Ayer hablamos de algunas de las limitaciones de las revisiones sistemáticas de la investigación educativa y de cómo muchas de ellas parecen ofrecer recomendaciones diferentes. Las principales recomendaciones sobre lo que funciona (extraídas principalmente de los resúmenes y las introducciones) aparecen en la figura siguiente.

En estas revisiones de 227 estudios, ¿hay algún punto en común?
A pesar de lo que parecen recomendaciones bastante dispares, sí encontramos algunos puntos en común en nuestroartículo reciente. Para ello, hay que profundizar en las clasificaciones alternativas. Estos son tres tipos de intervenciones recomendadas en varias revisiones, junto con algunos (no todos) de los estudios que las respaldan:
1. Intervenciones pedagógicas que adaptan la enseñanza al nivel de aprendizaje de cada estudiante
Asignar a los estudiantes a clases separadas según su capacidad inicial, para que los docentes puedan centrar la enseñanza en el nivel de aprendizaje de cada estudiante en Kenia (Duflo, Dupas & Kremer 2011) [4 revisiones]
Usar programas informáticos de matemáticas para ayudar a los estudiantes a aprender a su propio ritmo (Banerjee et al. 2007) [5 revisiones]
Pero repartir simplemente laptops o computadoras de escritorio no garantizará los avances
Capacitar a los docentes para que utilicen una evaluación inicial de lectura y evalúen continuamente el desempeño de los estudiantes en Liberia (Piper & Korda 2011) [2 revisiones]
Como se ha comentado antes, hay mucha variación dentro de cada categoría. Por eso, es fundamental acertar con los detalles.
2. Capacitación docente individualizada y reiterada, vinculada a un método o tarea específicos
Capacitar a los docentes y ofrecerles mentoría periódica para impartir instrucción de lectura en los primeros grados en la lengua local en Kenia y Uganda (Lucas et al. 2014) [3 revisiones]
Ofrecer a los docentes contratados localmente dos semanas de capacitación inicial y refuerzo durante todo el año en India (Banerjee et al. 2007) [5 revisiones]
Combinar grupos de lectura de estudiantes con supervisores escolares para brindar orientación continua a los líderes de grupo en Chile (Cabezas et al. 2012) [2 revisiones]
Ayudar a los docentes a aprender a usar libros de cuentos y tarjetas didácticas en India (He et al. 2009) [1 revisión]
A diferencia de un programa similar (aunque no idéntico) que se introdujo sin preparación docente (He et al. 2008) [3 revisiones]
Cabe señalar que ninguno de estos casos corresponde a lo que solemos considerar capacitación docente (los programas en los que se acude a un centro de capacitación unas horas al mes para escuchar una conferencia sobre pedagogía suelen ser ineficaces). Varios simplemente ayudan a los docentes a aprender a aprovechar otra intervención (en consonancia con la observación de Mike Trucano de que la tecnología no está reemplazando a los docentes).
3. Intervenciones que refuerzan la rendición de cuentas
Ofrecer incentivos por el desempeño docente en India (Muralidharan & Sundararaman 2011) [3 revisiones]
O incluso ofrecer simplemente incentivos por la asistencia de los docentes en India (Duflo et al. 2012) [4 revisiones]
Pero es importante pensar cómo diseñar mejor los incentivos para maximizar el aprendizaje y, al mismo tiempo, minimizar las respuestas estratégicas, a fin de evitar lo ocurrido en Kenia (Glewwe et al. 2010) [5 revisiones]
Complementar a los docentes del servicio civil con docentes contratados localmente mediante contratos de corta duración en Kenia (Duflo, Dupas, & Kremer 2012) [4 revisiones]
O en India (Banerjee et al. 2007) [5 revisiones]
Como han señalado algunos colegas, los puntos (1) y (2) tienen un hilo conductor: asegurarse de que la enseñanza, tanto a docentes como a estudiantes, se adapte al nivel de quien la recibe.
¿Son estas las únicas formas de mejorar el aprendizaje de los estudiantes según la evidencia actual? Por supuesto que no. En las revisiones sistemáticas se citan muchos estudios que tuvieron efectos significativos pese a no pertenecer a ninguna de estas tres categorías. Sin embargo, es aquí donde se observa la mayor coincidencia entre las revisiones sistemáticas, así que no es un mal punto de partida para pensar qué podría funcionar. Las propias revisiones ofrecen un análisis considerablemente más rico de los matices de estos hallazgos.
Estas conclusiones se basan, por supuesto, en nuestra propia revisión narrativa de estas revisiones sistemáticas, por lo que quizá desee examinar por su cuenta los 227 estudios subyacentes y resumirlos aplicando sus propios criterios y creencias previas. Cuéntenos qué encuentra. ¡Que disfrute la lectura!
Títulos de 227 estudios en una sola figura

Este artículo se publicó originalmente en el blog Development Impact del Banco Mundial. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autores: David es economista sénior en la Oficina del Economista Jefe para la Región de África del Banco Mundial. Anna Popova es analista de investigación en la Oficina del Economista Jefe para la Región de África del Banco Mundial, donde trabaja en la evaluación de impacto de intervenciones de desarrollo humano.
Imagen: Estudiantes asisten a una clase en su escuela en Saná el 8 de abril de 2014. REUTERS/Khaled Abdullah.

