Se ha producido un cambio profundo en la llamada «economía del conocimiento», con el foco desplazándose de lo físico (p. ej., libros o revistas) a lo digital, todo ello en un contexto de creciente conciencia sobre los desafíos sociales y ambientales. La naturaleza de la información en la era de Internet es más flexible, cíclica y colaborativa.
La falta de fronteras geográficas en la nueva economía del conocimiento constituye un cambio significativo, considerando que la economía del conocimiento del pasado tendía a centrarse en lugares concretos, ya fueran las instalaciones de universidades, grupos de reflexión (think tanks), ONG o institutos. Hoy en día, estas organizaciones pueden presentar sus conclusiones en línea e invitar a la participación. Internet ha demostrado que la información es fluida y no está fijada de forma definitiva e incuestionable.
El carácter de propiedad del conocimiento, un aspecto central de la antigua economía del conocimiento, ha sido ahora desbancado por el nuevo. En el pasado, la información equivalía al capital, lo que otorgaba a una persona, a un partido político o a una corporación una ventaja estratégica frente a sus competidores. Hoy, una gran cantidad de datos está disponible libremente en línea. Esto representa un cambio clave hacia la puesta en común colectiva del conocimiento para beneficiar a todos, y no solo a las partes interesadas.
La nueva economía del conocimiento ofrece un medio proactivo para compartir y crear información que combina eficazmente lo antiguo con lo nuevo, aportando nuevas soluciones para la resolución de problemas e ideas para un futuro cada vez más tecnológico. La omnipresencia de Internet y el progreso tecnológico presionan a la sociedad para que valore la verdad, los datos y la analítica. El individuo de antaño no ha sido sustituido por una conciencia colectiva en red, sino que se ha empoderado de un modo diferente y más diestro en lo tecnológico.
El concepto de autoría también está cambiando. Hoy en día, con la capacidad de revisar por pares y modificar información en línea las 24 horas del día, los 7 días de la semana, la idea de autoridad sobre un texto —o sobre los datos, en este caso— se ha visto cuestionada. El movimiento hacia la autoría colectiva y la revisión y actualización constante de la información otorga más peso a la veracidad de la información que al estatus de quien la escribió. Se trata de un paso positivo.

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Autora: Rina Kupferschmid-Rojas es directora ejecutiva de ESG Analytics y Joven Líder Mundial del Foro Económico Mundial. Participa en la Reunión Anual de los Nuevos Campeones en Dalian (China).
Imagen: Libros usados en una estantería en Columbia Británica. REUTERS/Andy Clark.

