Diez años, cuatro países, cuatro facultades de Medicina y 21 casas después, Tirej Brimo, refugiado que huyó de la guerra en Siria, por fin es médico.
Cuando solo le faltaban 10 meses para graduarse en Medicina en una universidad de Alepo, Brimo se vio obligado a huir de su país en 2012 a causa de la guerra. Cruzó varias veces Oriente Medio antes de llegar a Gran Bretaña en 2013.
La semana pasada se graduó en la Universidad St George's de Londres —tras ser rechazado por varias facultades de Medicina— y ahora inicia su carrera como médico residente en el Servicio Nacional de Salud del norte de Inglaterra.
Brimo expresó su alegría en una publicación de Facebook que, según dijo, se hizo viral y se compartió más de mil veces.
«La guerra puede quitarte todo, salvo tus pasiones y tu amor. Para mí, no renunciar a mi sueño ni a quien soy fue, sencillamente, rechazar las injusticias de la vida», dijo Brimo, de 27 años, a la Fundación Thomson Reuters.
Como refugiado, dijo que sabe lo que es perderlo todo y entiende el valor de la compasión, una cualidad fundamental para un médico.
Brimo espera «servir a la humanidad» dondequiera que sea.
«Me siento vinculado tanto a Siria como al Reino Unido. Siria es la tristeza que me parte el corazón cada día; el Reino Unido es el lugar que me quiso, me acogió y creyó en mí. Estoy deseando empezar a contribuir a la comunidad», dijo.
Brimo trabajó como flebotomista para financiar sus estudios y dijo que, al principio, el idioma fue el mayor obstáculo, pues tuvo que pasar de estudiar en árabe a hacerlo en inglés.
«Cuando mis amigos estudiaban una hora, yo solía estudiar dos para compensar la dificultad del idioma», dijo. «¡Me encanta el inglés!». Brimo recibió elogios del alcalde de Londres, Sadiq Khan.
«Felicidades al Dr. Tirej Brimo, refugiado sirio. Los londinenses estamos orgullosos de que te hayas graduado como médico aquí, en nuestra ciudad», escribió Khan en Twitter.
Brimo espera que otros refugiados puedan tener oportunidades y apoyo similares.
«Una vez alguien me dijo: la vida no consiste en esperar a que pase la tormenta, sino en aprender a bailar bajo la lluvia. Sé lo difícil que es vivir una guerra. Mi mensaje sería: no te rindas, no renuncies a tu sueño... algún día lo conseguirás».

