Cómo mejorar la educación en Yemen

Cómo mejorar la educación en Yemen
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Cuando llegué por primera vez a Saná a principios de 2012, me reuní con muchos sectores de la sociedad yemení, entre ellos dirigentes políticos, organizaciones de la sociedad civil, jóvenes y mujeres líderes y, por supuesto, el nuevo gobierno. Por las conversaciones que mantuve, quedó claro que la educación siempre ocupaba un lugar prioritario en la mente de todos.
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En esta publicación quisiera resumir los avances que Yemen ha logrado en educación durante los últimos 20 años.

En 1991, solo el 85,8 % de los niños y el 39,8 % de las niñas yemeníes terminaban la escuela primaria. Esta cifra está muy por debajo del promedio del mundo árabe.

A mediados de los años noventa, el gobierno puso en marcha el Programa Nacional de Educación. En 10 años, el programa produjo resultados significativos. Para 2012, había logrado elevar las tasas netas de matrícula a 93,7 % para los niños y 78,5 % para las niñas (86,3 % en total).

El Banco Mundial y varios otros donantes han brindado un importante apoyo financiero a los programas educativos durante la última década. Este apoyo ayudó al gobierno a construir 23.300 aulas nuevas y 5.500 escuelas. Proporcionó la capacidad física que el gobierno necesitaba para mejorar la tasa de matrícula. El Banco y otros también ofrecieron transferencias monetarias y programas de apoyo alimentario a las familias para que pudieran enviar a sus hijas a la escuela, lo que también mejoró la matrícula de las niñas.

Aunque el gobierno ha avanzado en materia de matrícula, la calidad de la educación sigue siendo muy deficiente y se sitúa en el último lugar de la región. En las pruebas de 2012 realizadas como parte de las evaluaciones internacionales del Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias (TIMSS), la puntuación media de los alumnos de cuarto grado de Yemen en la prueba estandarizada de matemáticas fue de 248. Esta cifra fue inferior a la de sus pares regionales: la puntuación media en los Emiratos Árabes Unidos (EAU) fue de 434, en Arabia Saudita de 410 y en Kuwait de 342. También fue inferior a la de sus pares de todo el mundo: la puntuación media de los alumnos de cuarto grado en Singapur fue de 606 y en Malasia de 404. En la prueba de ciencias del TIMSS del mismo año, Yemen también fue el país con la puntuación más baja, con un promedio de 209, frente a 428 en los EAU, 429 en Arabia Saudita, 347 en Kuwait, 463 en Turquía y 583 en Singapur.

Numerosos factores contribuyeron a las bajas puntuaciones de los niños yemeníes en las pruebas. Entre ellos figuran un plan de estudios obsoleto, docentes desmotivados y sin formación, y el impacto duradero de la malnutrición infantil. Muchos de estos problemas son complejos y llevará tiempo abordarlos.

Quisiera destacar el problema del plan de estudios. En las escuelas primarias, los niños yemeníes estudian 20 horas a la semana. Por ejemplo, en cuarto grado estudian 2 horas de ciencias, 4 de matemáticas, 6 de lectura y 6 de religión. En los EAU, en cambio, estudian 3 horas de ciencias, 4 de matemáticas y 9 de lectura. Los alumnos de primer grado en Yemen solo tienen una hora de ciencias, 3 de matemáticas y 7 de lectura, mientras que los alumnos de los EAU estudian 9 horas de lectura (árabe e inglés), 4 de matemáticas y 3 de ciencias. Los alumnos de sexto grado estudian menos horas de matemáticas, ciencias y lectura que los de muchos otros países. Véanse los gráficos a continuación para comparar las horas de estudio que distintos países asignan a las diferentes asignaturas.

La evidencia indicaría que aumentar las horas dedicadas a la lectura, las matemáticas y las ciencias en el plan de estudios para equipararlas a las de otros países sería un primer paso fundamental para mejorar la calidad de la enseñanza. Esto, por supuesto, debe ir acompañado de otras intervenciones, como cambiar la metodología de enseñanza, ofrecer mejor capacitación e incentivos a los docentes y crear un entorno de aprendizaje seguro y adecuado. Mejorar los resultados del aprendizaje de los alumnos es un proceso gradual. Si bien reconocemos los esfuerzos del gobierno de Yemen por abordar la calidad de la educación, alentamos al Ministerio de Educación a que también afronte el problema de las pocas horas de aprendizaje en áreas fundamentales como las matemáticas, las ciencias y la lectura (tanto en árabe como en inglés). Estas asignaturas son muy importantes para desarrollar las competencias necesarias para el mercado laboral. Elevar los estándares llevará tiempo, y cuanto antes ponga en marcha el gobierno el programa de mejora de la calidad, antes verá mejores resultados.

Esta publicación apareció originalmente en el blog Voices and Views del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Wael Zakout es actualmente el gerente de país para Yemen.

Imagen: Alumnos asisten a clase en su escuela de Saná el 8 de abril de 2014. REUTERS/Khaled Abdullah.

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