El "techo de cristal" es un concepto bien conocido. Mujeres talentosas se ven impedidas de progresar en el lugar de trabajo por obstáculos como la brecha salarial de género, la falta de apoyo a las madres trabajadoras y el sexismo abierto. Pero en algunos países a las mujeres se les impide incluso comenzar una carrera profesional, sin hablar de alcanzar todo su potencial.
Un estudio del Banco Mundial ha puesto de relieve las restricciones impuestas al derecho de la mujer a trabajar y las regiones en las que esas restricciones son más severas.
De las 187 economías incluidas en el estudio, los países de Oriente Medio y el Norte de África ocupan los últimos puestos en general en cuanto a la oferta de igualdad de oportunidades para las mujeres que desean trabajar. Arabia Saudí impone más restricciones al derecho de la mujer a trabajar que cualquier otro país del mundo.
En Oriente Medio y el Norte de África, las objeciones morales hacia las mujeres en el lugar de trabajo crean barreras importantes. Los sectores industriales de esta región también se ajustan a los estereotipos de género, y los empleos en sectores como la construcción y la minería se consideran adecuados solo para hombres.
En las regiones donde los obstáculos culturales y religiosos son menos determinantes, se interponen otros. Por ejemplo, en el sur de Asia, el 63 % de los territorios restringe el derecho de la mujer a trabajar en el turno de noche, lo que probablemente hace que los empleadores estén menos dispuestos a contratarlas en primer lugar.
El informe del Banco Mundial sí ofrece algo de esperanza para las mujeres trabajadoras. En el periodo de diez años que abarca la investigación, 131 economías introdujeron 274 reformas a leyes y reglamentos que aumentan la igualdad de género, destacando especialmente la protección de las mujeres frente al acoso sexual en el lugar de trabajo.
El Informe sobre la Brecha Global de Género 2018 del Foro Económico Mundial constató que la proporción de mujeres en relación con los hombres que participan en la fuerza laboral había disminuido. Entre las razones figuraban la falta de apoyo a las madres trabajadoras, el impacto desproporcionado de la automatización en los empleos tradicionalmente desempeñados por mujeres y las barreras que enfrentan las mujeres para entrar en el próspero sector de la ciencia y la tecnología.
Al ritmo de cambio actual, los datos del Informe sobre la Brecha Global de Género 2018 sugieren que se tardarán 202 años en lograr la paridad en el lugar de trabajo.


