Con la reunión de las legislaturas y la toma de posesión de varios nuevos gobernadores, está claro que los estados afrontan oportunidades y desafíos cruciales en lo que respecta al apoyo a sus sistemas de educación superior. Una cuestión que refleja ambos aspectos es la financiación de las instituciones basada en el desempeño o los resultados. Se trata de políticas que vinculan el nivel de las subvenciones estatales para una universidad o centro de educación superior con su desempeño, medido según determinados criterios. Los debates recientes sobre esta cuestión sugieren que es necesario revisar algunas premisas básicas sobre qué es la financiación basada en resultados y qué representa.
1. Creencia: hay una sola forma de financiar según los resultados.
Realidad: hay casi tantos tipos distintos de financiación basada en resultados como estados en la unión. El análisis financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates, publicado recientemente, muestra que los modelos basados en resultados abarcan desde la asignación de pequeñas cantidades de fondos complementarios hasta grandes cantidades de financiación básica, y todo lo que hay entre ambos extremos. Por consiguiente, los responsables de formular políticas y los líderes de la educación superior deben contextualizar las revisiones de las experiencias de cada estado y resistirse a la tentación de emitir juicios generales basados en un solo estudio. Lo que estamos aprendiendo es que, cuando se ha visto un modelo de financiación basada en resultados, se ha visto un modelo de financiación basada en resultados.
2. Creencia: la financiación basada en resultados funciona o no funciona.
Realidad: la financiación basada en resultados puede tener un impacto positivo aunque no se pueda vincular causalmente con aumentos inmediatos y significativos de la finalización de estudios y el nivel educativo alcanzado. Si bien algunos investigadores y observadores se apresuran a cuestionar los modelos de financiación basada en resultados que no producen mejoras estadísticamente significativas, también es importante señalar que las investigaciones sobre modelos más recientes y sólidos indican una relación significativa entre su adopción y la adopción de prácticas de gran impacto, como rediseñar la educación correctiva y desarrollar sistemas integrados de planificación y asesoramiento. Aunque correlación no equivale a causalidad, cuando se trata de mejorar los resultados de los estudiantes, debemos prestar tanta atención a la primera como a la segunda.
3. Creencia: la financiación basada en resultados es la solución política a los desafíos de finalización de estudios y nivel educativo alcanzado.
Realidad: sabemos por años de experiencia en la reforma de la educación primaria y secundaria y de la educación superior que no existen soluciones milagrosas. La financiación basada en resultados es solo una herramienta que los estados pueden adoptar como parte de una agenda más amplia para impulsar el nivel educativo alcanzado y la productividad. En estados reconocidos por su innovación y por la mejora de sus resultados, como Tennessee, un modelo de financiación basada en resultados es solo una parte de la ecuación. Igual de importantes son los esfuerzos por mejorar los sistemas de datos y rendición de cuentas, impulsar la preparación para la universidad y ayudar a los estudiantes a obtener credenciales de valor de manera más eficiente.
Mientras los estados avanzan con sus esfuerzos por mejorar los resultados de todos los estudiantes, necesitan pruebas sólidas y un debate informado sobre las opciones para transformar la educación superior. En materia de financiación basada en resultados, hay margen de mejora en ambos frentes, y mi organización está comprometida con esa causa.
Este artículo se publica en colaboración con Bill & Melinda Gates Foundation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Dr. Daniel Greenstein, director de Educación y Éxito Postsecundario del Programa de Estados Unidos, supervisa el trabajo destinado a aumentar sustancialmente el número de estudiantes que obtienen un título o certificado de educación postsecundaria.
Imagen: Retrato de estudiantes que toman asiento para la ceremonia de entrega de diplomas en la Universidad de Harvard, en Cambridge. REUTERS/Brian Snyder.

