Por qué deberíamos preocuparnos por la educación financiera

Por qué deberíamos preocuparnos por la educación financiera
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Un reciente artículo de la revista The New Yorker estableció una analogía entre la élite religiosa del antiguo Egipto —que mantenía un sistema secreto para registrar y proyectar los niveles de las crecidas del río Nilo (llamados «nilómetros») – y la élite financiera actual.

Ambos grupos encontraron la manera de aprovechar un flujo asimétrico de información para establecer y mantener el poder sobre los factores más decisivos de la fortuna económica: el Nilo en el antiguo Egipto y los mercados financieros de los países desarrollados en la actualidad. En ambos casos, la élite tenía ventaja sobre las masas porque desarrolló «un ritual y un lenguaje elaborados, diseñados para embaucar, desconcertar y manipular».

La comparación establecida por The New Yorker es un importante recordatorio del efecto perjudicial que pueden tener para la sociedad las brechas de conocimiento cada vez mayores. Si bien varios factores contribuyeron a la crisis financiera de 2008, la falta de educación financiera entre el público general agravó algunos de esos problemas.

Hoy en día, muchos inversores son financieramente analfabetos. Sí, analfabetos. Definido como «carecer o mostrar falta de conocimiento sobre un tema concreto».

Cabría pensar que, dada la récord propiedad de acciones, bonos y otros instrumentos financieros en la actualidad, la ventaja que antaño tenía la denominada élite financiera se estaría reduciendo. Sin embargo, la mayor participación en los mercados financieros no ha venido acompañada de un aumento correspondiente del conocimiento sobre cómo funcionan dichos mercados.

Creo firmemente que la comunidad de servicios financieros tiene cierta responsabilidad en cerrar esta brecha de conocimiento.

Y así lo estamos haciendo. Muchas empresas y organizaciones financieras están atacando de lleno el problema social del analfabetismo financiero, intensificando sus esfuerzos por educar al público. Un programa de educación financiera especialmente influyente en el mercado actual es el que dirige la SIFMA Foundation, una organización que, a mi juicio, es una joya escondida del mundo financiero.

Desde hace 37 años, la SIFMA Foundation patrocina una de las herramientas más populares y eficaces para educar a los futuros inversores sobre el mercado: The Stock Market Game™. El programa es una simulación en línea en la que equipos de estudiantes de 4.º a 12.º grado gestionan una cartera hipotética de 100 000 dólares. Cada año escolar, más de 600 000 estudiantes de todo el país participan. The Stock Market Game ha llegado a 15 millones de estudiantes desde su creación en 1977.

Son personas como Michael Jacobs, asesor financiero de mi firma, que lleva 30 años como voluntario en The Stock Market Game, quienes contribuyen a que estos programas tengan éxito.

Michael, que también creció en un barrio urbano desfavorecido y que hoy tiene más de 60 años, sabe lo que supone crecer sin entender conceptos sencillos como el movimiento del dinero, los empleos y los precios. Michael recuerda que su madre le dijo desde muy pequeño que, si quería triunfar, tendría que hacerlo por su cuenta, porque sus padres no estaban en condiciones de ayudarlo.

Hoy en día dedica incontables horas a compartir lo que ha aprendido con otros. «Intento darles a los niños una visión mucho más amplia de cuál es su lugar en el capitalismo y cuáles son sus responsabilidades», afirma.

Las lecciones que Michael y otros voluntarios enseñan a los niños a través de estos programas están teniendo, evidentemente, un impacto notable. Un estudio independiente de Learning Point Associates reveló que los estudiantes que participaron en el programa The Stock Market Game obtuvieron resultados significativamente más altos en pruebas de matemáticas y educación financiera que sus compañeros que no participaron.

La SIFMA Foundation también patrocina InvestWrite, un concurso nacional de redacción de ensayos. Los estudiantes abordan problemas y situaciones financieras reales respondiendo cada año a una nueva pregunta sobre el ahorro y la inversión a largo plazo. Desde que el programa comenzó en 2004, se han redactado casi 162 000 ensayos en aulas de todo el país y más de 20 000 voluntarios han actuado como jurados en el concurso de redacción.

Más recientemente, la organización redobló su compromiso con la educación financiera con el lanzamiento de la iniciativa «Invest It Forward», que conecta directamente a profesionales financieros voluntarios con docentes y aulas.

El trabajo que realizan grupos como la SIFMA Foundation para cerrar la brecha de conocimiento financiero es fundamental. Como señala el presidente de la SIFMA Foundation, Rich Brueckner: «El mundo de la inversión no se está volviendo más sencillo, sino más complicado».

Como escribe John Lanchester en su reciente artículo Money Talks: Learning the Language of Finance: «Muchas personas… se sienten desalentadas o derrotadas ante cualquier asunto relacionado con el dinero y la economía… Es casi como si no tuvieran permiso para entenderlo».

Lanchester añade que «el lenguaje del dinero es una herramienta poderosa, y también es una herramienta de poder».

Al aumentar el número de personas que dominan el lenguaje del dinero, equilibramos la balanza del poder simplemente al capacitar a más personas para competir en un terreno de juego más equilibrado.

Publicado en colaboración con LinkedIn.

Autor: John Taft es consejero delegado de RBC Wealth Management – U.S. y autor de Stewardship: Lessons Learned from the Lost Culture of Wall Street (Wiley, 2012). RBC Wealth Management-U.S. es una división de RBC Capital Markets, LLC, miembro de NYSE/FINRA/SIPC.

Imagen: Billetes en euros y una calculadora colocados sobre un gráfico de divisas y un ticker en esta ilustración fotográfica tomada en Zenica el 19 de octubre de 2011. REUTERS/Dado Ruvic

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