Toma de decisiones, hojas de nenúfar y el impacto de la testosterona

A broker rests after monitoring share prices during morning trading at a securities company in Jakarta October 13, 2008. Indonesian shares slid over 5 percent on Monday after a three-day trading halt as the government raised its guarantee on bank deposits to help restore confidence in the economy in the face of the global credit crisis. REUTERS/Dadang Tri (INDONESIA) - RTX9HPI
"Testosterone is making men rely on their wrong, instinctive answer that jumps to their head."Image: REUTERS/Dadang Tri (INDONESIA) - RTX9HPI
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Durante mucho tiempo, se ha culpado a la testosterona de muchas malas decisiones. Pero ¿es realmente tan influyente en la toma de decisiones esta hormona, responsable de la agresividad? Esa es la pregunta que los investigadores trataron de responder en un nuevo estudio centrado en la relación entre la testosterona y las capacidades cognitivas. El artículo, «La administración de una dosis única de testosterona perjudica la reflexión cognitiva en los hombres», fue escrito por Gideon Nave, Amos Nadler, de la Escuela de Negocios Ivey, David Zava, de ZRT Laboratories, y Colin Camerer, de Caltech. Se publicó recientemente en la revista Psychological Science. Nave y Nadler hablaron con Knowledge@Wharton sobre la investigación y sus implicaciones.

A continuación, se presenta una transcripción editada de la conversación.

Knowledge@Wharton: Cuéntennos qué estudiaron y cómo lo hicieron.

Amos Nadler: Este estudio analiza la testosterona, una hormona sexual presente en el organismo. Queríamos saber cómo afectaría esta hormona sexual en particular a la manera en que las personas, concretamente los hombres, toman decisiones relativamente complejas. La testosterona forma parte de la fisiología de los mamíferos desde hace millones de años y, en esencia, su función ha sido garantizar la supervivencia. Ha desempeñado un papel en las jerarquías sociales, la agresividad y las funciones reproductivas básicas. Queríamos saber cómo afectaría la testosterona a la capacidad de las personas para reflexionar sobre situaciones de toma de decisiones. Cabe imaginar que una hormona asociada, por ejemplo, con la reproducción y la lucha quizá no favorezca la toma de mejores decisiones. Eso es lo que pusimos a prueba.

Decidimos utilizar una muestra grande porque queríamos ver cómo serían los datos y tener mucha confianza en los resultados. Reunimos a unos 250 hombres jóvenes del sur de California e hicimos un estudio doble ciego, de modo que nadie sabía si recibía testosterona o un placebo. Luego analizamos los resultados según su capacidad para responder a tres preguntas.

Knowledge@Wharton: ¿Cuáles fueron las principales conclusiones del artículo?

Gideon Nave:Existe una prueba específica llamada prueba de reflexión cognitiva (CRT, por sus siglas en inglés), diseñada para poner a los hombres en una situación en la que se les ocurre una respuesta intuitiva, pero equivocada. Hay que superarla, tranquilizarse un poco, reflexionar y llegar a la respuesta correcta. Descubrimos que la testosterona hace que los hombres se fíen de la respuesta instintiva equivocada que les viene a la cabeza. Esta es la conclusión: en el caso concreto de la CRT, sabemos que eso es malo para uno. Pero en la vida real, muchas veces las intuiciones son acertadas, así que no afirmaría categóricamente que esto sea bueno o malo. Obviamente, en la CRT es malo. Pero, como sabemos, en el laboratorio se pueden crear muchas ilusiones visuales. En los experimentos de laboratorio, la gente comete todo tipo de errores, pero cuando salimos al mundo real no vemos que las personas vayan chocándose con las cosas. Así que depende mucho del contexto que el efecto de la testosterona sea bueno o malo. De nuevo, en el caso de la CRT, fue bastante perjudicial.

Knowledge@Wharton: ¿Podrían darnos un ejemplo de una de esas preguntas de la prueba?

Nadler:Bien, voy a ponerte a prueba ahora mismo. Veamos si puedes resolver esto. Imagina un estanque con hojas de nenúfar que crecen y se duplican cada día. El día 48, el estanque está lleno. ¿Qué día está el estanque medio lleno de hojas de nenúfar?

Knowledge@Wharton:Diría que el día 24, pero estoy seguro de que es incorrecto; si no, no me harían esta pregunta.

Nadler:Ya estás reflexionando sobre esa posibilidad, pero ¿qué quieres responder?

Knowledge@Wharton: Quiero decir que el estanque estaría medio lleno a mitad del tiempo, es decir, 48 dividido por 2, que da 24. Pero apuesto a que me equivoco.

Nadler:Tienes razón al decir que te equivocas, pero voy a insistir. ¿Cuál es la respuesta correcta?

Knowledge@Wharton:No lo sé. Me rindo. Quiero saberlo.

Nadler:Así que el primer impulso es exactamente lo que hace la mayoría de la gente. Has conseguido corregirte, pero lo que observamos es que existe lo que se llama la respuesta «intuitiva incorrecta», que sería decir que la mitad de 48 es 24 y que esa tiene que ser la respuesta. Es la respuesta que se le ocurre a la mayoría de la gente. Pero, si lo piensas, no es correcta porque el día 48 el estanque está lleno.

Probemos con el razonamiento hacia atrás. Dijimos que las hojas de nenúfar se duplicaban cada día. Si el estanque está lleno el día 48 y retrocedes, ¿cuánto está lleno el día 47?

«Descubrimos que la testosterona hace que los hombres se fíen de la respuesta instintiva equivocada que les viene a la cabeza».–Gideon Nave

Knowledge@Wharton:Ah, estaría medio lleno.

Nadler: Exacto, se duplica. La respuesta correcta es el día 47. Al analizar los datos del grupo que recibió testosterona, vimos que más participantes respondieron 24, la respuesta intuitiva incorrecta. En el grupo que recibió el gel placebo, más participantes dieron la respuesta correcta. Ese es un buen ejemplo de la tarea de reflexión cognitiva: tienes una respuesta intuitiva incorrecta a la que quieres saltar, pero luego te corriges, como acabas de hacer. Entonces lo piensas y logras llegar a la respuesta correcta. De eso trata el artículo: con estas tres preguntas aparentemente sencillas, el tratamiento con testosterona redujo la capacidad de los participantes para darse cuenta de que estaban dando una respuesta equivocada. Tardaron un poco más en llegar a la respuesta correcta.

Knowledge@Wharton: ¿Hubo alguna conclusión que les sorprendiera?

Nave: Una de ellas es que no solo se equivocaron y lo hicieron precisamente siguiendo la intuición, sino que además pagamos a los participantes, por lo que tenían un incentivo claro para acertar. A pesar de recibir dinero, quienes recibieron testosterona tuvieron menos probabilidades de responder correctamente.

También hicimos una prueba de control para evaluar la capacidad de realizar estos cálculos, es decir, la rapidez con que podían sumar y restar. No encontramos ningún efecto. Así que no se trata de la capacidad para hacer estos cálculos matemáticos ni de la motivación o la implicación. Se trata realmente de reflexionar, detenerse un segundo antes de responder, comprobar la respuesta y hacer ese pequeño esfuerzo matemático para acertar. Fue bastante sorprendente que el efecto fuera tan específico de este concepto de reflexión.

Nadler: Estoy de acuerdo en que esa especificidad fue una sorpresa. Pensábamos que, si afectaba a las habilidades matemáticas, también afectaría a la reflexión cognitiva. Pero descubrimos que el efecto era específico. Al comparar los grupos que recibieron testosterona con los que recibieron un placebo, no hay realmente ninguna diferencia entre ellos en matemáticas. Se podría decir que la testosterona afecta a las habilidades matemáticas, pero podemos demostrar que las distribuciones son idénticas. También se les pagó por responder correctamente en ambas tareas, así que no es que recibieran una recompensa económica por las matemáticas y ninguna por la prueba cognitiva propiamente dicha.

Sorprendió que la especificidad afectara a la cognición, lo cual nos dice mucho sobre esta y sobre lo compleja que puede ser. No se trata de la capacidad de sumar cinco números de dos cifras, sino de poder decir: «Puede que esta no sea la respuesta correcta». En matemáticas no hay una respuesta intuitiva incorrecta y, probablemente, la diferencia que explica esta separación es que la gente no suele ir por ahí teniendo una respuesta intuitiva para algo así. Me pareció fascinante. Creo que también hay margen para investigar más cómo funciona la cognición.

«Sorprendió que la especificidad afectara a la cognición, lo cual nos dice mucho sobre esta y sobre lo compleja que puede ser».–Amos Nadler

Knowledge@Wharton: ¿Qué aplicación tiene esta investigación en la vida real, tanto para quien toma la decisión como para quien se ve afectado por ella?

Nadler: Diría que hay dos aspectos. Uno es la testosterona. Todas las personas tienen testosterona, pero sus niveles varían, y creo que es importante tenerlo presente. En este experimento, elevamos los niveles de testosterona de un grupo, mientras que el otro permaneció exactamente igual, con el placebo. Lo que realmente intentamos entender es cómo podrían afectar los niveles elevados de testosterona al proceso de toma de decisiones. Hay situaciones en la vida en las que los niveles de testosterona aumentan, y eso es precisamente lo que tratamos de estudiar. Se conoce como las propiedades activacionales de la testosterona: sus efectos a corto plazo y cómo modifica la conducta en un periodo muy breve, de minutos a horas, pero no a lo largo de semanas o años.

Las personas experimentan distintos estados de testosterona, que es lo que simulamos. Por ejemplo, la actividad sexual aumenta la testosterona. Los niveles de testosterona suben cuando uno se prepara para un desafío, un fenómeno que se conoce como la hipótesis del desafío. También está la llamada hipótesis del ganador-perdedor. Si ganas algo importante, se supone que el organismo produce mucha más testosterona. Esto se ha demostrado claramente en estudios con animales, y también lo estamos investigando en estudios con personas. El objetivo era ver cómo nuestros propios estados biológicos, las hormonas endógenas que liberamos, afectan a las decisiones y a nuestra manera de pensar cuando nos encontramos en esos distintos estados. Ese era el primer aspecto, el hormonal. El segundo tiene que ver con cómo este paradigma reproduce otras situaciones de la vida real.

Nave: Obviamente, lo que nos interesa son las situaciones de la vida real, y no hay consenso sobre si este paradigma las reproduce exactamente. Debemos tener presente que usamos un fármaco que se receta ampliamente y que hay indicios de que algunas clínicas incluso lo recetan a personas que trabajan en la sala de operaciones bursátiles de Wall Street. En ese sentido, tiene bastante relevancia económica, y quienes toman testosterona deberían tener presente que, al hacerlo, no solo afecta a su fisiología, sino que también puede tener un fuerte impacto en su psicología…. Creo que esta es una implicación muy clara.

Algo que me preocupa es la enorme cantidad de artículos que hemos visto sobre esta investigación, muchos de ellos bastante inexactos. Una de las principales conclusiones que extraigo es que no todas las diferencias de género entre hombres y mujeres se deben a la testosterona. Ni siquiera son necesariamente biológicas. Así que no sacaría conclusiones sobre el género a partir de esta investigación.

También debemos tener presente que, efectivamente, este fue uno de los estudios más grandes —quizá el más grande— realizados hasta la fecha [sobre este tema]. Observamos efectos muy consistentes y creemos que los resultados son estadísticamente muy sólidos. Pero siempre debemos recordar que se trata de un solo estudio y esperamos replicarlo con una muestra mucho mayor. De hecho, ya estamos trabajando en ello. Creo que todos debemos mantener los pies en la tierra y asegurarnos de obtener más información muy pronto.

Knowledge@Wharton: Han dicho que la gente no debería pensar que esto explica por completo las diferencias entre hombres y mujeres, pero ¿hay otras ideas equivocadas que esta investigación ayude a corregir?

«Una de las principales conclusiones que extraigo es que no todas las diferencias de género entre hombres y mujeres se deben a la testosterona. Ni siquiera son necesariamente biológicas».–Gideon Nave

Nave: En muchos sentidos, esta investigación confirma algunas de las ideas equivocadas que tiene la gente. Una vez di una charla sobre el tema y una mujer se me acercó para darme las gracias por demostrar que todos los hombres son idiotas. Creo que la principal idea equivocada que debemos corregir es pensar cuál es la función de la testosterona y por qué observamos este efecto. Como en el ejemplo de la ilusión visual que di, muchas veces conviene seguir el instinto, sobre todo en situaciones en las que responder despacio tiene un coste elevado. La competición es una de ellas. Quizá haya situaciones en las que dejar que el instinto guíe la conducta permita encontrar una solución mejor. No sacaría la conclusión de que la testosterona vuelve estúpidos a los hombres, ni siquiera a quienes la toman. Simplemente, debemos ser conscientes de que este fármaco influirá en las personas de esta manera y de que esta hormona puede tener una influencia a veces impredecible en nuestra conducta y en la toma de decisiones.

Nadler: Sin duda, estoy de acuerdo en que este es un estudio. La muestra es grande, pero hay una coincidencia interesante con otro estudio que realicé hace poco. Como mencionó Gideon, se está recetando bastante a operadores de Wall Street, personas del sector financiero que manejan cantidades sustanciales de dinero. En un estudio reciente, analicé la influencia del mismo fármaco en las burbujas de precios en mercados experimentales y descubrí que el fármaco que usamos, y que también se receta, hace que los precios suban mucho más que su valor fundamental y luego se desplomen. Las burbujas eran mayores y duraban más.

Podemos ver que estos dos estudios encajan: los operadores no estaban teniendo en cuenta el valor fundamental de las acciones con las que negociaban. Hay aspectos interesantes que considerar sobre las repercusiones en el mundo real. No se trata solo del estado que intentamos simular, sino de que las personas toman el fármaco para elevar artificialmente sus niveles, y eso cambia su manera de pensar. La FDA no tiene eso en cuenta. Evalúa la eficacia del fármaco. Pero lo que estamos descubriendo, casi por accidente, es que estas hormonas influyen en otras áreas de la cognición, y eso podría tener consecuencias macroeconómicas que también deben estudiarse.

«También se observó una relación entre la hormona del estrés cortisol y una puntuación baja en esta prueba, lo que sugiere que el cortisol también está relacionado con la tendencia a dar una respuesta intuitiva rápida que, en este caso, es incorrecta».–Gideon Nave

Knowledge@Wharton: El gran tamaño de la muestra distingue esta investigación de otros estudios similares que se están llevando a cabo. ¿Hay otros aspectos que la distingan?

Nadler:Este campo aún está en sus comienzos y algunos de los artículos que sirvieron de base [incluían] muestras bastante pequeñas. La nuestra, de 243 participantes, es mucho mayor que la del siguiente estudio publicado en revistas científicas que se me ocurre ahora mismo. Con este trabajo intentamos validar los hallazgos anteriores y, si no se confirman, si no podemos replicarlos, entender mejor cuál es el efecto real. Creo que es importante no dar demasiado peso al primer estudio, poder replicarlo con una mentalidad abierta y ser transparentes con otros investigadores sobre cuál es el efecto real. Sé que Gideon ha trabajado en esto con Colin Camerer, coautor de este artículo junto con David Zava, de ZRT Labs.

Nave: Otro aspecto realmente destacable de este proyecto es que vigilamos el estado fisiológico de los participantes. No solo indujimos un aumento de testosterona, sino que también medimos muchas otras hormonas, incluidas las del estrés, para poder controlar realmente el estado hormonal de los participantes mientras hacían la prueba. Otro resultado que confirmamos fue la relación entre la hormona del estrés cortisol y una puntuación baja en esta prueba, lo que sugiere que el cortisol también está relacionado con la tendencia a dar una respuesta intuitiva rápida que, en este caso, es incorrecta.

Knowledge@Wharton: ¿Qué viene ahora para esta investigación?

Nave: En primer lugar, sabemos que un estudio es prometedor, pero seguiremos investigando y replicaremos el efecto con muestras más grandes. Una ventaja de la CRT es que solo consta de tres preguntas, así que resulta muy fácil repetirla cuando realizamos cualquier otra tarea.

Entre las preguntas que deja abierta esta investigación están las siguientes: ¿Cuál es el mecanismo real? ¿Hace que confiemos más en nuestra intuición? ¿O quizá hace que seamos menos desconfiados en general, o que queramos responder más rápido? Hay muchos posibles mecanismos psicológicos subyacentes que debemos conocer mejor. Este es solo el primer paso para comprenderlos. Pero, una vez establecido este efecto, debemos investigar para encontrar la causa de fondo, y eso es lo que nos proponemos hacer.

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