Los Einsteins perdidos: por qué los niños ya no quieren inventar

Children play with robots at the 2017 World Robot Conference in Beijing, China August 22, 2017. REUTERS/Thomas Peter
A study has found that children need role models in order to become interested in a career in science.Image: REUTERS/Thomas Peter
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Los estudiantes con potencial para convertirse en el próximo Einstein de Estados Unidos pueden identificarse en la escuela primaria, pero la mayoría no llegará a ser innovadora. ¿Dónde está entonces la brecha? Investigadores del proyecto Equality of Opportunity examinaron patentes, registros fiscales y resultados de pruebas para determinar qué niños llegan a ser inventores en Estados Unidos y cuáles no. Según los hallazgos, las limitaciones que aparecen en las primeras etapas de la vida ayudan a determinar si una persona estadounidense aportará ideas transformadoras a la sociedad.

«Me sorprendió un poco que ya en tercer grado se pudiera saber tanto sobre quién se convertirá en inventor a partir de los resultados de las pruebas de ciencias y matemáticas», afirma Alex Bell, estudiante de doctorado de Harvard y autor principal del estudio.

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Pero ni siquiera los estudiantes con las mejores calificaciones tenían muchas más probabilidades de convertirse en innovadores al crecer, a menos que fueran varones blancos de familias acomodadas. Los niños de hogares situados en el 1 % con mayores ingresos tenían 10 veces más probabilidades de convertirse en inventores al crecer que sus pares de ingresos medios y bajos. Los niños blancos tenían tres veces más probabilidades que los niños negros, y las mujeres llegan a poseer apenas el 18 % de las patentes en Estados Unidos.

Reducir estas disparidades depende de cambiar el entorno de los estudiantes y corregir la falta de exposición a la innovación. La cercanía a inventores aumentaba las probabilidades de que los niños llegaran a tener patentes, en particular en los mismos campos que sus padres u otros adultos de sus comunidades. «No puedes ser lo que no puedes ver», afirma Bell. «Es importante tener un mentor o un modelo a seguir que, en cierto sentido, se parezca a ti».

Imaginemos un mundo en el que, por ejemplo, las niñas vieran a mujeres inventoras con la misma frecuencia con que los niños ven a hombres inventores. Reconocer el problema es, pues, el primer paso para que estos Einsteins perdidos no se nos escapen. «No estamos hablando solo de las vidas de las personas que quedan fuera del proceso», afirma Bell. «Esto es algo muy importante para toda la sociedad».

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