Nunca es tarde para aprender un nuevo idioma. He aquí por qué

A student reads under the afternoon sun on the main campus of Columbia University in New York October 5, 2009. REUTERS/Mike Segar (UNITED STATES EDUCATION ENVIRONMENT) FOR BEST QUALITY IMAGE: ALSO SEE GM1E6461A6W01. - RTXPCB7
There’s no reason why adults can’t learn a new language just as well. It’s a question of adjusting your mindset.Image: REUTERS/Mike Segar
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Está bien documentado que los niños, con todas sus capacidades innatas para aprender, tienen ventaja sobre los demás, así que es natural lamentar que no te hayan criado en Alemania un padre italiano y una madre china (habría estado bien empezar la vida hablando tres idiomas, ¿verdad?).

Pero no es cierto que los adultos deban dejar de lado sus objetivos de aprender un nuevo idioma. Aunque mañana no te despertarás hablando italiano, chino o alemán con soltura, con el enfoque adecuado y mucha dedicación no hay razón para que los adultos no puedan aprender un nuevo idioma igual de bien. Se trata de ajustar la mentalidad.

1. Puedes cambiar tus expectativas

Si empiezas a aprender después de la infancia, es poco probable que consigas un acento nativo. Pero ¿a quién le importa? La fluidez significa cosas distintas para cada persona, y, además, ¿quién dijo que aprender una lengua extranjera tiene que consistir en hacerse pasar por nativo? El objetivo de aprender un idioma es comunicarse con otros seres humanos, así que baja la presión.

Cambia «Quiero camuflarme entre los italianos y que nunca me descubran como extranjero, ¡horror!», por «Me gustaría hablar tan bien como lo hacía en el instituto», «Quiero leer libros de nivel intermedio en italiano» o «Quiero conversar con la gente del lugar en una plaza durante las vacaciones». Todos son objetivos muy razonables para quienes aprenden de adultos.

2. Tienes libertad para hacer lo que quieras

Ahora que hemos ajustado nuestra idea de lo que significa tener éxito para ti, consideremos a dos estudiantes: un niño de seis años cuyos padres lo han inscrito en clases de inglés los fines de semana y un adulto que estudia después del trabajo. ¿Quién crees que progresará más al cabo de un año? La mayoría, sabiendo que los niños tienen cerebros «como esponjas», elegiría al niño de seis años. Aprende casi sin esfuerzo, ¿verdad?

Otros, sabiendo por experiencia que la motivación y la tenacidad son indicadores valiosos del éxito, apostarían con cautela por el adulto. Y tendrían razón. Piénsalo: está en clase porque quiere. Paga con su propio dinero y dedica tiempo de su día o de sus vacaciones a estudiar. Tiene un objetivo claro en mente (véase el punto 1) y sabe qué pasos debe dar para alcanzarlo. Como tiene un objetivo, se esfuerza tanto dentro como fuera del aula y se sorprende de lo que ha logrado cuando termina el año.

Aunque no está garantizado que un adulto progrese más que un niño, es muy probable. Los niños, por pequeños que sean y por flexible que tengan la mente, se distraen con facilidad, necesitan pausas frecuentes para merendar y no suelen esforzarse activamente en clase. ¿Y los adultos motivados? Sin duda.

3. Tienes más estabilidad económica

Es probable que los estudiantes adultos de más edad tengan más libertad para elegir, gracias a la estabilidad económica. No es ningún secreto que pasar tiempo en el extranjero inmerso en una nueva cultura y un nuevo idioma potencia muchísimo el aprendizaje, y los adultos pueden regalarse esta experiencia.

Ya sea que estén jubilados, de vacaciones o de año sabático, los estudiantes adultos se benefician enormemente de pasar temporadas estudiando en el extranjero, viajando o viviendo como expatriados. Y, de nuevo, al igual que en el ejemplo de las clases, esta experiencia es una elección personal, no un objetivo de sus padres, por lo que es muy probable que dé buenos frutos.

4. Te beneficias de la experiencia previa

Los estudiantes adultos ya han alcanzado la fluidez en al menos un idioma: el suyo. Tras años de conversar, escribir y escuchar a escondidas en su lengua materna, han acumulado una gran cantidad de conocimientos (quizá inconscientes) sobre cómo funciona su idioma. Esta base de conocimientos resulta muy valiosa al aprender otro idioma, sobre todo si comparte una raíz con la lengua materna (como el español y el italiano o el inglés y el alemán).

Los estudiantes adultos pueden usar activamente su lengua materna como punto de partida y considerar las conexiones entre los patrones gramaticales o el vocabulario de ambos idiomas. Por otro lado, las diferencias entre idiomas muy distintos se analizan con más facilidad con la mente adulta. Esto, por sí mismo, es otra forma positiva de implicarse activamente en el aprendizaje de idiomas.

5. Tienes años de experiencia estudiando

Tu experiencia previa no acaba ahí: como adulto, tienes muchísima «experiencia de aprendizaje». Piénsalo: en la escuela y la universidad probablemente llegaste a ser bastante competente para aprender en general y, más adelante, adquiriste toda una serie de habilidades, como cambiar una rueda, hacer jardinería, dirigir una pequeña empresa, discutir con un jefe, criar hijos, etc. Podrías escribir enseguida un ensayo titulado «Aprendo mejor cuando…».

Esta conciencia de tus propias estrategias de aprendizaje y pensamiento se llama metacognición y es una herramienta estupenda para abordar un idioma nuevo. Por suerte, hay muchísimas formas de aprender un idioma, desde clases semanales hasta cursos de idiomas en el extranjero (y sí, es posible aprender un nuevo idioma en un año). Aunque un niño todavía tiene que descubrir cómo prefiere abordar una materia nueva, tú te beneficias de la experiencia acumulada y puedes elegir un método que se adapte a ti.

6. Tienes perspectiva

No solo puedes reunir la motivación y las técnicas de estudio que un niño no puede, sino que también tienes perspectiva. Sabes que la vida es un viaje y que aprender un nuevo idioma es una de las maneras —quizá una de las mejores— de conocer el mundo y hacer que ese viaje sea un poco más interesante. Es una ventana a una nueva cultura y una nueva perspectiva de la vida, y te da la oportunidad de conectar con personas totalmente nuevas, procedentes de rincones fascinantes de todo el mundo. Aprender un idioma es una herramienta para lograrlo, y tus habilidades no tienen que ser perfectas para que empieces a disfrutar de esos beneficios.

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