Finlandia cuenta con un arma eficaz para combatir las noticias falsas: la educación.
El país nórdico encabeza la lista de países europeos considerados más resilientes frente a la desinformación, según el Índice de Alfabetización Mediática, elaborado por el Instituto Sociedad Abierta de Sofía.
Dinamarca ocupó el segundo lugar, seguida de los Países Bajos, Suecia y Estonia. Macedonia, Turquía y Albania quedaron al final de la clasificación.
Responsables políticos de todo el mundo han expresado la necesidad de combatir las noticias falsas y, ya en 2013, el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial advirtió que los «incendios descontrolados digitales» podían propagar información falsa con rapidez.
Mientras algunos países, entre ellos Alemania y Francia, están aprobando leyes para intentar combatir las noticias falsas, otros afirman que eso podría poner en peligro la libertad de expresión y sostienen que la educación y la concienciación son mejores soluciones. El informe del Instituto Sociedad Abierta coincide.
«Una educación de alta calidad y contar con cada vez más personas instruidas son requisitos previos para abordar los efectos negativos de las noticias falsas y la posverdad», escribieron los autores del Índice de Alfabetización Mediática. «Aunque es necesaria cierta regulación, la educación parece ser la mejor solución integral».

«Necesitamos formar a una nueva generación de mentes críticas», dijo Jean-Pierre Bourguignon, presidente del Consejo Europeo de Investigación, al Foro Económico Mundial durante su Reunión Anual de los Nuevos Campeones en septiembre. «Debemos abordar este problema mejorando la alfabetización informativa, y corresponde a nuestros educadores y a la sociedad en su conjunto enseñar a los niños a usar la duda con criterio y a entender que la incertidumbre puede cuantificarse y medirse».
Los estudios muestran una relación positiva entre el nivel educativo y la resiliencia frente a las noticias falsas, señaló el informe del OSI: un mayor conocimiento y mejores habilidades de pensamiento crítico protegen contra la información fabricada. Finlandia, Suecia y los Países Bajos están entre los países que enseñan alfabetización digital y pensamiento crítico sobre la desinformación a los escolares.

La organización finlandesa de verificación de datos Faktabaari (FactBar) adapta métodos profesionales de verificación de datos para su uso en las escuelas finlandesas y sostiene que las buenas habilidades de investigación y el pensamiento crítico son fundamentales. Señala tres áreas a las que hay que prestar atención: información errónea (información defectuosa o equivocaciones), desinformación, como los bulos, e información maliciosa, es decir, relatos que pretenden causar daño.

«El Gobierno de Finlandia considera que el sólido sistema de educación pública es una herramienta principal para resistir la guerra informativa contra el país», afirma Marin Lessenski, director del Programa de Políticas Europeas del OSI-Sofía. Las habilidades de pensamiento crítico ampliamente extendidas y una respuesta gubernamental coherente son fundamentales para resistir las campañas de noticias falsas, señala.
En las últimas elecciones nacionales, Finlandia instó a los votantes a reflexionar sobre las noticias falsas mediante anuncios encargados por el Gobierno que los animaban a elegir de forma independiente.
Algunas personas han cuestionado el impacto real de las noticias falsas. Un estudio académico concluyó que a menudo se exagera su influencia y afirmó que no había pruebas creíbles de que las noticias falsas hubieran cambiado el resultado de las elecciones estadounidenses de 2016.
«Es alentador que observemos una caída considerable, desde 2016, en la proporción de estadounidenses expuestos a sitios web de noticias falsas», señala ese informe. «Sin embargo, la tendencia del consumo total de noticias falsas como proporción de la dieta informativa de las personas es menos clara. Nuestros datos también indican que el consumo de estos sitios sigue concentrándose en un pequeño grupo de estadounidenses con marcadas preferencias por los medios ideológicos, especialmente entre quienes tienen una dieta mediática más conservadora».

