La educación no puede seguir el ritmo de un mundo que avanza a toda velocidad. Esto es lo que debe cambiar

Students attend a lecture for the entrance exam for postgraduate studies at a hall in Jinan, Shandong Province, China, July 18, 2016. Picture taken July 18, 2016.
Traditional models of education are not equipped to prepare young people for our fast-changing worldImage: REUTERS
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¿Cómo planificamos algo que no podemos predecir? Este es el desafío al que se enfrenta hoy el ámbito de la educación.

Desde la educación escolar tradicional hasta el desarrollo profesional y el aprendizaje permanente, los gobiernos y las empresas deben preparar a las generaciones actuales y futuras para la Cuarta Revolución Industrial (4IR). Pero está claro que la vía tradicional de transmitir competencias mediante la educación ya no funciona.

Las competencias necesarias para trabajar hoy cambian tan rápido que ningún sistema educativo puede seguir el ritmo de la necesidad constante de reinventar nuestra forma de trabajar y convivir. Y, sobre todo, los cambios radicales de nuestra sociedad hacen que los jóvenes necesiten nuevas clases de competencias, muchas de las cuales ni siquiera se comprenden plenamente ni están codificadas para su aprendizaje. Hoy, las nuevas capacidades que necesitamos incluyen inteligencia emocional, sensibilidad intercultural, creatividad, formulación de problemas (en lugar de resolución de problemas), ciudadanía económica, empatía, adaptabilidad y resiliencia.

Estas no son competencias que puedan enseñarse de manera tradicional. Varios expertos incluso cuestionan que puedan enseñarse en absoluto; sostienen que el contexto de la educación formal no es adecuado para que las generaciones más jóvenes dominen las competencias que necesitan.

La solución consiste en pasar de hablar de aprender nuevas competencias a facilitar los procesos que las generan. Debemos crear oportunidades ubicuas y contextualizadas para liberar la creatividad, incorporar la empatía y cuestionar y poner a prueba nuestros propios supuestos. Este enfoque educativo basado en el diseño cambia el relato: la educación deja de ser algo que se recibe desde fuera y pasa a ser algo que surge de la experiencia.

Los participantes en la Reunión Anual de los Nuevos Campeones de 2017 tendrán la oportunidad directa de experimentar de primera mano cómo un enfoque basado en el diseño puede cambiar nuestra forma de pensar sobre la educación, visitando el Bio Lab 4IR. Esta experiencia participativa, cocurada por el Foro Económico Mundial y Science Gallery International con el apoyo de Wellcome Trust, explora los límites de la biología sintética, las ciencias de los materiales y la producción de alimentos. Es una plataforma para conversar con múltiples partes interesadas de la ciencia, la tecnología, la industria, las artes y el diseño, y muestra cómo los relatos en torno a la 4IR se convierten en instrumentos para la educación y el aprendizaje.

Por ejemplo, en lugar de explicar qué es la biología sintética (el enfoque educativo convencional), el Bio Lab 4IR permite a los visitantes tocar y sentir un órgano bioimpreso capaz de desfibrilar, que puede implantarse en el cuerpo humano. Este nuevo órgano está construido con partes de una anguila eléctrica y puede descargar una corriente eléctrica al corazón cuando detecta que entra en fibrilación o sufre un paro cardíaco, devolviéndolo a su ritmo normal.

¿Qué sentimos ante la creación de nuevas partes vivas que se anticipan a los problemas de salud? ¿Por qué estos órganos ficticios parecen tan reales, aunque sabemos que no lo son, hasta el punto de hacernos sentir casi incómodos al mirarlos? Estas obras provocan una leve disonancia cognitiva que nos lleva a reflexionar sobre el significado de la salud, nuestra convivencia con otras especies y nuestros límites éticos. Todo esto ocurre al conversar con otras personas y confrontarnos con otras culturas, sociedades y economías.

Estas conversaciones son herramientas que nos ayudan a sentirnos más cómodos con el otro y con lo diferente. Los proyectos del Bio Lab 4IR son propuestas que evocan consecuencias sociales y políticas. A través del arte podemos abstraernos, fantasear y luego volver a la realidad, en un proceso que moldea nuestra comprensión del futuro y sus consecuencias para nuestro presente. El futuro que queremos diseñar da forma al presente en que vivimos.

Otro proyecto del Bio Lab 4IR es un muro de ladrillos de micotectura, una estructura hecha de hongos vivos que tiene el aspecto, el tacto y el comportamiento de los ladrillos convencionales. ¿Hasta qué punto es sostenible un sistema en el que los materiales de construcción son completamente orgánicos, y se pueden construir viviendas, oficinas y ciudades enteras con hongos que reciclan todos los residuos que producimos? ¿No nos conduce esto a una nueva espiral de consumo, aunque sea biodegradable? No sabemos la respuesta a estas preguntas, pero sabemos que son preguntas sobre las que debemos reflexionar. Y queremos que las nuevas generaciones piensen en ellas y estén preparadas para responderlas cuando tengamos la tecnología necesaria para llevar a cabo los cambios transformadores que hoy imaginamos.

En el Bio Lab 4IR, situaciones aparentemente incómodas que atraviesan nuestro pensamiento convencional y nos enfrentan a marcos de pensamiento totalmente nuevos despiertan la inteligencia emocional, la creatividad, la empatía y la adaptabilidad. ¿Y si los seres humanos pudieran dar a luz a una especie no humana? Desde el punto de vista técnico, pronto podría ser posible.

Y en tiempos de superpoblación, crisis ambiental y extinción masiva de especies amenazadas, las mujeres podrían contribuir a salvar, por ejemplo, al delfín de Maui, una especie en peligro de extinción, dando a luz a uno. Si esto les parece «algo totalmente descabellado», los invitamos a adentrarse en el rincón del Bio Lab 4IR donde la obra de Ai Hasegawa los situará frente a este escenario (sur)real. ¿Somos conscientes de cómo podrían ser los derechos reproductivos, la custodia parental y el bienestar animal en un futuro no muy lejano? Que hoy nos resulte bastante incómodo hablar de estos temas es una señal de que debemos cuestionarnos y crear las herramientas y los relatos que necesitamos para entablar esa conversación.

En el Bio Lab 4IR esperan experiencias aún más poderosas. Estos proyectos no predicen cómo será el futuro; son herramientas para el presente. Son instrumentos concebidos para ayudarnos a planificar aquello que aún desconocemos: el futuro, en efecto.

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