Este año, el Foro Económico Mundial sobre la ASEANse centrará en la juventud, y uno de los temas que abordaremos será la educación. Cuando hablamos de educación, el sexo debe ser una parte fundamental de la conversación. El término que utiliza la ONU para describir el tipo adecuado de educación sexual es educación integral en sexualidad, o EIS. Integral, porque no consiste solo en enseñar la fisiología del sexo, sino en ayudar a los jóvenes a tomar decisiones felices y responsables sobre las cuestiones fundamentales que definirán su futuro.
Amor, respeto y productividad
La EIS es esencial para preparar mejor a los niños y jóvenes para el mundo laboral, para que sean mejores ciudadanos y, en última instancia, personas más felices y solidarias. Cuestiones como si compartir el cuerpo y el corazón, con quién y cómo hacerlo; cómo amar y establecer relaciones respetuosas; cómo aceptar y celebrar las diferencias de los demás en lugar de temerlas; y, especialmente en el caso de las niñas, cómo valorarse y tomar las riendas de sus propias vidas.
Los conocimientos y las habilidades para abordar estas cuestiones de manera constructiva son esenciales no solo para evitar embarazos no deseados o infecciones de transmisión sexual, sino también para que los jóvenes sean eficaces y productivos en el trabajo y contribuyan al bien común de la sociedad.
Un componente clave de la EIS es el aprendizaje social y emocionalque dota a los jóvenes de las habilidades y capacidades necesarias para establecer relaciones sanas, respetuosas y constructivas con los demás. Los empleadores valoran cada vez más estas capacidades, pues las empresas reconocen la importancia del trabajo en equipo para mejorar la productividad. Un estudio publicado en Harvard Business Review concluyó que, en las últimas dos décadas, el tiempo que directivos y empleados dedican a actividades colaborativas ha aumentado un 50 % o más y que, en muchas empresas, los empleados pasan más de tres cuartas partes de su jornada comunicándose con sus colegas. Los estudios también muestran que quienes trabajan en equipo suelen obtener mejores resultados y declarar una mayor satisfacción laboral.

Empoderar a las niñas
Otro elemento fundamental de la educación integral en sexualidad es enseñar sobre igualdad de género y empoderar a las niñas.
Tanto los gobiernos como los empleadores de la región de la ASEAN y de todo el mundo reconocen cada vez más la importancia de empoderar a las mujeres y ampliar su participación en la fuerza laboral. Esto es aún más crucial porque los países de Asia-Pacífico afrontan la posibilidad de que se reduzca la fuerza laboral debido a la caída de las tasas de fecundidad y al envejecimiento de la población.
Debemos lograr que las niñas asistan a la escuela y apoyarlas para que completen, como mínimo, una educación secundaria de buena calidad. Parte de esa calidad consiste en ofrecer un entorno seguro y propicio, y animar a las niñas a aprender, explorar y expresarse.
La sensibilidad de género y el empoderamiento de las niñas son especialmente centrales para la EIS porque, si hay un ámbito de la vida en el que las niñas necesitan absolutamente estar seguras, ser libres y recibir respeto, es ese aspecto tan íntimo relacionado con el sexo y el amor.
Qué dicen los datos
Entonces, ¿cuál es la situación del acceso a la EIS en la ASEAN? Hemos avanzado algo, pero, francamente, todavía hay muchas carencias:
En 2015, se estimaba que la región de la ASEAN tenía 164 millones de jóvenes de entre 10 y 24 años; esta cifra superará los 166 millones para 2030. Actualmente, más de 15 millones de jóvenes tienen edad de cursar la educación secundaria, y el 24 % de ellos no asiste a la escuela.
El desempleo juvenil puede ser hasta cinco veces mayor que el desempleo entre los adultos. En el Sudeste Asiático, la participación de las mujeres en la fuerza laboral es, en promedio, del 59 %, frente al 82 % de los hombres.
La brecha salarial persiste: por ejemplo, las mujeres de Camboya y Singapur ganan una cuarta parte menos que los hombres.
En la región de la ASEAN hay casi 27 millones de chicas adolescentes de entre 15 y 19 años. De ellas, el 35 % se casó durante la adolescencia y el 18 % dio a luz antes de cumplir 20 años. Alrededor del 45 % de todas las adolescentes sexualmente activas —más de un millón— tienen una necesidad insatisfecha de anticonceptivos modernos. Aunque los nacimientos en la adolescencia están disminuyendo en todo el mundo, algunos países de la ASEAN han registrado aumentos recientes, entre ellos Camboya, Filipinas y Tailandia.
Las encuestas nacionales revelan que, en toda la ASEAN, entre el 6 % y el 34 % de las mujeres han sufrido algún tipo de violencia física o sexual por parte de sus parejas íntimas a lo largo de su vida. Más del 40 % de las adolescentes de al menos tres países de la ASEAN consideran aceptable que un marido golpee a su esposa en determinadas circunstancias.
Son cifras alarmantes y desalentadoras.

Superar los desafíos
Es necesario ampliar enormemente la educación y brindar mucho más apoyo a los jóvenes para que permanezcan en la escuela y completen sus estudios. En particular, la EIS debe llegar a muchos más jóvenes y, allí donde se imparte, con demasiada frecuencia no tiene la calidad necesaria ni el impacto que debería tener.
Las escuelas no están haciendo lo suficiente para ofrecer aprendizaje social y emocional ni un entorno feliz y seguro para los jóvenes; tampoco enseñan una verdad muy básica: la violencia, física o psicológica, nunca es aceptable, y las niñas tienen la misma dignidad y los mismos derechos que los niños.
Para avanzar, debemos superar la idea de que hablar sobre sexo hará que los jóvenes salgan a practicarlo. De hecho, las pruebas indican lo contrario. Una buena EIS suele retrasar el inicio de la actividad sexual, reducir el número de parejas y aumentar el uso de métodos de protección.
El papel de los gobiernos y las empresas
Los gobiernos y las empresas pueden ayudar a garantizar que todos los niños y jóvenes tengan acceso a una EIS de alta calidad. Un paso clave consiste simplemente en fijar ese objetivo de forma explícita, tomar la decisión y asumir el compromiso político de alcanzarlo. Debe recibir la misma importancia que los objetivos que rigen el crecimiento económico.
Como ciudadanos corporativos, las empresas pueden y deben brindar apoyo político a esta causa pronunciándose públicamente y entablando un diálogo sobre este asunto con el gobierno y con líderes políticos y de la sociedad civil:
Los gobiernos deben invertir más en EIS y en educación en general.
Es necesario formar mejor a los docentes, sobre todo en EIS, una materia que a la mayoría le da miedo abordar.
Se deben reformar los planes de estudio para incorporar más aprendizaje social y emocional y sensibilidad de género, y los entornos escolares en general deben ser más inclusivos, participativos y democráticos.
Hay que esforzarse más para que los niños, especialmente las niñas, asistan a la escuela y ayudarles a permanecer en ella, incluso y sobre todo cuando las niñas quedan embarazadas.
Tailandia ofrece un excelente ejemplo con su Ley de Embarazo Adolescente, que establece la EIS en todas las escuelas, incluye la formación docente y pide a los centros educativos que apoyen a las estudiantes embarazadas para que continúen y completen sus estudios.
Camboya imparte educación sexual desde la escuela primaria hasta la secundaria, además de ofrecer formación docente.
El proyecto de ley de salud reproductiva de Filipinas incluye una sección sobre educación obligatoria en salud reproductiva y sexualidad, adaptada a la edad.
Otros países de la ASEAN, como Indonesia, la República Democrática Popular Lao, Malasia, Myanmar, Singapur y Vietnam, también empiezan a avanzar en este ámbito.
Fundamental para la libertad y el bienestar
Todos los seres humanos —y especialmente los jóvenes— deben contar con los medios y la libertad para tomar decisiones acertadas, felices y responsables sobre el sexo y el amor. La procreación también es tan fundamental para nuestra salud física y mental y para la posibilidad de construir sociedades democráticas e inclusivas que respeten y celebren la diversidad.
La ASEAN debe crear sociedades que cuiden de las personas más vulnerables y procuren acoger a quienes están excluidos y marginados. Esta visión ocupa un lugar central en el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo de 1994 (CIPD), que sirve de fundamento para la labor del UNFPA, así como en la nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuyo cumplimiento se han comprometido a alcanzar todos los países con el propósito último de no dejar a nadie atrás.
En el UNFPA para Asia y el Pacífico buscamos alianzas con gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para hacer de la educación integral en sexualidad un pilar esencial de un futuro en el que la prosperidad económica se sustente en una manera sana y respetuosa de vivir y amar. Hagámoslo juntos por nuestros hijos, nuestros países y toda nuestra región.



