¿Deberíamos enseñar educación financiera en las escuelas?

¿Deberíamos enseñar educación financiera en las escuelas?
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Esta entrada apareció por primera vez en The World Bank’s Eurasian Perspectives Blog.

La crisis financiera de 2008 fue una llamada de «alerta» para muchos docentes de Estados Unidos y Canadá. Cuando las familias perdieron sus viviendas y los padres sus empleos, comenzaron a apreciar la importancia de que los jóvenes terminaran la escuela con cierto conocimiento del mundo financiero, especialmente sobre cómo se toman las decisiones personales en materia financiera y cómo las decisiones financieras adoptadas por el gobierno afectan directamente a sus vidas y a sus perspectivas de futuro.

Un grupo de estudio de Moscú y de cinco regiones de Rusia visitó recientemente Canadá y Estados Unidos para conocer mejor las iniciativas de esos dos países y llevar el debate sobre cuestiones financieras al aula, con la idea de convertir a los estudiantes de hoy en ciudadanos activos y responsables del futuro, capaces de tomar decisiones financieras personales bien fundamentadas y de participar en debates sobre las finanzas públicas en nombre propio y en el de sus comunidades.

El programa «Student Budget» de Canadá es un ejemplo inspirador de cómo involucrar y motivar a los estudiantes. Cada año, los estudiantes debaten cuestiones presupuestarias reales, en tiempo real, y escuchan directamente a los verdaderos responsables de la toma de decisiones sobre las difíciles elecciones que deben hacerse. Los estudiantes analizan los hechos, escuchan las opiniones de políticos, líderes empresariales y otros grupos de interés, debaten las prioridades presupuestarias con sus compañeros y, a continuación, expresan sus propios puntos de vista mediante una herramienta de encuesta.

Los resultados se recogen de las escuelas de todo el país y se consolidan para crear el Student Budget, que expresa las opiniones colectivas de los estudiantes sobre las prioridades de gasto. Posteriormente, un pequeño grupo de estudiantes presenta el Student Budget en nombre de todas las escuelas participantes al ministro de Finanzas en Ottawa y mantiene un debate más profundo con los asesores del ministro.

Los estudiantes contaron al grupo que participar en Student Budget fue su primer acercamiento al tema del presupuesto. Tener líderes políticos, a quienes conocían vagamente por haberlos visto en la televisión, hablándoles directamente en sus aulas (mediante grabaciones de vídeo), y tener la oportunidad de abordar problemas de la vida real, influyó considerablemente en su forma de pensar, despertó su interés por las finanzas y los asuntos públicos y, en algunos casos, cambió la orientación de sus futuros estudios y elecciones profesionales.

Curiosamente, el grupo de estudio supo que los docentes con mucha frecuencia no saben mucho más que sus alumnos sobre el tema, por lo que fue necesaria una inversión considerable para mejorar la comprensión de los propios profesores en economía y finanzas. Pese a cierto factor de temor, no faltaron docentes dispuestos a involucrarse y, en consecuencia, el programa se ha expandido rápidamente, con el apoyo de gobiernos provinciales y de organizaciones sin ánimo de lucro dedicadas a la educación cívica y económica, como CIVIX Canada y el Canadian Council for Economic Education.

En Estados Unidos, la historia es similar. Aquí, inspirada por la crisis financiera, la Universidad de Columbia, con el respaldo de la Fundación Petersen, tomó la iniciativa de desarrollar un conjunto de planes de lección para docentes. Estos materiales se diseñaron para su uso por parte de profesores de historia, economía, matemáticas y estudios sociales. A partir de 2009, estos planes de lección se han introducido ya en escuelas de 50 estados. Teacher’s College y el Council for Economic Education han respaldado esta labor con la entrega de materiales y la formación organizada a través de una red de instituciones sin ánimo de lucro y académicas.

En Boston, una iniciativa del Concejo Municipal denominada «Youth Lead the Change: Participatory Budgeting» empodera a los jóvenes para que participen en el proceso presupuestario, al permitirles decidir cómo deben gastarse 1.000.000 de dólares del presupuesto de la ciudad. En primer lugar, un grupo de 30 organizaciones juveniles elaboró un reglamento; después se celebraron asambleas en toda Boston para generar ideas, y un núcleo de jóvenes convirtió esas ideas en propuestas concretas. Por último, se celebró una votación para determinar qué propuestas recibirían financiación.

En ambos países, el grupo de estudio conoció algunas lecciones comunes de la experiencia. En primer lugar, lo útil que resultaba implicar a los docentes en el diseño, la prueba y la evaluación de los materiales didácticos. En segundo lugar, lo importante que es vincular estas lecciones con el currículo ordinario de los estudiantes. Los docentes deben priorizar la necesidad de sus alumnos de aprobar los exámenes, de modo que se enseña lo que se evalúa.

En Estados Unidos, por ejemplo, las normas nacionales de educación económica (promovidas por el CFEE) han incorporado elementos de presupuesto y de alfabetización financiera, con criterios de evaluación para distintos niveles educativos.

Por último, el diseño del curso requiere una reflexión cuidadosa sobre cómo captar el interés de los estudiantes. Introducir el tema del presupuesto público resultó más fácil una vez que los estudiantes habían reflexionado sobre sus finanzas personales o familiares, o habían tenido la oportunidad de participar en una iniciativa como la de Boston.

Los escenarios de la vida real, con personas y hechos reales, resultaban mucho más atractivos que los casos de estudio inventados. Además, el aprendizaje interactivo mediante debates, juegos de rol y el uso de la tecnología atrae a los estudiantes. Todo ello ofreció abundante material para la reflexión, mientras Rusia impulsa su propia iniciativa para promover la alfabetización presupuestaria en las escuelas.

La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor: Ivor Beazley es especialista principal en sector público del Banco Mundial.

Imagen: Estudiantes asisten a una clase. REUTERS/Aly Song.

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