Crece la preocupación de que las redes de transporte sean un imán para los depredadores sexuales, que aprovechan las aglomeraciones de las horas punta para ocultar su conducta y para excusarse si los descubren
La seguridad es la principal preocupación de las mujeres que utilizan el transporte público y privado en cinco de las ciudades con más desplazamientos diarios del mundo, según una encuesta mundial publicada el jueves mientras mejorar el acceso de las mujeres a las ciudades se convierte en una prioridad mundial.
Una encuesta de la Fundación Thomson Reuters a 1.000 mujeres de Londres, Nueva York, Ciudad de México, Tokio y El Cairo reveló que, en total, el 52 % de las encuestadas señaló la seguridad como su principal preocupación; las mujeres de Ciudad de México eran las que más temían por su seguridad.
CONSULTE LOS RESULTADOS COMPLETOS DE LA ENCUESTA
Casi tres de cada cuatro mujeres de Ciudad de México no confiaban en poder desplazarse sin sufrir acoso y abusos sexuales o violencia sexual; El Cairo quedó en segundo lugar, muy cerca. En las otras tres ciudades, la proporción fue de una de cada cuatro mujeres.
El tiempo que se tarda en desplazarse por la ciudad —según estudios, las mujeres suelen seguir rutas más complejas y hacer más paradas que los hombres debido a las tareas domésticas y al cuidado de los hijos— fue señalado como la segunda mayor preocupación por el 33 % de las mujeres.
El tiempo era la principal preocupación de las mujeres de Nueva York: dos tercios dijeron que influía en su decisión de aceptar o conservar un empleo. En Londres, lo que más preocupaba a las mujeres era el costo del transporte; casi tres de cada cuatro dijeron que era caro.
La encuesta se publica mientras las autoridades municipales estudian cómo garantizar que las mujeres cuenten con un transporte seguro y eficiente para llegar al trabajo, a centros educativos y a servicios de salud, con el objetivo de contribuir a combatir la desigualdad y la pobreza, y estimular la economía al incorporar a más mujeres a la fuerza laboral.
También se publica en un contexto de creciente preocupación, en la era de #MeToo, por que las redes de transporte sean un imán para los depredadores sexuales, que aprovechan las aglomeraciones de las horas punta para ocultar su conducta y para excusarse si los descubren.
«Es muy raro encontrar en cualquier ciudad un grupo de mujeres que no esté preocupado por la seguridad, y es importante que los planificadores lo tengan en cuenta al diseñar un sistema de transporte», dijo Jemilah Magnusson, portavoz del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), con sede en Estados Unidos.
«La mayoría de los sistemas de transporte se centra en el hombre que viaja solo en hora punta entre su casa y el trabajo, pero las mujeres tienen patrones de desplazamiento distintos... y no se tienen en cuenta sus necesidades. Las mujeres deben participar en la planificación del transporte público para que este responda a sus necesidades».
LEYES Y TELÉFONOS INTELIGENTES
La encuesta, realizada entre el 13 y el 24 de agosto y respaldada por Uber, preguntó a 200 mujeres de cada una de cinco de las mayores ciudades del mundo con desplazamientos diarios y redes de trenes subterráneos, situadas en distintas regiones culturales, sobre la seguridad, el tiempo de desplazamiento y el costo, entre otros temas.
Un estudio reciente de la Organización Internacional del Trabajo señaló que, en los países en desarrollo, el acceso limitado al transporte y la falta de seguridad en este se consideraban el mayor obstáculo para la participación de las mujeres en la fuerza laboral, y reducían la participación probable en un 16,5 %.
Las autoridades de transporte y los expertos afirmaron que mejorar el transporte para las mujeres se había convertido en un tema prioritario en los últimos años debido a las preocupaciones por la seguridad y la congestión.
Los informes del Banco Mundial han subrayado que mejorar el transporte puede tener efectos positivos inmediatos en la vida de las mujeres, ya sea mediante nuevas leyes de seguridad, la inclusión de mujeres en la planificación o la oferta de alternativas de transporte, como aplicaciones de transporte con conductor o bicicletas.
Este año, el Banco Mundial incluyó por primera vez la cuestión de género en una conferencia anual sobre la transformación del transporte.
Magnusson dijo que la cuestión de las mujeres y el transporte adquirió gran relevancia después de que la violación en grupo y el asesinato de una estudiante en un autobús de Delhi en 2012 conmocionaran al mundo.
«Aquella historia sacó a la luz muchas otras historias horribles de mujeres y realmente movilizó a la gente», dijo Magnusson, cuyo grupo promueve un transporte ecológico y habitable.
Esto ha propiciado un aumento de los vagones de tren y los servicios de taxi exclusivos para mujeres, pero menos de la mitad de las encuestadas —el 47 %— dijeron que estas medidas mejorarían la seguridad de las mujeres.
Maria Jose Bermudez, de 45 años, cocinera que pasa tres horas al día desplazándose en transporte público por Ciudad de México, dijo que, en cambio, es necesario hacer más para educar a los hombres sobre los derechos de las mujeres en general.
«Los vagones exclusivos para mujeres no resuelven realmente el problema, porque tiene que ver con la cultura de México y con la forma en que los hombres tratan a las mujeres», dijo Bermudez a la Fundación Thomson Reuters.
CÓMO HACER FRENTE A LA CONGESTIÓN
Steve Swasey, portavoz de Moovit, una aplicación de transporte público, dijo que los teléfonos inteligentes habían desencadenado una «revolución» en el transporte público masivo, con la aparición de aplicaciones de transporte con conductor y de aplicaciones que permiten usar el transporte de forma más eficiente al reducir los tiempos de espera y evitar los cuellos de botella.
El Banco Interamericano de Desarrollo concluyó que cuanto mayor es el cumplimiento de los horarios del transporte o menor la congestión, menor es la probabilidad de que una mujer sea víctima de un delito.
La encuesta de la Fundación Thomson Reuters reveló que el 56 % de las mujeres de todo el mundo afirmó que las aplicaciones de transporte con conductor habían mejorado su capacidad para desplazarse por sus ciudades. En todas las ciudades menos Tokio, más de la mitad de las mujeres dijeron que estas nuevas formas de transporte eran útiles.
«Las calles de las ciudades están al límite de su capacidad y no hay ninguna gran ciudad en la que la congestión no sea una preocupación importante», dijo Swasey.
«No se pueden añadir carriles a un puente ni vías a un túnel con facilidad o rapidez..., pero sí se pueden usar datos para regular la afluencia de tráfico y cambiar la forma en que la gente utiliza el transporte».
Magnusson dijo que la mayoría de las ciudades sabía que debía hacer el transporte más eficiente y rápido, pero que esta medida podía ser muy impopular políticamente porque suponía reducir el uso del automóvil.
«Quitar carriles a los automóviles para crear carriles para autobuses y bicicletas, e introducir nuevos sistemas de estacionamiento y restricciones, puede impedir que los automóviles entren en las ciudades y ayudar a agilizar el transporte», dijo.
«No se trata de una sola medida, sino de crear un sistema de transporte justo que permita a las mujeres participar plenamente en la sociedad; eso, por sí solo, puede resultar muy amenazante para muchas personas».

