Tres formas en que las empresas globales pueden utilizar las innovaciones tecnológicas para crear un mundo mejor

The rise of the freelance or “gig” economy is driving a historic shift in the way people work.Image: REUTERS/Charles Platiau
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En 2017, no solo parecía que el ciclo diario de noticias avanzaba más rápido que nunca. Casi todos los días nos recordaban que vivimos un período de cambios rápidos y profundos. Esto es especialmente cierto en el mundo empresarial, donde las nuevas tecnologías e innovaciones están transformando todo, desde los coches que conducimos —o que, cada vez más, se conducen solos— hasta la moneda que usamos para comprarlos.

Con tantos cambios ocurriendo a la vez, la conversación sobre la innovación suele centrarse en sus consecuencias: estamos presenciando la transformación de industrias y economías en todo el mundo. Sin embargo, aunque el ritmo del cambio plantea un desafío para muchas empresas y trabajadores, la realidad es que la innovación no es meramente disruptiva. También es una de las herramientas más poderosas que tenemos para promover un capitalismo inclusivo: la idea de que las empresas deben trabajar para crear valor a largo plazo para las partes interesadas de toda la sociedad.

Con ese fin, estas son tres formas en que las empresas globales pueden utilizar las innovaciones tecnológicas para construir economías más inclusivas, ofrecer empleo y formación, y ayudar a crear un futuro mejor y compartido para todos.

1. Adoptar la economía de los trabajos por encargo

La economía de los trabajos por encargo ha abierto enormes oportunidades para quienes desean flexibilidad en su forma de trabajar, y la tecnología es en gran medida responsable de ello. Hoy, los trabajadores autónomos pueden encontrar oportunidades laborales como nunca antes gracias a sitios web y aplicaciones para teléfonos inteligentes que conectan a profesionales independientes con posibles empleadores.

Este auge de la economía independiente o «de trabajos por encargo» está impulsando un cambio histórico en la forma de trabajar. Actualmente hay más de 57 millones de trabajadores autónomos en Estados Unidos; y quienes se benefician de estas oportunidades no viven solo en países ricos. El creciente mercado del trabajo digital por encargo también está creando nuevas vías para que los trabajadores de lugares como India y el África subsahariana accedan a la economía mundial y participen en ella.

Dondequiera que estén, los trabajadores autónomos pueden trabajar cada vez más en sus propios términos, con la flexibilidad que sus vidas requieren. Eso les beneficia a ellos y también a las empresas. Permite a las empresas recurrir a trabajadores con habilidades muy especializadas cuando los necesitan, y da a esos profesionales independientes el control sobre las condiciones de su trabajo.

Image: Statista

Por eso, en EY creamos recientemente un nuevo mercado global de talento llamado GigNow. Es un espacio donde publicar encargos a corto plazo, que facilita la conexión de trabajadores autónomos con proyectos pertinentes en EY. Para garantizar que los profesionales independientes con quienes trabajamos tengan la mejor experiencia posible, también les ofrecemos oportunidades de formación y educación que pueden beneficiarles a lo largo de sus carreras.

En los meses transcurridos desde su lanzamiento en marzo de 2017, GigNow ya ha conectado a trabajadores autónomos con más de 1.000 puestos por contrato en EY. El mercado opera ahora en seis países —Australia, Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda, el Reino Unido y Estados Unidos— y está previsto que se lance en India en las próximas semanas.

EY es una de un número creciente de grandes empresas que buscan aprovechar esta oportunidad. De hecho, un estudio de nueve empresas de Fortune 500 publicado en agosto de 2017 concluyó que, durante el año anterior, el número de proyectos obtenidos mediante plataformas en línea de trabajo independiente aumentó un 26%.

2. Revolucionar la formación y el desarrollo

Según una estimación, la automatización podría desplazar entre 400 millones y 800 millones de trabajadores en todo el mundo para 2030. Pero la realidad es que no están desapareciendo los empleos, sino las tareas. Cuando las empresas implementan nuevas tecnologías para automatizar ciertas tareas, también crean una gran oportunidad para que los trabajadores con las habilidades y la mentalidad adecuadas resuelvan desafíos más complejos. Esto significa que formar a la fuerza laboral para la era digital es fundamental para que prosperen tanto las empresas como los trabajadores.

Por eso, las empresas están replanteándose a fondo sus enfoques de desarrollo profesional en la era digital. En EY trabajamos para ayudar a que nuestro personal pueda tener éxito en un mundo donde utilizará tecnologías que aún ni siquiera se han inventado, mediante un nuevo modelo de desarrollo profesional y desempeño llamado LEAD. Ahora, nuestro personal habla con sus responsables cada 90 días sobre cómo quiere orientar su carrera. Después, juntos elaboran un plan para lograrlo. A menudo, esto supone realizar un curso de análisis de datos, inteligencia artificial u otra habilidad muy demandada.

Image: Foro Económico Mundial

También hemos creado un programa, EY badges, que ofrece a las personas un proceso paso a paso para aprender estas nuevas habilidades y convertirse en expertas en nuevos ámbitos. Por ejemplo, si quieren dominar el análisis de datos, pueden obtener una insignia haciendo un curso, adquiriendo experiencia práctica que demuestre lo aprendido y compartiendo después esos nuevos conocimientos con otras personas, ya sea asesorando a un colega o publicando un artículo sobre el tema. Las personas pueden incluir sus insignias entre sus credenciales tanto dentro como fuera de la organización, lo que abre nuevas oportunidades y aumenta su valor profesional a largo plazo. Así, la disrupción digital y las nuevas tecnologías no tienen por qué ser amenazas, sino oportunidades para seguir creciendo profesionalmente.

3. Aprovechar los macrodatos para promover un capitalismo inclusivo

Los macrodatos y la analítica avanzada nos proporcionan cantidades de información sin precedentes sobre el desempeño y el impacto de las empresas de todo el mundo, y podemos utilizar esa información para lograr que el crecimiento económico sea más inclusivo.

Según International Data Corporation (IDC), en 2016 el mundo generó más de 16 zettabytes de datos (es decir, 16 seguidos de 21 ceros), y se prevé que esa cifra se dispare hasta alcanzar los 163 zettabytes en 2025. Para ponerlo en perspectiva, en 2009 toda Internet ocupaba apenas medio zettabyte.

Como resultado, estamos viendo un rápido crecimiento de los sectores de los macrodatos y la analítica empresarial. Esto es importante para el crecimiento inclusivo porque, por primera vez, es posible medir el valor que las empresas crean para las partes interesadas de toda la sociedad, incluidos sus trabajadores y comunidades. También podemos medir cómo contribuyen a los beneficios a largo plazo de una empresa las inversiones en ámbitos como el capital humano. Y cuando las empresas pueden cuantificar el valor de este tipo de inversiones, están en condiciones de seguir realizándolas.

Aunque hay varias iniciativas en curso para medir la creación de valor a largo plazo, todavía no existe una metodología estándar para hacerlo. Por eso, EY y la Coalition for Inclusive Capitalism se han asociado con 33 empresas, propietarios de activos y gestores de activos que gestionan activos por valor de 27 billones de dólares en el Embankment Project: una iniciativa ambiciosa para crear métricas nuevas y mejores que permitan medir la creación de valor a largo plazo. Aún se están definiendo las métricas concretas, pero debatimos sobre temas que van desde las inversiones en talento hasta las prácticas ambientales, sociales y de gobernanza. Si queremos impulsar el crecimiento inclusivo, es fundamental medir cómo contribuyen estos elementos al resultado final de una empresa, y los macrodatos nos permiten hacerlo.

De la innovación a la inclusión

Estas son solo algunas de las formas en que la innovación ya está contribuyendo a promover economías más inclusivas. En definitiva, está claro que las nuevas tecnologías afectarán prácticamente a todas las empresas, industrias y partes de la economía mundial. Mientras nos preparamos para el futuro, es fundamental que trabajemos juntos para demostrar que la innovación no solo es disruptiva, sino también inclusiva.

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