La enseñanza de la ciencia implica mucho más que alguien de pie con unas cuantas hojas de papel o una presentación de PowerPoint, mientras el alumnado toma apuntes con diligencia. En la ciencia, el significado se construye mediante muchas formas de comunicación.
El físico y lingüista aplicado estadounidense Jay Lemke ha demostrado que, cuando los científicos se comunican y realizan su trabajo, recurren a gráficos, tablas, gestos, ecuaciones matemáticas y lenguaje verbal, ya sea hablado o escrito.
Algunos en Sudáfrica han abogado por que la ciencia en las escuelas se enseñe únicamente en inglés.
Sin embargo, el trabajo de Lemke y otras investigaciones muestran que la ciencia, como campo, es especialmente apta para construirse a partir de distintas lenguas. De hecho, utilizar más de una lengua al enseñar y aprender ciencia en las escuelas puede potenciar notablemente el desarrollo de conceptos, y eso es el núcleo de la ciencia.
El inglés domina
En Sudáfrica hay 11 idiomas oficiales . El inglés es solo el quinto más hablado de ellos.
Un análisis realizado en 2010 sobre las políticas lingüísticas escolares de Sudáfrica muestra que el 79% de los alumnos pasa de aprender en su lengua materna a usar el inglés como lengua de aprendizaje y enseñanza de ciencias y materias afines a partir de cuarto grado.
Este cambio se produce a pesar de las investigaciones internacionales, que demuestran que se necesitan al menos seis años para alcanzar un dominio suficiente de una nueva lengua como para usarla como lengua de instrucción, de libros de texto y de evaluación.
Para muchas personas sería casi imposible imaginar que un niño de ocho o nueve años de habla inglesa pudiera aprender ciencia en isiXhosa tras solo tres años de clases ocasionales en esa lengua. ¿Por qué, entonces, la política espera precisamente esta hazaña de niños que no hablan inglés como lengua materna?
Los registros científicos en lenguas africanas
La realidad es que muchos docentes sudafricanos no tienen un dominio suficiente del inglés científico como para utilizarlo exclusivamente en la enseñanza. Esto significa que, de todos modos, la lengua materna predomina en las clases de ciencias. Las cosas se complican mucho para el alumnado cuando después debe realizar evaluaciones escritas en inglés tras haber recibido los conceptos en una lengua completamente distinta.
Todos, desde escolares hasta editoriales y profesores universitarios de ciencias, utilizan una variedad de lenguas sudafricanas, y no solo el inglés, para hacer ciencia. Son predominantemente los registros cotidianos de estas lenguas los que se emplean para hablar de lo que la gente hace en los experimentos o para traducir conceptos en las aulas.
Los investigadores observan cada vez más que se está desarrollando un registro científico en lenguas africanas, sobre todo cuando se usa junto con otros modos de comunicación, como gráficos, tablas, diagramas y ecuaciones matemáticas. El desarrollo de estos registros científicos verbales se asemeja al proceso seguido cuando el afrikáans se convirtió en vehículo de la ciencia durante el siglo pasado.
En un libro de texto de ciencias en isiXhosa de sexto grado encontrará términos totalmente nuevos, acuñados solo para la materia, como umbane ongashukumiyo para la electricidad estática. En otros casos, las palabras o términos se toman prestados de otras lenguas – ifotosintesisi es fotosíntesis. Ciertas construcciones gramaticales pasan a usarse de forma convencional, tal como ocurre con el registro científico del inglés.
Este proceso es orgánico y ocurre en muchos niveles a la vez. Pero el desarrollo del registro científico de una lengua puede recibir un impulso enorme si las editoriales publican libros de texto en esa lengua.
Se están publicando libros de texto de ciencias en lenguas africanas. Entre los ejemplos figuran los diccionarios multilingües de matemáticas y ciencias de Maskew Miller, elaborados por primera vez en 2008; y PRAESA y el diccionario de ciencia y tecnología de New Africa Books, del mismo año.
Más recientemente, la Universidad de Fort Hare elaboró en 2014 un diccionario de ciencias y matemáticas isiXhosa-inglés. Un ejemplo especialmente estimulante es la próxima traducción de Xolisa Guzula y Phiway Mbuyazi del libro de Lucy y Stephen Hawkings, George’s Secret Key to the Universe.
El multilingüismo potencia el aprendizaje de conceptos
El desarrollo de conceptos es el núcleo de la ciencia y de la enseñanza de lenguas. Es aquí donde los registros científicos en lenguas africanas alcanzan su mayor poder. Cuando discutimos y negociamos los significados de los términos científicos en distintas lenguas para seleccionar uno o más que usar en los registros científicos de esa lengua, profundizamos nuestra comprensión del concepto.
Estudios realizados en la Universidad de Ciudad del Cabo han mostrado cómo los estudiantes de economía han profundizado su comprensión de conceptos como “déficit” al debatir los significados de múltiples términos en distintas lenguas para expresar un concepto.
Estos estudiantes tienen una ventaja sobre los hablantes monolingües de inglés, que podrían aceptar el término en inglés tal cual sin comprenderlo realmente.
Una forma de crear nueva ciencia
Cuando las lenguas se consideran recursos en lugar de problemas, se abre el camino a un uso reflexivo, planificado e informado de más de una lengua en las aulas de ciencias y en los libros de texto.
Creemos que utilizar tanto las lenguas maternas y el inglés en la enseñanza de las ciencias potenciará la construcción de significados, lo que, en última instancia, enriquecerá el aprendizaje de los niños tanto de la ciencia como de estas lenguas.
Las numerosas lenguas de los alumnos sudafricanos ofrecen un gran potencial para expresar significados científicos aceptados. Y, lo que es más importante, pueden ayudar a crear una nueva ciencia que incorpore los sistemas de conocimiento indígena tan valorados en el currículo del país.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Lea el artículo original.. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a las opiniones expresadas.
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Autor: Robyn Tyler es candidata a doctora en Lengua en Educación en la Universidad de Ciudad del Cabo; Carolyn McKinney es profesora asociada de Educación Lingüística en la Universidad de Ciudad del Cabo, y Xolisa Guzula es candidata a doctora en lengua y alfabetización, con interés específico en la educación bilingüe y el desarrollo de la biliteracidad en la Universidad de Ciudad del Cabo.
Imagen: La docente Kennis Wong (izq.) señala caracteres chinos en la pizarra de la Broadway Elementary School en Venice, Los Ángeles, California. REUTERS/Lucy Nicholson

