No tienes que sufrir glosofobia para hiperventilar al pensar en ponerte de pie frente a un gran auditorio lleno de gente. Muchos docentes universitarios temen la idea de dar clase a un grupo numeroso. Esto se debe a que enseñar a grupos grandes es difícil. Puede asustar y generar estrés, y exige mucho tiempo y preparación.
A todo ese estrés se suma que las clases numerosas tampoco tienen buena fama en lo que respecta a fomentar el aprendizaje de los estudiantes. Sabemos que a los estudiantes les cuesta mantenerse implicados en estos contextos, rendir bien y desarrollar habilidades importantes como el pensamiento crítico.
Pero las clases numerosas son una realidad en muchos países desarrollados y en desarrollo. Forman parte del impulso hacia la masificación de la educación superior.
¿Qué es, entonces, una «clase numerosa»? No puede definirse mediante un umbral numérico; más bien, es un contexto en el que el número de estudiantes perjudica el aprendizaje. Las clases numerosas tienen distintos significados según la disciplina. Una clase de biología puede tener más de 800 estudiantes antes de considerarse «numerosa», mientras que un curso de escultura puede clasificarse como «numeroso» con 20 estudiantes.
Hay dos lógicas predominantes que impulsan la aparición de clases numerosas en la educación superior. La primera tiene que ver con la eficiencia y plantea que las clases numerosas aumentarán los ingresos y reducirán los costos del «sistema».
La segunda es una lógica progresista que sostiene que la educación superior es clave para resolver los problemas de pobreza, desigualdad y desarrollo económico. Para lograrlo, es necesario ampliar el acceso a la educación superior.
Ninguna de estas lógicas sitúa el aprendizaje de los estudiantes en primer plano. Tampoco tienen en cuenta cómo podría verse perjudicado. ¿Cómo podemos abordar esta situación?
No creo que podamos resolver por completo los desafíos de las clases numerosas, pero sí podemos intentar mitigar sus efectos negativos adoptando estrategias que sabemos que favorecen el aprendizaje de los estudiantes y que, en general, son útiles para dirigirse a grupos grandes. Estas son algunas medidas que pueden funcionar, basadas en investigaciones que he realizado y publicado recientemente en forma de libro.
1) Trata tu clase numerosa como si fuera una clase pequeña. Las clases pequeñas favorecen el aprendizaje porque permiten la interacción, el debate y el intercambio de ideas. Sin embargo, muchos docentes intentan activamente evitarlo en las clases numerosas. Suelen justificar esta evitación por la preocupación de «gestionar» y «controlar» a los estudiantes. Los docentes sostienen que la clase podría volverse difícil de manejar si se permite hablar a los estudiantes. Pero se puede evitar que esto ocurra estructurando adecuadamente el momento de interacción.
2) Incorpora problemas a la clase y pide a los estudiantes que encuentren soluciones. Empiezo cada una de mis clases de Introducción a las Relaciones Internacionales con un problema, normalmente relacionado con un acontecimiento actual. El problema se vincula con los conceptos que se analizan ese día en clase. Pido a los estudiantes de mi clase, que tiene más de 400 alumnos, que respondan al problema y propongan cómo resolverlo. Participa más de la mitad de la clase y nunca se descontrola. Este ejercicio focalizado les permite aplicar sus conocimientos y experiencias, a la vez que los mantiene conectados con el propósito de la clase.
3) Cambia tu enfoque pedagógico cada 15 minutos. La capacidad de atención promedio de los estudiantes es de entre diez y 15 minutos. Así que introduce algo de variedad. No hace falta cambiar el tema, sino la forma de presentarlo. Recurro a cosas como debates en clase, videos de YouTube y pódcast para apartarme del formato habitual de una clase magistral. Esto mantiene a los estudiantes implicados y centrados en el tema.
4) Estructura las evaluaciones para que se apoyen unas en otras y se centren en responder a situaciones problemáticas. ¿Se nota el tema recurrente? La implicación y el rendimiento de los estudiantes en las clases numerosas son un gran problema. Tenemos que encontrar formas de conectar con ellos, y añadir un elemento práctico a lo que hacen puede ayudar. Los estudiantes también necesitan oportunidades para aprender qué se espera de ellos en las evaluaciones. Cuando no hay oportunidades de recibir orientación directa del docente, como ocurre en las clases numerosas, debemos encontrar otras maneras de que aprendan de sus errores.
También es importante estructurar las evaluaciones para que se apoyen unas en otras (lo que algunos llaman andamiaje). Sabemos que los estudiantes pueden adaptarse a las expectativas de nuestros entornos de aprendizaje, pero necesitan oportunidades para hacerlo. La evaluación continua permite que cometan errores y aprendan de ellos sin necesariamente reprobar el curso.
Esto aumenta la carga de corrección, pero incluso eso puede mitigarse adoptando distintos tipos de evaluación. Por ejemplo, tengo dos cuestionarios en línea de opción múltiple y tres ejercicios de escritura. Los cuestionarios se califican automáticamente en línea. Unos excelentes asistentes docentes ayudan a corregir los ejercicios de escritura.
5) No tengas miedo de divertirte y experimentar con distintos enfoques y estrategias. La enseñanza ofrece muchas oportunidades para probar innovaciones. Algunas funcionarán y otras no, y no pasa nada.
6) Mantén una actitud positiva. En las clases numerosas hay muchos tipos distintos de estudiantes, con experiencias y maneras de entender el mundo diferentes. Algunos llegarán a las conclusiones que buscamos más rápido que otros. Pero recuerda que, si supieran todo lo que sabemos, ¡no necesitarían estar en clase!
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Lee el artículo original. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: David J Hornsby es profesor titular de Relaciones Internacionales y decano adjunto de Humanidades en la University of the Witwatersrand.
Imagen: Un profesor imparte una clase a estudiantes en la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Bagdad. REUTERS/Thaier al-Sudani

