El futuro de la educación en línea: lecciones de Corea del Sur

A professor of Pusan National University Park Hyun who used to be a coronavirus patient, gives an online lecture at Pusan National University in Busan, South Korea, March 30, 2020.
A professor at Pusan National University, South Korea, gives an online lectureImage: REUTERS/Kim Hong-Ji
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  • La implementación de la educación en línea en Corea del Sur ha sido relativamente fluida gracias a la excelente infraestructura de internet del país.

  • Sin embargo, muchos estudiantes y docentes han expresado su insatisfacción con este nuevo paradigma.

  • Como demuestra la experiencia de Corea del Sur, trasladar la educación al entorno en línea requiere un cambio sistémico a largo plazo, respaldado por políticas públicas.

La pandemia de COVID-19 ha obligado a prácticamente todas las escuelas y universidades de Corea del Sur a pasar a la educación en línea. La transición del país a esta modalidad ha sido en gran medida fluida, y la razón está clara: Corea del Sur cuenta con una de las mejores infraestructuras de TI del mundo.

Antes de la pandemia, el país había alcanzado una cobertura 4G del 99%, y la implementación de la red 5G estaba en marcha; además, alrededor del 75% de los hogares tenía acceso a computadoras, y el 99,5% tenía acceso a internet. Junto con la prioridad que el país otorga a la educación, esto hacía parecer inevitable que la educación en línea se implementara con facilidad y que estudiantes y docentes aceptaran ampliamente esta modalidad.

El gobierno del presidente Moon Jae-in ha hecho todo lo posible para garantizar la continuidad educativa en estos tiempos difíciles. El gobierno amplió la infraestructura pública al aumentar la capacidad de las plataformas de aprendizaje electrónico para dar cabida a millones de estudiantes, frente a apenas miles. Además, ha contribuido a desarrollar las capacidades docentes mediante programas piloto y de mentoría entre pares. Un ejemplo es «La comunidad de 10.000 docentes referentes», que anima a los docentes a compartir sus ideas e información sobre la educación en línea. El gobierno también ha compartido directrices pertinentes y ha brindado apoyo en tiempo real a docentes, padres y estudiantes para utilizar plataformas educativas en línea; además, ha colaborado con el sector privado para reducir la brecha digital. Asimismo, ofrece dispositivos en alquiler sin costo a miles de estudiantes y ha extendido esta política a las instituciones educativas para garantizar la inclusión de estudiantes desfavorecidos en las clases en línea.

Cómo ha adoptado el sector de educación superior de Corea del Sur el aprendizaje en líneaImage: Korea Economic Daily

Sin embargo, la impresionante infraestructura de TI de Corea del Sur y las medidas proactivas del gobierno para implementar la educación en línea no se han traducido en una aceptación generalizada de esta modalidad. Por ejemplo, una encuesta reciente revela niveles muy bajos de satisfacción entre los estudiantes con respecto a su experiencia de aprendizaje en línea, hasta el punto de que el 50% consideró tomarse una licencia durante su segundo semestre. Estos estudiantes señalan la baja calidad de las clases (37,9%) y su insatisfacción con las tasas de matrícula (28%) como las principales razones de su descontento. Además, tanto estudiantes como docentes carecen de las habilidades técnicas necesarias para interactuar eficazmente en entornos de clases en línea. Esto no sorprende, ya que tanto estudiantes como profesores afirmaron no haber recibido formación para interactuar en el entorno de educación a distancia. Además, la falta de una política de estandarización de la educación en línea ha dado lugar a prácticas diversas entre las escuelas, lo que agrava aún más la brecha educativa.

En resumen, las plataformas y tecnologías en línea aún no están preparadas para impartir contenidos educativos con eficacia, como ocurre en las clases presenciales. La situación es aún peor en las facultades de ingeniería; en una encuesta dirigida a estudiantes y profesores de los departamentos de ingeniería de varias universidades, el 33% afirmó que las clases eran ineficaces. Solo el 5% indicó estar satisfecho con las clases. Entre los profesores, el 42% de quienes enseñan ciencias e ingeniería manifestó su insatisfacción, y solo el 12% se declaró satisfecho. Estos resultados sugieren que algunas clases se imparten mejor de forma presencial. Aunque se propone la realidad virtual como solución, llevará tiempo llevar esta tecnología a la práctica. De manera similar, los rectores universitarios señalan otros desafíos (véase la figura de abajo), como las dificultades para reformar las instituciones y preparar contenidos, gestionar la presión para aportar recursos financieros adicionales, la falta de apoyo gubernamental para implementar el aprendizaje en línea y gestionar la resistencia generalizada a incorporar la tecnología en la educación.

La transición a la modalidad en línea dista mucho de ser fluida, afirman los rectores de universidades privadasImage: Dong-A Ilbo

Las limitaciones de la educación en línea

Además, está claro que algunos aspectos de la educación universitaria, como aprender con compañeros e interactuar con profesores, la vida en las residencias del campus y los juegos universitarios, no se pueden «hacer por Zoom». Por ello, las universidades y escuelas superiores han empezado recientemente a implementar un modelo de educación híbrida en el que las clases se imparten en línea y de forma presencial. Esta tendencia emergente nos permite imaginar una nueva era de educación «hybridtact» (véase la figura de abajo), que optimiza los mejores aspectos de la educación en línea (sin contacto) y las clases presenciales (con contacto) para ofrecer las mejores experiencias de enseñanza y aprendizaje a docentes y estudiantes. Por ejemplo, al aprovechar el potencial de internet y de las plataformas de aprendizaje en línea, las instituciones educativas pueden optimizar sus recursos para ampliar el acceso de millones de estudiantes a una educación menos costosa. Los cursos en línea masivos y abiertos (MOOC, por sus siglas en inglés) y cursos como el máster en informática en línea de Georgia Tech ilustran estas interesantes posibilidades.

Corea del Sur lleva mucho tiempo preparándose para la llegada de esta era; por ejemplo, el Ministerio de Ciencia y TIC ha implementado el K-MOOC, dirigido a las universidades de ciencias mejor clasificadas y de acceso público. Sin embargo, su adopción ha sido lenta y sigue teniendo pocos inscritos.

El enfoque «hybridtact»Image: Autores

La necesidad de un cambio sistémico

Está surgiendo un consenso en torno a que el futuro de la educación es «hybridtact». Sin embargo, para hacer realidad este futuro prometedor, los gobiernos deberían considerar reformas educativas que vayan más allá de las medidas centradas en la infraestructura y el acceso. El caso de Corea del Sur demuestra que la reforma educativa requiere una visión a largo plazo y transformaciones sistemáticas que conviertan tecnologías como las plataformas en línea, la inteligencia artificial y la computación en la nube en componentes integrales de los sistemas educativos. Los gobiernos también deberían facilitar, a mayor escala, la formación y la participación de docentes, profesores, estudiantes y padres.

Además, debemos transformar la enseñanza y el aprendizaje; trabajar arduamente para cambiar las culturas y crear incentivos para profesores, docentes, estudiantes y padres; y transformar los modelos de negocio de la educación para adaptarlos a las exigencias de la nueva era. Por ello, proponemos que los gobiernos y las partes interesadas se centren en políticas que promuevan entornos favorables a la tecnología para aliviar la resistencia a esta, característica de las experiencias actuales de enseñanza y aprendizaje en línea. En última instancia, esto puede contribuir a generar confianza social y consenso en torno a la educación «hybridtact».

En segundo lugar, es necesario implementar políticas que respalden la infraestructura de educación en línea —por ejemplo, plataformas, dispositivos y conectividad a internet— junto con políticas orientadas a las transformaciones sistémicas y sociales. Estas últimas incluyen el desarrollo de capacidades, por ejemplo, mediante planes de estudio para formar a estudiantes, docentes y personal escolar en educación en línea, la reforma de los sistemas universitarios y el fomento de la colaboración entre instituciones.

Por último, tras consultar con las partes interesadas, deberían promulgarse leyes y políticas que establezcan una base jurídica para la educación a distancia y promuevan la estandarización de la educación en línea en las instituciones educativas. Esto ayudará a reducir la confusión entre docentes y estudiantes y a cerrar la brecha educativa.

En conclusión, el caso de Corea del Sur demuestra que disponer de la infraestructura y el acceso necesarios no basta para garantizar una impartición eficaz de la educación en línea. Se requiere un pensamiento sistemático y reformas de todo el sistema para aprovechar las posibilidades que ofrecen las tecnologías, así como una formación y una participación de las partes interesadas a gran escala.

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