Por 25 centavos al día, los nigerianos pobres tienen la oportunidad de acceder a una educación científica

Faridat Bakare, 12, a student enrolled in a special STEM programme for children from poor families at the Knosk Secondary School, for which she pays 100 naira ($ 0.25) per day, attend a computer class alongside other students in the area of Kuje, in Abuja, Nigeria February 18, 2022.
The Knosk curriculum mostly focuses on science, technology, engineering and mathematicsImage: REUTERS/Afolabi Sotunde
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  • Al menos 10,5 millones de niños en Nigeria no asisten a la escuela, la tasa más alta del mundo, según las Naciones Unidas.

  • Ahora, una escuela nigeriana ofrece a estudiantes de familias pobres la posibilidad de aprender asignaturas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) por una cuota de 25 centavos al día.

  • La esperanza es que, con sus nuevas habilidades, los estudiantes puedan ayudar a sus familias a salir de la pobreza.

  • La fundadora de la escuela tiene previsto ampliar sus esfuerzos y crear más escuelas en Nigeria.

Una escuela nigeriana se dirige a estudiantes de familias pobres para darles la oportunidad de destacar en ciencias, matemáticas e ingeniería por una cuota de 100 nairas (25 centavos) al día, con la esperanza de que puedan perfeccionar habilidades que ayuden a sus familias a salir de la pobreza.

Una estudiante, Faridat Bakare, de 12 años, que se matriculó en la Escuela Secundaria Knosk de Abuja en 2020, un año después de su apertura, aspira a convertirse en ingeniera.

En un laboratorio técnico de la escuela, muestra un prototipo de coche solar fabricado con cartón, que desarrolló junto con sus compañeros de clase.

"Quiero convertirme en ingeniera electricista que trabaje con robots y paneles solares y con todas las conexiones de todos los circuitos de conexión rápida y... cosas así", declaró Bakare, que vive con su madre y cuatro hermanos en un barrio pobre de Abuja.

La Escuela Knosk funciona en gran medida gracias a donaciones, y los responsables del centro visitan a cada familia para constatar que no tienen capacidad para pagar la cuota completa, que ascendería a 66.000 nairas ($159) por trimestre.

Actualmente, la escuela cuenta con 82 alumnos, pero crece cada año.

Irene Bangwell, fundadora de Knosk, explicó que la idea de crear un instituto de educación secundaria orientado a la ciencia para niños pobres le surgió hace ocho años, cuando tuvo que llevar a su hijo al hospital. Al oír a una limpiadora del centro decir a otra paciente que su hija pequeña también era limpiadora en lugar de estar en la escuela, a Bangwell se le encogió el corazón.

"Cuando decidimos poner en marcha la Escuela Knosk, tuvimos que preguntarnos: '¿qué tipo de educación necesita el hijo de un hombre pobre para salir de la pobreza?'", declaró Bangwell, antigua formadora de docentes.

La escuela depende de financiación externa, que procede en su mayoría de donaciones Image: Unsplash/Emmanuel Ikwuegbu

Afirma que tiene previsto crear más escuelas de este tipo en Nigeria.

Al menos 10,5 millones de niños en Nigeria no asisten a la escuela, la tasa más alta del mundo, según informaron las Naciones Unidas en enero. Las niñas, los niños con discapacidad y los procedentes de hogares pobres son los más afectados.

"Nos preguntamos cómo podemos integrar en el aprendizaje, para los pobres, un valor suficiente que les permita salir de la pobreza", declaró Bangwell.

Los estudiantes de Knosk dedican el 75 % de su tiempo al estudio de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, y al graduarse, cada estudiante debe desarrollar un prototipo de algo que pueda utilizar o con lo que pueda proseguir sus estudios tras la escuela.

Por la cuota de 100 nairas diarias que pagan, los estudiantes reciben uniformes, libros y almuerzo, y las niñas reciben compresas una vez al mes.

Fausat Bakare cree que su hija Faridat pondrá fin al sufrimiento de la familia.

"Creo que ella secará mis lágrimas y que a través de ella terminará todo mi sufrimiento", declaró Bakare desde su casa, mientras seleccionaba mandioca para vender en un mercado local.

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