¿Qué diferencia supone el aprendizaje personalizado?

¿Qué diferencia supone el aprendizaje personalizado?
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Las aulas del Intrinsic Schools en el campus Belmont de Chicago no se parecen en nada a un aula convencional. No hay pupitres alineados en filas como las de un cementerio ni un docente de pie al frente impartiendo 50 minutos de enseñanza vertical, dirigida a un nivel promedio de aptitud y capacidad.

En cambio, cada aula se denomina «pod». Es un espacio diseñado cuidadosamente y dividido en secciones; los estudiantes rotan entre la enseñanza, el trabajo independiente, el trabajo en grupo y el debate durante períodos de clase que, en el caso de matemáticas e inglés, duran 90 minutos.

Las clases de matemáticas e inglés también cuentan con entre dos y tres docentes: dos de educación general y uno de educación especial. Además, cada estudiante tiene su propio Chromebook, una computadora portátil simplificada que usa el sistema operativo Chrome para acceder a las tareas de clase y de casa a través de la nube.

Un objetivo primordial de Intrinsic Schools es aprovechar la tecnología como herramienta para personalizar y diferenciar la enseñanza y garantizar que estudiantes con distintos niveles interactúen lo más posible, dijo Solomon Lieberman, portavoz de Intrinsic Schools, una nueva red de escuelas chárter que incluye el campus Belmont y otras cuatro cuya apertura está prevista para los próximos cinco a siete años.

Pero, dijo, usar tecnología por el mero hecho de usarla no es el objetivo. «Definitivamente, no nos consideramos una escuela tecnológica», afirma. «La usamos claramente para dos cosas: lograr un aula diferenciada y ofrecer enseñanza en grupos pequeños. Si la tecnología no resuelve un problema educativo ni respalda la misión que queremos cumplir con nuestro modelo, no la usamos y la retiramos».

En matemáticas, por ejemplo, a los estudiantes les resulta más fácil resolver problemas con papel borrador. En otros casos —por ejemplo, la lectura atenta y la escritura—, la tecnología ha demostrado ser eficaz.

Intrinsic utiliza ThinkCERCA, que guía a los estudiantes por una serie de etapas en línea para ayudarles a investigar y redactar ensayos argumentativos e informativos. El primer paso es un breve ejercicio de escritura para que reflexionen sobre su propia relación con el tema en cuestión; por ejemplo: ¿cómo afectan las redes sociales y la tecnología móvil a la vida cotidiana?

Las etapas restantes incluyen una lectura y un cuestionario, seguidos de una pantalla con herramientas para resaltar y tomar notas, de modo que los estudiantes puedan seleccionar la información que necesitan para sus ensayos. Una vez completado ese paso, otra pantalla los guía en la elaboración de un esquema y, después, aparece un documento en blanco similar a un procesador de textos, donde pueden cortar, pegar y arrastrar el trabajo anterior para redactar el ensayo final.

ThinkCERCA también proporciona a docentes y estudiantes lecturas clasificadas por nivel, para que todos puedan abordar la misma pregunta esencial mientras leen material adaptado a sus necesidades y niveles de habilidad específicos.

En la clase de inglés de 9.º grado de Bryan Podell, ThinkCERCA es una parte habitual de la enseñanza y el aprendizaje. Podell, que comparte la docencia con su colega de inglés Ashley Haywood, utiliza un modelo rotativo en el que los estudiantes pasan parte de cada clase trabajando por su cuenta en una zona del pod conocida como la costa.

La costa es donde entra en juego ThinkCERCA. Allí, los estudiantes de 9.º grado de Intrinsic trabajan en sus ensayos de ThinkCERCA y redactan aproximadamente uno cada dos semanas, mientras los docentes supervisan su trabajo a distancia. Podell dice que, desde el panel del docente, puede ver el trabajo de cada estudiante y ponerse en contacto con ellos si necesitan ayuda. «Puedo ver todo su trabajo», afirma.

Una vez que los estudiantes completan el proceso de varios pasos, se reúnen al final de la semana para conversar sobre lo aprendido en un seminario socrático. Para entonces, dice Podell, están bien informados: aportan algo nuevo, se nutren mutuamente y, al final, mantienen un debate muy novedoso y estimulante.

La genialidad de ThinkCERCA, dice Podell, es que reúne varias estrategias de enseñanza en un único lugar de fácil acceso. Proporciona a un grupo diverso de estudiantes herramientas de lectura y escritura fáciles de usar, que favorecen la colaboración, son pertinentes para su vida cotidiana y se adaptan a sus necesidades individuales.

Estas herramientas digitales también proporcionan a los estudiantes habilidades de lectura y escritura que les serán útiles a largo plazo. «Siempre les digo: “Van a ir a la universidad y tendrán que escribir un trabajo para el que deberán recurrir a varios textos, a distintas pruebas, y organizarlas”», afirma. «Y ya dominan la estructura».

Este artículo se publica en colaboración con The Bill & Melinda Gates Foundation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Lucy Hood es escritora independiente especializada en educación. Reside en Raleigh, Carolina del Norte.

Imagen: Estudiantes toman apuntes en sus iPads en la escuela Steve Jobs de Sneek. REUTERS/Michael Kooren

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