La globalización, la tecnología, la expansión de las redes comerciales y de intercambio, la automatización y el auge de la inteligencia artificial están transformando los mercados laborales a un ritmo acelerado y desigual en todo el mundo. Como comunidad global, debemos preguntarnos: ¿estamos preparando a los jóvenes de todo el mundo para este mundo laboral cambiante? ¿Están recibiendo la educación y las competencias que necesitan para los empleos disponibles? Y, lo que es crucial, ¿para aquellos empleos que aún no se han inventado?
Estas son preguntas importantes y de gran trascendencia. En el planeta hay 1.800 millones de personas de entre 10 y 24 años. Cada mes, 10 millones de jóvenes alcanzan la edad laboral, preparados para empezar una vida productiva. Algunos seguirán estudiando; otros se incorporarán al mercado laboral.
¿Qué encontrarán?
Descubrirán que el mundo no está creando 10 millones de empleos nuevos cada mes. Hay 71 millones de jóvenes desempleados en todo el mundo, y otros 156 millones de jóvenes que trabajan viven con menos de 3 dólares al día.
Encontrarán un desajuste enorme entre las competencias que poseen y los empleos disponibles. En otras palabras, las competencias de ayer no se ajustan al mercado laboral de hoy. En los países más pobres, verán que la gran mayoría de las oportunidades se limitan al sector informal. En los países de ingresos altos, comprobarán que la tecnología y la producción de bajo coste han eliminado empleos, cerrado fábricas y reducido las oportunidades.
Muchos jóvenes descubrirán que carecen de las competencias básicas que necesitan para salir adelante. En todo el mundo, seis de cada diez niños y adolescentes no alcanzan el nivel mínimo de competencia en lectura y matemáticas, y 200 millones de adolescentes no están escolarizados.
Si son niñas, se enfrentarán a obstáculos adicionales. La discriminación y las normas sociales que impiden a las niñas acceder a la educación y a oportunidades laborales también propician el matrimonio y el embarazo precoces, que reducen drásticamente la capacidad de las jóvenes para «aprender y ganarse la vida» al llegar a la edad adulta. Esto es una injusticia y un trágico desperdicio de potencial.
Esta crisis de competencias ofrece un panorama sombrío, no solo para los jóvenes que buscan oportunidades y un futuro mejor, sino también para países y regiones enteros que aspiran al crecimiento económico y la estabilidad social. Sin embargo, este panorama no es inevitable. Podemos cambiarlo si trabajamos juntos para cerrar la brecha de competencias en varios ámbitos.
Los jóvenes necesitan competencias básicas, como la lectoescritura y las matemáticas, idealmente mediante 12 años de educación de calidad.
Necesitan competencias transferibles, como la resolución de problemas, el desarrollo de la confianza, el trabajo en equipo y la comunicación.
Necesitan competencias específicas para cada empleo, como carpintería, programación, contabilidad, tecnología ecológica, agricultura moderna o ingeniería.
Cada vez necesitan más competencias empresariales, especialmente en los países de ingresos bajos, donde predomina el sector informal.
Y sin duda necesitan competencias digitales para participar en la economía global, impulsada por las tecnologías de la información y la comunicación.
Sin estas competencias, millones de jóvenes estarán desempleados o atrapados en trabajos que requieren pocas cualificaciones. La Cuarta Revolución Industrial los dejará atrás.
Por supuesto, los gobiernos tienen un papel que desempeñar. Deben invertir en mejorar la calidad, la pertinencia y la sensibilidad de la educación a las cuestiones de género, para que los jóvenes adquieran las competencias básicas y transferibles que necesitan antes de incorporarse al mercado laboral.
Pero también necesitamos que las empresas se sumen al esfuerzo. Aquí presentamos cuatro maneras en que su empresa puede ayudar a cerrar la brecha de competencias y ofrecer a los jóvenes las oportunidades que necesitan para alcanzar su potencial.
1. Aumente la calidad y el número de los programas de aprendizaje y mentoría que ofrece
Busque nuevas oportunidades en sus operaciones para formar a jóvenes de las comunidades donde está presente, en particular a jóvenes desfavorecidos. Ofrezca mentorías prácticas y programas de aprendizaje, junto con formación en las competencias específicas que necesita su empresa. Al abrirles las puertas a estos jóvenes, no solo está dando forma a la fuerza laboral del mañana, sino que también está identificando posibles talentos para su empresa de cara a los próximos años.
2. Colabore con escuelas locales y grupos comunitarios para mejorar la educación y fortalecer la transición «de la escuela al trabajo»
¿Puede colaborar con escuelas locales para crear programas centrados en las competencias más necesarias, ya sea carpintería o programación? ¿Pueden sus empleados organizar actividades en escuelas o centros comunitarios para asesorar a los jóvenes y compartir sus propias trayectorias profesionales? ¿Puede desarrollar estrategias de captación de talento que vinculen a jóvenes prometedores de entornos desfavorecidos, en particular a las niñas, con oportunidades en su empresa?
3. Promueva la igualdad de género y políticas favorables a las familias
Asegúrese de que sus políticas y prácticas apoyen a las mujeres y a los progenitores en su lugar de trabajo, y de que las jóvenes tengan voz en la toma de decisiones en todos los niveles. Las jóvenes merecen la oportunidad de contribuir, y su empresa merece beneficiarse de sus competencias e ideas.
4. Súmese a Generation Unlimited, nuestra nueva alianza mundial para identificar y ampliar soluciones
Necesitamos su experiencia, sus innovaciones y su alcance de mercado para vincular a los jóvenes con una educación de calidad, competencias y formación en el puesto de trabajo. ¿Tiene productos, tecnologías o innovaciones que podrían adaptarse o ampliarse para conectar a los jóvenes con la educación o con nuevas competencias? Háganoslo saber en genunlimited.org.
La brecha de competencias no se cerrará por sí sola. Trabajemos juntos para ofrecer a los jóvenes las competencias básicas, transferibles y específicas para cada empleo que necesitan.

