El nuevo parlamento de España, cuyos miembros juraron el cargo el martes, tiene la mayor proporción de mujeres de cualquier legislatura europea, un logro nada desdeñable para un país que aún se reinventa cuatro décadas después del fin de una dictadura tradicionalista de derechas.
Los derechos de las mujeres han ocupado un lugar destacado en el debate político durante más de una década y siguen siendo polémicos, hasta el punto de que el partido de extrema derecha Vox entró por primera vez en la cámara con un programa que pretende revertir algunas leyes de igualdad.
Muchos sostienen que las actitudes masculinas —y la ley— aún tienen mucho camino por recorrer. Citan un caso infame en el que cuatro hombres que se hacían llamar «La Manada» fueron condenados el año pasado por agredir sexualmente a una mujer de 18 años, pero absueltos de violación por falta de violencia física.
Aun así, incluso Vox, que reivindica la moral conservadora de la época de la dictadura española, cuenta con nueve mujeres entre sus 24 diputados.
Con un 47 %, es decir, 165 de los 350 escaños, España tiene una proporción de legisladoras mayor incluso que Suecia, cuya trayectoria en la promoción de la igualdad de género es mucho más larga. Incluso la proporción anterior, del 39 %, dejaba muy atrás el promedio del 30 % de la Unión Europea.
A escala mundial, solo Ruanda, Cuba, Bolivia y México tienen una mayor representación femenina, según datos del Banco Mundial.
Perspectiva femenina
«Incorporar una perspectiva femenina debería permitir diagnósticos más precisos (de los problemas) y generar propuestas más acordes con la realidad de la vida de las personas», dijo Marisa Soleto, directora del grupo de campaña en favor de la igualdad Fundación Mujeres. «Y eso se aplica a todo, desde la política industrial hasta la política económica o social».
La proporción de mujeres ha ido en aumento desde que un gobierno socialista aprobó en 2007 una ley de igualdad de género que exigía que al menos el 40 % de las personas en las listas electorales de los partidos fueran mujeres.
El Partido Socialista del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, que ganó las elecciones pero no alcanzó la mayoría, lleva mucho tiempo promoviendo la igualdad de género; el gabinete saliente de Sánchez tiene más mujeres que hombres.
Unidas Podemos, una alianza de partidos de izquierda considerada la aliada más probable de los socialistas, incluso cambió para las elecciones su nombre, de la forma masculina «Unidos» a «Unidas», para reflejar su postura favorable al feminismo.
Pero las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en los puestos más altos. Todos los principales líderes de partido que eran candidatos a la presidencia del Gobierno son hombres.
Antifeminismo
Y Vox, con su postura abiertamente antifeminista, se ha propuesto cuestionar las reformas de los últimos años, aprobadas en su mayoría con el respaldo de distintos partidos, que han intentado promover la igualdad de género y frenar la violencia contra las mujeres.
Quiere derogar las cuotas de género y las leyes que, según afirma, discriminan a los hombres. Entre ellas figura una ley que en 2004 creó juzgados especializados para proteger a las mujeres que han sufrido abusos por parte de hombres.
El asunto volvió a cobrar relevancia con el sonado caso de la agresión de «La Manada» durante los sanfermines de Pamplona en 2016, que tuvo repercusión mundial a través del creciente movimiento #MeToo.
Incluso el Partido Popular, de centroderecha y durante décadas el gran rival de los socialistas, ha dado señales de adoptar una postura más conservadora sobre los derechos de las mujeres para atraer a votantes tradicionalistas.
En su programa electoral, el partido proclamó su compromiso con la igualdad de género y la lucha contra la violencia hacia las mujeres.
Pero el líder del PP, Pablo Casado, dijo en marzo que el partido no participaría en las manifestaciones del Día de la Mujer porque consideraba que los partidos de extrema izquierda las utilizaban para provocar un enfrentamiento entre los sexos.
Se vuelvan más frecuentes o no esos enfrentamientos, las feministas de España dicen que se ha alcanzado un hito.
«Que las mujeres sean una minoría en la política es un fallo de las democracias representativas», dijo a Reuters Adriana Lastra, líder del grupo parlamentario socialista. «El gran logro de este parlamento es que sirve de ejemplo al resto de los países de nuestro entorno».

