Mientras los jóvenes atraviesan la adolescencia, se preguntan por sus atracciones sexuales y por cómo entienden el género. Si tienen suerte, cuentan con educadores o mentores en sexualidad y relaciones, así como con redes de apoyo. Sin embargo, mi investigación con jóvenes que se identifican como LGBT+ y con discapacidad muestra que a menudo se les trata como si su género o su sexualidad fuera solo una fase.
En mi investigación sobre las experiencias de jóvenes de entre 16 y 25 años, hemos constatado lo perjudicial que puede ser este enfoque. No reconocer que los jóvenes con discapacidad pueden ser LGBT+ puede reducir su capacidad para tener una vida sexual plena. Además, disminuye la probabilidad de que reciban la ayuda y el apoyo adecuados en relación con su sexualidad o su género a lo largo de su vida.
Considerar la sexualidad o el género como una fase no es nuevo. Pero, para los jóvenes con los que trabajamos, esto surge como resultado de conceptos erróneos sobre su discapacidad, su sexualidad y su edad. Como lo expresó uno de los jóvenes, en referencia a su discapacidad:
A veces creo que mi madre piensa que todos mis problemas de salud mental y mi autismo… Creo que espera que se me pase, y no deja de hablarme de que consiga un trabajo, lo que me hace sentir aún peor. Me produce ansiedad. Me hace sentir que ella quiere una hija mejor que yo, como si no fuera lo bastante buena porque no quiero trabajar.
Estas ideas sobre la discapacidad suelen ir de la mano de conceptos erróneos sobre la sexualidad. Un joven explicó cómo se "culpaba" a su discapacidad de que fuera gay. Sentía que la gente cree que eres LGBT+ "porque estás enfermo o tienes autismo".
Además de la confusión en torno a la discapacidad y la sexualidad, los jóvenes señalaron dificultades derivadas de su edad. A una de las entrevistadas le dijeron que esperara antes de identificarse de una determinada manera hasta que fuera mayor y más madura; "para que lo sepas con certeza, así tienes tiempo".
Estas reacciones sugieren que existe resistencia a que los jóvenes con discapacidad se identifiquen como LGBT+. Parece haber una percepción de que los jóvenes con discapacidad no pueden comprender la sexualidad LGBT+. Sin embargo, las historias que los jóvenes me contaron muestran un largo proceso de esfuerzo por comprender la sexualidad y el género. Estas decisiones no fueron triviales ni el resultado de modas.
No es una fase
Considerar la sexualidad como una fase sugiere que es algo que se superará, y que la persona terminará siendo heterosexual. Esto presenta cualquier orientación distinta de la heterosexual como algo defectuoso y sugiere que ser LGBT+ es algo indeseable. Un joven afirmó que pensaba que ser "LGBT en el mundo heterosexual es algo malo". En la sociedad, parecemos ser más tolerantes con las identidades LGBT+. Sin embargo, no ocurre lo mismo con los jóvenes LGBT+ con discapacidad, a quienes se considera asexuales y incapaces de entender lo que significa ser LGBT+.
Debemos considerar la sexualidad y el género como parte de la vida y no como un momento pasajero. Esto es importante porque los jóvenes LGBT+ con discapacidad necesitan un apoyo adecuado. Considerar su sexualidad como una fase les priva del acceso a información y apoyo, ya que no se considera válida su sexualidad. Pueden sufrir violencia física y psicológica y discriminación por lo que son, y quedan obligados a luchar solos porque nadie los reconoce por quienes son.
Para contrarrestar las actitudes sociales y los conceptos erróneos, debemos escuchar las experiencias de los jóvenes LGBT+ con discapacidad y entender que son expertos en sus propias vidas. Descartar la sexualidad como una fase dice mucho sobre las actitudes sociales hacia lo que significa ser joven, tener discapacidad y ser LGBT+. Pero, sobre todo, estas reacciones repercuten directamente en la vida íntima de los jóvenes con discapacidad, que deben enfrentarse a estos obstáculos para dar sentido a quiénes son.

