Aunque estamos en la era de Internet, nuestras escuelas siguen atrapadas en la era industrial. Como resultado, la brecha entre las escuelas y la realidad se amplía y podría acabar en una disrupción total.
Existe un vínculo claro entre nuestras escuelas y las fábricas de la era industrial. En el sistema de línea de producción desarrollado en los siglos XIX y XX, cada persona debía trabajar al ritmo del proceso industrial, realizando tareas repetitivas, y a menudo se le prohibía hablar.
El sistema escolar actual es inquietantemente similar. Los estudiantes avanzan por una progresión lineal de años, semestres y asignaturas. Todos estudian al mismo ritmo, reciben calificaciones y realizan exámenes al mismo tiempo. Si destacas en matemáticas, es probable que te aburras. Si se te dan mal las matemáticas, es probable que recibas malas calificaciones. Da igual: todos deben avanzar directamente por la línea de producción y repetir la misma tarea una y otra vez para aprobar el examen. En clase no se permite hablar, sino que hay que permanecer sentado de forma pasiva y dejar que el profesor transmita la información a un ritmo fijo.
No es sorprendente que las escuelas estén modeladas según la línea de producción. La sociedad, el gobierno y las empresas necesitaban mano de obra para las fábricas y compañías de la era industrial. Crearon sistemas que moldeaban a los trabajadores hasta convertirlos en esa mano de obra.
Este modelo es arcaico e inadecuado para la era de Internet, la era del conocimiento. En primer lugar, no necesitamos trabajadores de fábrica, sino emprendedores, inventores, profesionales creativos del mundo empresarial y diseñadores. Es difícil competir en la fabricación global. Solo podemos competir en sectores de alto valor añadido, como nuevos productos, nuevos servicios e industrias creativas.
En segundo lugar, la era de Internet nos permite abandonar el modelo lineal. Tenemos las herramientas y la capacidad para aprender a nuestro propio ritmo. De hecho, podemos recuperar algunas prácticas educativas de la era preindustrial, como el sistema de aprendices. Cada persona sigue trabajando en algo hasta dominarlo. No es necesario fijar un examen de matemáticas para toda la clase en un día concreto. En su lugar, se pueden ofrecer a los estudiantes minipruebas continuas en línea. Cuando han dominado un tema, pasan al siguiente a su propio ritmo.
Los principales obstáculos para implementar este nuevo modelo son la inercia y el conservadurismo del sector educativo. Sin embargo, al igual que cualquier otra industria, la educación está siendo disrumpida y revolucionada por Internet. Las clases y las conferencias pasarán a impartirse en línea. Los estudiantes podrán verlas a su propio ritmo y ser evaluados de forma interactiva.
Los estudiantes estarán mucho más contentos porque podrán estudiar de forma independiente y poner a prueba sus límites (así funcionan los videojuegos, y los juegos son un buen modelo para el aprendizaje). Los deberes, en cambio, se harán en las aulas y en los auditorios. Estar físicamente juntos servirá sobre todo para resolver problemas, realizar proyectos, aprender mediante tareas prácticas y trabajar en equipo con otros estudiantes y profesores.
El aprendizaje y la producción de conocimiento se realizarán de forma simultánea. Esto encaja mucho mejor con los grandes cambios tecnológicos y sociales del siglo XXI. Necesitamos aprender más sobre el conocimiento tácito que sobre el conocimiento explícito. El conocimiento explícito queda obsoleto rápidamente cuando la tecnología cambia tan deprisa. El conocimiento tácito nos ayuda a afrontar ese cambio. Lo mismo ocurre con aprender haciendo y trabajar en equipo.
Esta entrada de blog forma parte de una serie sobre el futuro de la educación superior y la investigación en torno a tres grandes temas: el papel de la tecnología y la educación en línea; el futuro de la creación de conocimiento; los valores y el contrato social entre la universidad y la sociedad. Se invita a contribuir a los representantes universitarios de alto nivel y a los líderes de todos los sectores. Para más información, escriba a Michele Petochi, director de Redes Académicas, a: michele.petochi@weforum.org
Autor: Adrian Cheok, inventor y profesor, Graduate School of Media Design, Universidad Keio, Japón
Imagen: Una estudiante universitaria usa su portátil REUTERS/Brian Snyder

