En un blog, la directora sénior de Educación del Banco Mundial, Claudia Costin, elogió el liderazgo visionario de Fernando La Sama de Araujo, ministro de Educación de Timor-Leste, fallecido recientemente.
En efecto, la República Democrática de Timor-Leste merece reconocimiento por los avances logrados desde que obtuvo la independencia en 2002. Esto, a pesar de que el país aún sufre las secuelas de una lucha por la independencia que duró una década.
Durante una reciente visita a Timor-Leste, nos reunimos con el Ministerio de Educación y otras organizaciones asociadas para impulsar el apoyo a la educación.
A través de varios proyectos financiados por el Banco Mundial, la Alianza Mundial para la Educación (GPE) y sus socios, se han construido miles de aulas , se ha capacitado a docentes y se han proporcionado materiales de aprendizaje. Se han puesto en marcha oportunidades para que los jóvenes que no asisten a la escuela vuelvan al sistema.
Estas acciones han contribuido a que los niños regresen a la escuela. Entre 2002 y 2014, la matrícula aumentó un 150 %, de 242.000 a 364.000 estudiantes. Al mismo tiempo, el número de docentes se ha más que duplicado, hasta llegar a 12.000.
Los esfuerzos nacionales en materia de educación aumentaron drásticamente: el gasto público en educación pasó del 13 % en 2004 al 25 % en 2010. Sin embargo, descendió significativamente hasta aproximadamente el 11 % en 2014, mientras que la asignación actual para 2015 se mantiene en el mismo nivel.
Persisten los desafíos de acceso y calidad
Sin embargo, pese a estos logros, queda mucho por hacer. Existe una gran brecha de acceso entre las zonas urbanas y rurales. Por ejemplo, la tasa bruta de matrícula en los niveles presecundario y secundario es del 100 % para los residentes urbanos, pero de solo el 60 % para los hogares rurales. Aproximadamente el 10 % de los niños nunca ha asistido a la escuela.
La calidad también representa un gran desafío, y los resultados del aprendizaje de los estudiantes siguen siendo motivo de seria preocupación. Por ejemplo, la tasa de repetición es alta, especialmente entre los alumnos de primer grado. Una evaluación de lectura en los primeros grados realizada en 2009 determinó que más del 70 % de los estudiantes al final de 1.º grado no podía leer ni una sola palabra de un texto sencillo en portugués y en la lengua nativa, el tetum; esa proporción bajaba al 40 % al final de segundo grado. Solo alrededor de un tercio de los estudiantes de tercer grado podía leer 60 palabras por minuto y responder correctamente a preguntas sencillas de comprensión. La calidad docente también es un problema: muchos docentes solo han completado la educación secundaria.
El absentismo estudiantil y docente es elevado: más de un tercio de los estudiantes de 1.º grado, el 13 % de los docentes de primaria y el 25 % de los docentes de secundaria faltan en un día cualquiera.
Mayor énfasis en el currículo
Pese a estos desafíos, Timor-Leste está demostrando que se toma en serio la educación de todos sus niños. En un contexto en el que un niño tarda, en promedio, 11 años en completar los primeros seis años de educación y en el que muchos abandonan el sistema, es importante revisar el currículo.
Timor-Leste emprendió un proceso dirigido a nivel nacional para definir claramente las competencias y habilidades que las instituciones de educación primaria deberían ayudar a desarrollar en los niños. Se reformó el currículo de primaria y se elaboraron planes de clase (que incluyen evaluaciones formativas en el aula); actualmente se están distribuyendo a las escuelas, y se está capacitando a los docentes en su uso.
Desarrollar un sistema propicio para el aprendizaje
Completar la tarea de universalizar la educación consiste en nivelar las condiciones… y no se trata solo de garantizar el acceso. Para educar a todos los niños, una nación necesita un plan respaldado por evidencia.
A partir de los análisis, Timor puede beneficiarse de una revisión de su Plan Nacional del Sector Educativo. El plan deberá reflejar el contexto cambiante y las nuevas prioridades del gobierno, como el currículo.
El plan debería procurar generar prácticas que mejoren las oportunidades de los niños desfavorecidos. Debe articular el currículo, la política docente, el apoyo parental, la gestión escolar, las inspecciones, las evaluaciones, la administración del sistema, los datos y otros elementos del sistema escolar.
El plan también debe indicar cómo se gobernará el sistema. Los planes operativos plurianuales que priorizan las acciones e incluyen un marco de seguimiento con indicadores claros son esenciales. La implementación del currículo, como columna vertebral del sistema, requiere que estas interacciones se incluyan en un plan de implementación, para que puedan hacerse ajustes durante su puesta en marcha.
Se necesita una mayor inversión en educación
La Declaración de Incheon, Educación 2030: Hacia una educación inclusiva y equitativa de calidad y un aprendizaje permanente para todos, hace un llamamiento «a aumentar el gasto público en educación… e insta a respetar los valores de referencia internacionales y regionales: asignar de manera eficiente al menos entre el 4 y el 6 % del producto interno bruto o al menos entre el 15 y el 20 % del gasto público total a la educación». Timor-Leste podría considerar dar pasos en esta dirección.
Sin embargo, aumentar el gasto en educación por sí solo no basta para fomentar las oportunidades educativas. Es necesario comprender los procesos que limitan las oportunidades de aprendizaje de los niños de bajos ingresos y examinar detenidamente la evidencia sobre el impacto de las intervenciones existentes y nuevas.
Mayor diálogo sobre políticas y colaboración
La tarea de lograr cambios sectoriales se impulsa mediante el diálogo. Por ello, el análisis sectorial, la formulación de políticas y el seguimiento deben estar influidos por el debate público sobre objetivos, estrategias y resultados. Timor-Leste se beneficia de la plataforma Ação Conjunta para a Educação em Timor-Leste (ACETL), que facilita el diálogo y la coordinación entre el gobierno, los socios para el desarrollo y la sociedad civil.
Crear un sistema propicio para el aprendizaje y capaz de ofrecer a los niños oportunidades frecuentes y cotidianas para aprender, pensar, elegir y ser tolerantes es necesario para formar ciudadanos democráticos que puedan contribuir a una nación joven, pacífica y económicamente estable.
La Alianza Mundial para la Educación, el Grupo Banco Mundial y otros socios están listos para apoyar a Timor-Leste en la labor que tiene por delante.
Esta publicación apareció originalmente en el blog Educación para el Desarrollo Global del Banco Mundial. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autores: Harry Anthony Patrinos es gerente del sector de educación del Banco Mundial. Lucinda Ramos es responsable de país en la Secretaría de la GPE, con sede en Washington DC, desde noviembre de 2014.
Imagen: La imagen muestra una pizarra blanca. REUTERS

