimentar las situaciones de otras personas, muy distintas a las suyas, y reflexionar sobre esa experiencia.
Otros hallazgos sobre el efecto de enseñar empatía en las escuelas proceden de un programa en el que colaboro, llamado Semana de la Empatía. En este programa, los alumnos ven documentales con una variedad de escenarios de diferentes culturas, diseñados para inspirar empatía. Los primeros resultados (que aún no han sido revisados por otros científicos) sugieren que tan solo una semana de clases de empatía con estos documentales mejora la conciencia emocional.
Además, en mi investigación con escuelas he constatado que el aprendizaje que incorpora la empatía también puede ayudar a los estudiantes a aumentar su creatividad.
Niveles de empatía
Tenemos empatía en mayor o menor medida según diversos factores, como los rasgos de personalidad, nuestros genes y nuestro entorno. Las investigaciones han demostrado que una parte, aunque no mucha, de nuestra empatía es genética: alrededor de un 10 %. Esto sugiere que existe potencialmente una gran cantidad de empatía que puede adquirirse a partir de nuestras interacciones cotidianas.
Sin embargo, podemos perder empatía a medida que envejecemos. Las investigaciones con niños de entre cinco y nueve años midieron su grado de empatía mientras observaban escenarios que representaban injusticias sociales hacia niños de distintas razas.
Su actividad cerebral se midió mediante un EEG (electroencefalograma), que buscaba niveles más altos de «supresión mu», una frecuencia cerebral que se utiliza como indicador de los niveles de empatía.
Los niños no mostraron sesgo racial en sus respuestas de empatía, pero estudios previos con adultos han constatado que estos sí presentan este sesgo en sus respuestas de empatía. Esto sugiere que las personas tienen el potencial de desarrollar sesgos que pueden reducir la empatía.
La empatía nos ayuda a comprender lo que piensan y sienten los demás. Ayuda a los niños a establecer relaciones, a implicarse en lo que están aprendiendo y a trabajar y jugar juntos.
Fomento de la creatividad
Mi investigación ha analizado el efecto de enseñar empatía en las habilidades sociales y emocionales de la creatividad en las clases de diseño y tecnología del Reino Unido.
Los alumnos de noveno curso, de entre 13 y 14 años, de dos escuelas fueron evaluados en su nivel de creatividad al inicio y al final del curso escolar. Lo hicimos mediante el Test Torrance de Pensamiento Creativo – que mide las respuestas dibujadas y escritas a estímulos dibujados y escritos.
Después de que los alumnos realizaran por primera vez la prueba, una escuela siguió con sus clases habituales de diseño y tecnología. En la otra escuela, las clases habituales se sustituyeron por una serie de lecciones centradas en la empatía, denominadas Diseñar nuestro mañana.
Se pidió a los alumnos que crearan un producto para niños con asma y sus familias: un kit que contenía la información y el equipo necesarios para tratar el asma en niños pequeños. Se les animó a ser empáticos; por ejemplo, a no juzgar negativamente sus propios diseños ni los de los demás. Se alentó a los alumnos a ponerse en el lugar de las personas para las que diseñaban el producto.
Los resultados mostraron que solo en la escuela donde se impartieron las clases centradas en la empatía aumentaron sus niveles de respuestas creativas. Estos hallazgos sugieren que la creatividad puede enseñarse, especialmente con instrucciones que defienden la importancia de ponerse en el lugar del tema tratado.
Enseñar empatía en la escuela ayudaría a los jóvenes a conservarla en su repertorio de habilidades sociales, lo que mejoraría su aprendizaje y los prepararía para el mundo adulto.


