Lo que Bangladés puede enseñar y aprender sobre el cierre de la brecha de género en educación

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The reality remains that most Bangladeshi women are unable to complete post-primary education.Image: Unsplash/shihab hossain
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  • Bangladés es reconocido a nivel mundial por haber aumentado de forma notable el acceso a oportunidades educativas.

  • La realidad es que la mayoría de las mujeres no puede completar la educación posprimaria.

  • Las evidencias sugieren que las familias bangladesíes siguen invirtiendo más en la educación posprimaria de los niños.

  • Las industrias con mayor número de trabajadoras se enfrentan a la perspectiva de una mayor automatización, que podría eliminar hasta el 60 % de los empleos en los próximos 20 años.

  • Los proyectos del Banco Mundial están contribuyendo a mejorar las perspectivas de las mujeres en el país.

«Por lo que tuve que luchar, espero que otras mujeres no tengan que luchar tanto. Quiero ayudar a las mujeres a encontrar empleo y a progresar», afirma Jenatul Ferdous Min, que expresa no solo sus aspiraciones personales, sino también las de todas las mujeres bangladesíes.

Bangladés es reconocido a nivel mundial por haber aumentado de forma notable el acceso a oportunidades educativas, especialmente para niñas y mujeres, en las últimas décadas . Sin embargo, la realidad es que la mayoría de las mujeres no puede completar la educación posprimaria ni hacer la transición de la escuela al trabajo para acceder a buenos empleos.

Las evidencias sugieren que las familias bangladesíes siguen invirtiendo más en la educación posprimaria de los niños. Image: OIT

Las evidencias sugieren que las familias bangladesíes siguen invirtiendo más en la educación posprimaria de los niños. Las niñas tienen más probabilidades de participar tanto en actividades domésticas como en actividades generadoras de ingresos mientras están en la escuela, lo que provoca mayor absentismo y peores resultados educativos, factores que favorecen el abandono escolar. Además, el matrimonio temprano sigue afectando negativamente a la asistencia y a las tasas de finalización de las niñas.

Las industrias con mayor número de trabajadoras se enfrentan a la perspectiva de una mayor automatización y a la eliminación del 40-60 % de los empleos en los próximos 20 años. Además, los trabajadores poco cualificados corren un riesgo considerablemente mayor de perder su empleo que quienes tienen educación secundaria o terciaria, lo que vuelve a perjudicar a las mujeres. Las crisis económicas provocadas por la COVID-19 y el cambio climático suponen una capa adicional de vulnerabilidad para las trabajadoras, lo que pone de manifiesto la persistente interseccionalidad entre género y pobreza.

Aprender de los logros pasados para orientar los éxitos futuros

Bangladés es un caso de éxito en educación de niñas. En 1970, justo antes de la independencia, las niñas representaban solo alrededor del 17 % de la matrícula de educación secundaria (de sexto a duodécimo grado), pero hacia el cambio de siglo ya constituían más de la mitad de dicha matrícula.

La alta tasa de fecundidad de Bangladés, que alcanzó su máximo, justo por debajo de siete hijos, a principios de los años setenta, planteó un desafío demográfico al que el país respondió atrayendo a más niñas al sistema educativo mediante una mayor contratación de docentes mujeres. El aumento de la participación femenina en la educación fue un factor que contribuyó a la reducción de los matrimonios tempranos y a la caída de las tasas de fecundidad, complementando las intervenciones en planificación familiar y salud reproductiva.

Un factor de gran importancia para la trayectoria de la educación de las niñas en Bangladés fue la aparición de la industria textil, que aumentó de forma notable la demanda de trabajadores, principalmente mujeres, con un nivel básico de educación. Bangladés respondió con una mayor oferta de servicios educativos, en respuesta a la demanda de las familias bangladesíes de educar a las niñas.

Afrontar los desafíos educativos actuales

Ante la amenaza de retrocesos en el capital humano debidos a la COVID-19 y al cambio climático, las inversiones sostenidas acelerarían la formación y la protección del capital humano. Para que Bangladés pueda aprovechar un posible dividendo demográfico, es necesario mejorar el acceso a una educación y formación de calidad para todos. Las mujeres deben incorporarse al mercado laboral y obtener buenos ingresos para que el dividendo pueda aprovecharse, y para ello, entre otros factores, las niñas y las mujeres requieren una educación de calidad. Esto implica una mejor integración de las competencias necesarias para garantizar la empleabilidad en el futuro, incluida la economía verde, como las competencias en tecnologías de la información y la comunicación (TIC), resolución de problemas, alfabetización numérica y alfabetización en entornos ricos en tecnología. También son fundamentales transformaciones aún más profundas de las normas sociales, como un mayor compromiso con la educación de niñas y mujeres, redoblar los esfuerzos para garantizar transiciones fluidas de la escuela al trabajo estable de las mujeres, y que estas tengan la capacidad de trabajar fuera del hogar con seguridad. A pesar de los avances, se necesitan inversiones públicas en educación más numerosas y de mejor calidad.

El Gobierno tiene iniciativas sólidas en marcha para apoyar el acceso de niñas y mujeres a la educación y a oportunidades laboralesImage: Banco Mundial

El Gobierno tiene iniciativas sólidas en marcha para apoyar el acceso de niñas y mujeres a la educación y a oportunidades laborales. Por ejemplo, el Banco Mundial apoya la permanencia de niñas y niños de hogares pobres en la educación secundaria a través de la Operación para la Transformación de la Educación Secundaria orientada a Resultados (TSER). Mediante dos nuevos proyectos de inversión financiados por el Banco Mundial, el Proyecto de Aceleración y Transformación de la Educación Superior (HEAT) y el Proyecto de Aceleración y Fortalecimiento de las Competencias para la Transformación Económica (ASSET), el Gobierno está mejorando la empleabilidad de los graduados universitarios, construyendo una red de universidades y colegios para mujeres, y fortaleciendo la respuesta de Bangladés a la COVID-19 en la educación superior, dotando a las mujeres de las competencias necesarias para el futuro del trabajo y apoyando a sectores clave para recapacitar a los trabajadores y acelerar la recuperación tras la pandemia. Se espera que unas 600 000 estudiantes se beneficien de las actividades del proyecto HEAT, mientras que más de 285 000 mujeres podrían beneficiarse de las actividades del proyecto ASSET. Bangladés también se ha comprometido a aplicar reformas de políticas para reforzar la pertinencia del desarrollo de competencias y para contribuir a fortalecer el entorno regulatorio de los servicios de cuidado infantil mediante el Tercer Crédito Programático de Política de Desarrollo del Empleo. Este apoyo crea oportunidades de empleo para mujeres cualificadas, al tiempo que apoya servicios que abordan la limitación de las responsabilidades de cuidado que muchas mujeres enfrentan para participar activamente en el mercado laboral.

El Banco Mundial sigue siendo un socio comprometido en financiación, conocimiento y diálogo sobre políticas para impulsar el empoderamiento de niñas y mujeres mediante una mejor educación, formación y empleo. Junto con los esfuerzos e inversiones sostenidos del propio país en favor de la infancia y la juventud, Bangladés puede seguir siendo un caso de éxito regional y mundial.

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