Estos 2 trucos pueden ayudarte a aprender y memorizar cosas nuevas

A person sitting down and thinking
Learning how to learn is a key skill.Image: Unsplash/Anthony Tran
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  • ‘La práctica de recuperación’ y ‘el espaciado’ son estrategias clave para el aprendizaje, según afirma una profesora de psicología.

  • ‘El espaciado’ consiste en aprender en pequeñas dosis a lo largo del tiempo.

  • ‘La práctica de recuperación’ somete a los alumnos a pruebas para ayudarles a reconocer lo que saben y lo que no.

  • Aprender a aprender es fundamental para garantizar el éxito tras la educación formal, afirma la profesora.

Combinar dos estrategias —el espaciado y la práctica de recuperación— es clave para el éxito en el aprendizaje, afirma Shana Carpenter.

Carpenter, profesora de psicología en la Universidad Estatal de Iowa, es la autora principal de un artículo en Nature Reviews Psychology que analizó más de 100 años de investigación sobre el aprendizaje.

“Los beneficios del espaciado y la práctica de recuperación se han confirmado una y otra vez en estudios realizados en laboratorios, aulas y lugares de trabajo, pero la razón por la que damos a conocer esta investigación es que estas dos técnicas no se han extendido del todo. Si se utilizaran siempre, veríamos aumentos drásticos en el aprendizaje”, afirma Carpenter.

En el artículo, Carpenter y sus coautores describen el espaciado como una estrategia para aprender en pequeñas dosis a lo largo del tiempo. Es lo contrario de estudiar atropelladamente la noche antes de un examen. En un estudio, los estudiantes de medicina que recibieron formación quirúrgica repetida durante tres semanas obtuvieron mejores resultados y con mayor rapidez en las pruebas realizadas dos semanas y un año después, en comparación con estudiantes de medicina que recibieron la misma formación en un solo día.

Carpenter afirma que no existe una regla universal sobre cuánto tiempo hay que dejar entre las sesiones de práctica. Pero la investigación demuestra que volver al material después de olvidarlo algo —pero no todo— del contenido es eficaz.

La práctica de recuperación es una estrategia que consiste en recordar lo aprendido previamente. Puede adoptar muchas formas, como tarjetas didácticas, pruebas de práctica y preguntas de redacción abiertas, y ayuda a los alumnos a reconocer lo que saben y lo que no. Los autores del artículo subrayan que las personas que revisan sus respuestas en busca de errores o reciben retroalimentación inmediata aprenden aún mejor.

Más de 200 estudios demuestran que, en general, las personas retienen más información durante periodos más largos con la práctica de recuperación en comparación con estrategias que no implican recuperación (por ejemplo, releer un libro de texto).

Los autores sostienen que las personas que combinan el espaciado y la práctica de recuperación tienen las mejores probabilidades de recordar la información.

“Olvidar es algo muy natural; no puedes dejar de olvidar aunque lo intentes, pero puedes reducir el olvido utilizando la práctica de recuperación y el espaciado”, afirma Carpenter.

Carpenter afirma que las creencias erróneas sobre el aprendizaje son parte de la razón por la que la práctica de recuperación y el espaciado no se utilizan más ampliamente.

“Probablemente el error más común es creer que aprender tiene que resultar fácil para que funcione, y eso no es cierto en absoluto. Aprenderás de forma más duradera y eficaz si persistes y superas esos retos que si te hubiera resultado fácil todo el tiempo”, afirma Carpenter.

Simplemente resaltar o releer un libro de texto resulta más fácil que redactar respuestas a preguntas de ensayo de práctica. Pero sin la comprobación de conocimientos que supone intentar recuperar la información aprendida, existe un mayor riesgo de dejarse arrullar por lo que los autores denominan “ilusión de aprendizaje”.

Carpenter reconoce que a muchas personas no les gusta cometer errores ni darse cuenta de que no comprenden el material tan bien como creían. Puede despertar inseguridades, miedo al fracaso o alguna otra emoción que quieren evitar. Pero hay muchas probabilidades de que acaben teniendo que enfrentarse a lo que no saben cuando haya más en juego, como durante un examen o una presentación en el trabajo.

Carpenter afirma que utiliza herramientas digitales (por ejemplo, cuestionarios de práctica en línea y preguntas con mando de respuesta) para incorporar la práctica de recuperación y el espaciado en sus cursos universitarios, pero existen otras formas de llevar estas estrategias al aula.

Pone como ejemplo a una profesora de matemáticas de primaria, cuyas técnicas se destacaron en una conferencia reciente. Unos días después de una lección sobre fracciones, la profesora pidió a sus alumnos que compartieran todo lo que recordaran sobre las fracciones. Fue una actividad abierta y comunitaria.

“Cuanto más hablaban, más empezaban a recordar, y aquellos niños estaban entusiasmados por hablar de fracciones”, afirma Carpenter.

Comenta otro caso de un profesor de secundaria que proyecta habitualmente en una pantalla preguntas de práctica de lecciones anteriores. Los alumnos anotan sus respuestas en fichas y luego comprueban sus respuestas por su cuenta o las debaten en grupo.

Carpenter subraya que los profesores de ambos ejemplos no calificaron las actividades. Más bien, ofrecieron oportunidades de práctica con poco o ningún riesgo para ayudar a los alumnos a aprender y a reconocer los errores como una parte importante de ese proceso, lo que beneficia a los estudiantes más allá del aula.

“Aprender a aprender va a garantizar que, dondequiera que vayas tras los años de educación formal, sepas cómo aprender algo y tener éxito”, afirma.

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