Por qué la COVID-19 y la caída de los precios del petróleo amenazan la educación en Nigeria

Students read a book at the Makoko floating school on the Lagos Lagoon, Nigeria February 29, 2016. In Makoko, a sprawling slum of Nigeria's megacity Lagos, a floating school capable of holding up to a hundred pupils has since November brought free education to the waterways known as the Venice of Lagos. It offers the chance of social mobility for youngsters who, like most of the city's 21 million inhabitants, lack a reliable electricity and water supply and whose water-based way of life is threatened by climate change as well as rapid urbanisation. REUTERS/Akintunde Akinleye SEARCH "THE WIDER IMAGE" FOR ALL STORIES - GF10000333183
COVID-19 will exacerbate pre-existing educational inequalities in NigeriaImage: REUTERS/Akintunde Akinleye
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  • El FMI prevé que la economía de Nigeria se contraerá un 3,4 % en 2020, frente al crecimiento del 2 % previsto anteriormente;

  • La pandemia de COVID-19 y el desplome de los precios del petróleo son factores importantes que contribuyen a esta situación;

  • Los presupuestos federales y estatales para educación ya son insuficientes y probablemente se reducirán aún más.

Los costes inmediatos de la pandemia de COVID-19 para la educación en Nigeria son evidentes. Con el cierre de las escuelas durante meses, los estudiantes, especialmente los más vulnerables, están perdiendo oportunidades de aprendizaje. El gobierno y las escuelas se están adaptando al cambiar de medios y ofrecer formación mediante plataformas digitales, pero la marcada brecha digital que afecta al país, tanto en infraestructura como en conocimientos, agrava las desigualdades educativas preexistentesen materia de educación.

El coste de la recuperación será elevado, pero el sector inevitablemente se enfrentará a un problema aún más costoso: los efectos de la pandemia y el desplome de los precios del petróleo reducirán considerablemente el margen fiscal para financiar la educación básica.

El doble impacto de la COVID-19 y el desplome de los precios del petróleo en los ingresos

La prolongada interrupción de la actividad económica debido a la pandemia, sumada al desplome de los precios del petróleo y a la reducción de la demanda de productos petrolíferos de Nigeria, está afectando gravemente a la situación fiscal del país. El FMI prevé que la economía se contraerá un 3,4 % en 2020, frente al crecimiento del 2 % previsto anteriormente. El presupuesto total, fijado en 10,59 billones de nairas (unos 27.300 millones de dólares), está en proceso de revisión a la baja, de alrededor del 15 %.

Se prevé que las exportaciones de petróleo y gas, que representan alrededor del 76,1 % de las exportaciones totales de Nigeria y más de la mitad de los ingresos, caigan drásticamente; los ingresos petroleros se han revisado a la baja, hasta los 924.000 millones de nairas (2.380 millones de dólares), frente a los 2,64 billones de nairas (6.800 millones de dólares). También se han revisado a la baja, en un 10 %, las previsiones de ingresos no petroleros, mientras las industrias de todos los sectores siguen lidiando con los efectos de la interrupción de la actividad económica provocada por la pandemia. En suma, los ingresos totales se han ajustado a la baja en un 34 %.

Análisis del efecto en la financiación de la educación

Aunque desconocemos el alcance total de la crisis económica en el gasto educativo, podemos intentar hacer una previsión examinando el gasto en educación durante la crisis petrolera más reciente, en 2014, y después de ella, y teniendo en cuenta la información disponible sobre el gasto educativo tanto a nivel federal como estatal.

Una crisis petrolera anterior: el descenso de la prioridad de la educación

Hemos analizado el PIB y el gasto en educación durante el desplome de los precios del petróleo de 2014, cuando la caída del precio del crudo de 100 dólares por barril a 52,65 dólares provocó que la asignación presupuestaria total descendiera de 4,694 billones de nairas (más de 12.100 millones de dólares) a 4,493 billones de nairas (12.100 millones de dólares) en 2014. La caída de los precios del crudo afectó negativamente a la asignación total para educación, que bajó de 496.783 millones de nairas (1.280 millones de dólares) a 484.260 millones de nairas (1.250 millones de dólares), aunque la proporción del presupuesto destinada a educación se mantuvo y aumentó ligeramente hasta el 10,7 %.

Presupuesto total (nairas) y presupuesto de educación (% del presupuesto total)Image: Compilación de los autores

En 2016, los precios del crudo volvieron a caer, hasta los 43,73 dólares, pero la asignación presupuestaria total aumentó a 6,06 billones de nairas (16.000 millones de dólares). En aquel momento, el gobierno pudo aumentar el presupuesto (incrementando la deuda); sin embargo, dada la actual carga de deuda del país y el carácter global de la pandemia, las condiciones de endeudamiento podrían ser desfavorables y los préstamos podrían agravar aún más la crisis fiscal del país.

Pese a este aumento, el presupuesto del sector educativo se redujo a 480.278 millones de nairas (1.240 millones de dólares) en 2016. El aumento del presupuesto total y la caída del gasto en educación provocaron que la proporción del presupuesto destinada a educación disminuyera 3 puntos porcentuales en 2016.

Desde 2016 y hasta la actual crisis petrolera, los precios del petróleo se han ido recuperando lentamente, y tanto el presupuesto total como la asignación al sector educativo han aumentado de forma constante. Sin embargo, desde entonces, el presupuesto del sector educativo como proporción de la asignación presupuestaria total ha disminuido de manera sostenida, hasta alcanzar su nivel más bajo, del 6 %, en 2020.

Entender el presupuesto federal

En el pasado, los presupuestos de Nigeria tendían a relegar el sector educativo. En general, el gasto público es relativamente bajo en comparación con el de otros países africanos.

Presupuesto de educación (% del PIB) y gasto público (% del gasto público)Image: Base de datos del Banco Mundial

Antes de la actual crisis económica, el presupuesto destinado a financiar la educación osciló entre el 9 % y el 10 % del gasto público de 2008 a 2014, frente al 15 % al 20 % recomendado. Pese a que el presupuesto total aumentó más del 255 % entre 2008 y 2020, durante ese mismo período el gasto en educación como proporción del presupuesto total cayó del 9,64 % al 6,32 %.

Asignación presupuestaria total (nairas)Image: Ley de asignaciones presupuestarias de 2008-2010. Fuente: compilación de los autores

El gasto público en educación como proporción del PIB se ha mantenido por debajo del 1 % desde 2010, frente al 4-6 % recomendado y ha disminuido de forma constante desde 2011, del 0,67 % al 0,44 % en 2020.

Gasto en educación como proporción del PIB (porcentaje)Image: Ley de asignaciones presupuestarias de 2008-2010. Fuente: compilación de los autores

La actual crisis económica implica que se reducirá la asignación presupuestaria total al sector educativo, lo que perjudicará aún más a un sector ya relegado. La asignación inicial para educación en 2020 fue de 653 mil millones de nairas (1.680 millones de dólares), aproximadamente el 6 % del gasto presupuestario total. De esa suma, 111.789 millones de nairas (288,2 millones de dólares) corresponden a la transferencia legal del Gobierno Federal (FG) al fondo de Educación Básica Universal (UBE), que cubre la contribución del FG a la educación básica en Nigeria.

Dado el recorte presupuestario propuesto, dataphyte, una organización de datos abiertos, informa que el FG ha propuesto reducir casi un 55 % su asignación presupuestaria para educación. Esta reducción se refleja en la transferencia legal del gobierno al fondo UBE. Aparte del recorte propuesto para la UBE, aún desconocemos cómo afectará el recorte presupuestario propuesto al presupuesto total de educación; sin embargo, si la proporción del gasto en educación se mantuviera igual (6 %) y el presupuesto se recortara un 15 %, se prevé que el presupuesto federal para educación ronde los 541.000 millones (1.390 millones de dólares). Esto supondría una reducción adicional del gasto en educación de 51.000 millones de nairas (131,5 millones de dólares), que afectaría a otros aspectos del gasto educativo fuera de la educación básica.

Además, un cálculo aproximado que tiene en cuenta la revisión de las previsiones de crecimiento de Nigeria y el gasto actual en educación como porcentaje del presupuesto total revela que el gasto en educación podría caer hasta los 500.000 millones de nairas (1.290 millones de dólares) este año.

La cuestión de la financiación estatal

Por desgracia, escasea la información sobre los presupuestos estatales y el gasto en educación en los distintos estados, lo que dificulta estimar el posible impacto de la actual crisis económica en el gasto estatal en educación. Sin embargo, dado que las medidas de confinamiento y las restricciones a la circulación entre estados han golpeado duramente la economía del país, es inevitable que esto provoque déficits presupuestarios en todos los estados del país debido a la disminución de los ingresos tributarios procedentes de todas las fuentes.

Los ingresos estatales proceden de los impuestos, y se prevé que la recaudación tributaria disminuya debido a la caída de las ventas, la pérdida de empleos y los recortes de ingresos provocados por las medidas de confinamiento y la desaceleración de la economía. A esto se suma la necesidad de aumentar el gasto en salud pública en todos los estados para combatir el virus, por lo que los presupuestos estatales también se verán afectados negativamente.

Como desconocemos cuánto se gasta en educación a nivel estatal, no podemos prever con certeza cuánto disminuirán los presupuestos estatales para educación. Esto sí lo sabemos: la educación pública (básica) sufrirá tanto durante la pandemia como después.

Recomendaciones para alcanzar los objetivos educativos

Nigeria sigue rezagada en materia de financiación de la educación y, dadas las perspectivas económicas actuales, tanto nacionales como mundiales, las posibilidades de aumentar la financiación a corto plazo son escasas. En este contexto, el gobierno tendrá que tomar decisiones difíciles sobre cómo y dónde canalizar los escasos recursos disponibles, tanto a nivel nacional como sectorial. Con esto en mente, hay varios aspectos cruciales que conviene considerar:

1. Dar prioridad a la financiación de la educación: Aunque son muchos los factores que intervienen en la mejora del acceso a una educación de calidad y, por consiguiente, de los resultados educativos, hay un aspecto especialmente importante que sigue siendo fundamental: el dinero. El dinero es una condición básica necesaria para alcanzar los objetivos educativos. Un mayor acceso a recursos financieros permite alcanzar metas educativas que no están relacionadas con la financiación.

2. Respaldar la toma de decisiones basada en pruebas: El dinero importa, pero también es fundamental cómo se gasta. Todas las decisiones de asignación de recursos en el sector deben complementarse con tres actividades: hacer un seguimiento del uso de los fondos, medir sus resultados e impacto frente a los resultados previstos y realizar los ajustes necesarios en función de los hallazgos.

3. Crear una cuenta nacional de educación sólida: Reunir datos sobre toda la financiación de la educación en el país es importante porque permite obtener información esencial, como si el problema es la financiación insuficiente o el uso inadecuado de los fondos disponibles. Crear una Cuenta Nacional de Educación (NEA) sólida e integral permitirá saber no solo cuánto dinero se gasta en educación en Nigeria, sino también quién lo gasta y en qué.

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