¿La educación STEM es todo lo que promete?

Economics major Hazel Ho, 21, (L) and math major Vincent Yeung, 21, walk on campus as around 12,000 new University of California, Los Angeles (UCLA) students move into campus residence halls in preparation for the new school year beginning October 2, in Los Angeles, California September 25, 2014.
Image: REUTERS/Lucy Nicholson
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STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) es una palabra de moda en materia de desarrollo y crecimiento económicos, y se presenta con frecuencia como una solución multifacética para preparar a los jóvenes para el empleo, apoyar a la fuerza laboral nacional, promover la innovación y explorar métodos para acelerar el desarrollo futuro.

Pero ¿es realmente la educación STEM la solución milagrosa? ¿Impulsa de verdad el crecimiento económico y respalda la fuerza laboral del país? Y ¿es STEM la mejor manera de dotar a los jóvenes de las habilidades, los conocimientos y las oportunidades necesarios para que puedan ser ciudadanos capaces y responsables?

Creo que centrarse únicamente en STEM plantea una «solución» unidimensional que no tiene en cuenta los muchos otros factores que influyen en el crecimiento y el desarrollo económicos según el contexto.

En su lugar, se necesita un enfoque integral para preparar a la futura fuerza laboral y asegurar el desarrollo económico tanto de las economías emergentes como de las modernas. Para invertir adecuadamente en el futuro, es fundamental crear una generación de ciudadanos económicos que impulse el crecimiento económico y rompa los ciclos persistentes de pobreza.

Poner todos nuestros huevos (y cerebros) en una sola cesta

Aunque una sólida infraestructura STEM y el desarrollo de habilidades en un país ofrecen muchas oportunidades y beneficios, el énfasis actual en invertir en este sector presta poca atención a las limitaciones derivadas de depender de esta área de estudio.

En cuanto a la inclusión y el alcance, en las disciplinas STEM los trabajadores son predominantemente hombres y proceden de entornos socioeconómicos más acomodados, mientras que los grupos minoritarios, las mujeres y los jóvenes de bajos ingresos suelen estar insuficientemente representados en las disciplinas STEM. Dado que se considera un área de estudio elitista y excluyente, sorprende que se pretenda que STEM cubra las carencias de las fuerzas laborales nacionales: las estudiantes tienen un 50% más de probabilidades de abandonar sus estudios STEM que sus compañeros varones y los estudiantes STEM de grupos étnicos negros, asiáticos y otras minorías tienen más probabilidades de trabajar en empleos ajenos a la ingeniería o estar desempleados seis meses después de graduarse.

Además, STEM ofrece una solución unidimensional, inadecuada para la realidad multidimensional del desarrollo y el crecimiento económicos. Los rápidos cambios tecnológicos y la competencia mundial hacen que sea muy difícil predecir las necesidades ocupacionales. Aunque todos los países necesitan conocimientos científicos y tecnológicos, se ha señalado que la escasez de trabajadores relacionados con STEM no es tan grande como se pensaba. Además, centrarse demasiado en STEM entraña el riesgo de saturar ciertos sectores en lugar de formar una fuerza laboral equilibrada.

Se sigue haciendo mucho hincapié en apoyar la educación STEM como respuesta para ampliar las oportunidades educativas, fortalecer la fuerza laboral nacional y respaldar la economía tanto de las economías emergentes como de las desarrolladas. Sin embargo, centrarse en STEM no basta. Educar a los jóvenes en estas áreas de estudio puede garantizar que sean expertos en temas específicos, pero no necesariamente los convierte en ciudadanos conscientes, capaces de tomar decisiones sociales y financieras responsables.

Image: REUTERS/Ilya Naymushin

Si observamos la reciente crisis financiera, las políticas monetarias laxas y la insuficiente gobernanza corporativa, que contribuyeron a la recesión mundial, se vieron agravadas por una evaluación deficiente de los riesgos y la falta de transparencia regulatoria. Esto apunta a una deficiencia en la toma de decisiones responsables, más que a una falta de conocimientos especializados; y, aunque la mayoría de los jóvenes de hoy no tratará directamente asuntos macroeconómicos, todos los ciudadanos contribuyen al bienestar social y económico de su país.

Entonces, ¿cuál es la respuesta? Asegurarse de que todos los jóvenes reciban la educación y la formación necesarias para convertirse en ciudadanos económicos responsables es fundamental para garantizar la estabilidad económica futura.

Una solución integral para empoderar a los jóvenes

Un enfoque integral para educar y dotar a los jóvenes de conocimientos y habilidades ofrece una solución más completa que depender de un enfoque unilateral como la educación STEM.

Child and Youth Finance International promueve un modelo de ciudadanía económica, en el que la participación económica y cívica promueve medios de vida sostenibles, el bienestar económico y financiero sostenible, la reducción de la pobreza y los derechos propios y ajenos.

La ciudadanía económica consta de tres elementos fundamentales: inclusión financiera, educación financiera y educación social y para los medios de vida. Estos componentes básicos de la ciudadanía económica complementan la idea de inclusión financiera con un enfoque centrado en la educación y permiten adoptar un enfoque más integral.

Para garantizar una fuerza laboral equilibrada, hay que ofrecer a los jóvenes una educación integral social, financiera y para los medios de vida, además de la oportunidad de desarrollar diversas habilidades. UNICEF destaca que la importancia de la educación financiera, social y para los medios de vida es objeto de debate cada vez más frecuente en diversos sectores y señala que cada vez es más importante que los jóvenes adquieran la capacidad y la confianza necesarias para lograr resultados acordes con todo su potencial.

Combinar la educación para los medios de vida con la educación financiera y social y la inclusión financiera proporciona a los jóvenes las habilidades y los conocimientos que necesitan para ser ciudadanos responsables y capaces. Respaldar la educación con participación económica y cívica puede ayudar a los países a cubrir las carencias derivadas de centrarse únicamente en estas materias y ofrecer un enfoque integral para abordar diversos desafíos sociales, económicos y de desarrollo en países de todo el mundo.

Es fundamental apoyar adecuadamente a los trabajadores del mañana para prevenir crisis financieras y respaldar la estabilidad económica futura. Aflatoun International descubrió que, en su programa de educación primaria, el 91% de los niños tenía una actitud positiva hacia el ahorro tras participar en actividades de educación social y financiera. La investigación señaló los beneficios de intervenir a una edad temprana y destacó el éxito de los programas de educación social y financiera impartidos de manera integral.

Además de la educación social, financiera y para los medios de vida, los países deben trabajar para mejorar las habilidades de los jóvenes que se incorporan al mercado laboral. La OCDE señala que «cada vez más sistemas educativos reconocen la importancia de desarrollar las habilidades y la comprensión de los estudiantes para las sociedades innovadoras del mañana».

Además de evitar las previsiones limitadas y potencialmente equivocadas que conlleva invertir mucho en disciplinas STEM, brindar a los jóvenes una educación multidimensional, desarrollo de habilidades y acceso a servicios puede ofrecer mejores oportunidades, ya que las empresas suelen preferir una sólida formación básica a una especialización limitada.

Además de los empleos que ocupan, los niños y los jóvenes representan a los futuros actores económicos, cuyas decisiones financieras influirán en el porvenir de las economías locales y mundiales. Un enfoque integral es fundamental para permitir que los niños y los jóvenes adquieran más conciencia, autonomía y responsabilidad, y se integren en la vida socioeconómica de su comunidad.

Promover la ciudadanía económica de los jóvenes y combinar la educación para los medios de vida con la educación social, la educación financiera y la inclusión financiera debe considerarse una estrategia a largo plazo para el desarrollo sostenible de la juventud, que puede enmarcarse en la Agenda de Desarrollo 2030.

Ofrecer a los países una oportunidad integral puede permitirles atender las necesidades de sus jóvenes: mejorar la educación financiera, enseñar responsabilidades y derechos sociales o proporcionar productos y servicios bancarios adaptados a los jóvenes cuando sea necesario. Esto, junto con la inversión en educación para los medios de vida y en habilidades, puede respaldar de verdad el desarrollo de los sistemas educativos, la creación de empleos y la estabilidad futura de las economías de todo el mundo.

Invertir en STEM no basta, pero invertir adecuadamente en las necesidades y capacidades de nuestros jóvenes ofrece una solución real y la oportunidad de crear un futuro sostenible. Al promover la ciudadanía económica de los jóvenes, podemos llegar a la raíz del problema.

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