Un nuevo estudio noruego sugiere que escribir a mano mejora la capacidad de los niños para aprender.
Algunas escuelas de Escandinavia ya no enseñan a los niños a escribir a mano, en favor del aprendizaje digital.
Mientras que el tiempo frente a las pantallas aumenta durante la COVID-19 y en los planes de estudio escolares, las habilidades blandas, como establecer relaciones saludables y la resiliencia, son fundamentales para la salud de los niños.
El mercado laboral del mañana tendrá que encontrar un equilibrio entre los conjuntos de habilidades duras y blandas.
En nuestra era digital, escribir cualquier cosa a mano más allá de la lista de la compra puede parecer anticuado, pero un nuevo estudio noruego sugiere que escribir a mano puede ser más beneficioso que escribir con teclado.
De hecho, es “fundamental” que en la escuela se enseñe a los niños a escribir a mano, concluye la neurocientífica neerlandesa, la profesora Audrye van der Meer, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU).
En este pequeño estudio, basado en su trabajo previo de 2017, la profesora van der Meer conectó a 12 adultos jóvenes y 12 niños a un electroencefalograma (EEG), que registra los patrones de las ondas cerebrales, para comprobar qué zonas del cerebro se activaban al escribir con pluma y papel.
A los participantes se les mostraron 15 palabras distintas en una pantalla y se les pidió que las escribieran y dibujaran en una pantalla táctil con un lápiz digital, y que las escribieran con un teclado.
La investigación, publicada en Frontiers in Psychology, mostró cómo se activaban partes del cerebro cuando los sujetos dibujaban y escribían a mano. Los resultados sugieren que el movimiento y el esfuerzo cognitivo que requieren ambas actividades (en contraposición a la acción repetitiva de escribir con un solo dedo) permiten al cerebro codificar mejor la nueva información.
Aprender escribiendo
“Los movimientos delicados y con un control preciso que implica la escritura a mano contribuyen a los patrones de activación del cerebro relacionados con el aprendizaje”, escribieron los autores. “No encontramos ninguna evidencia de estos patrones de activación al usar un teclado”.
Parece que el hecho de poner la pluma sobre el papel (o el lápiz óptico sobre la pantalla) supone una experiencia sensorial mayor; o, como dice la profesora van der Meer, da al cerebro “más «ganchos» en los que colgar tus recuerdos”.
“Se activan muchos sentidos al presionar el bolígrafo sobre el papel, al ver las letras que escribes y al oír el sonido que produces al escribir. Estas experiencias sensoriales crean conexiones entre distintas partes del cerebro y abren el cerebro al aprendizaje. Aprendemos mejor y recordamos mejor”, afirmó.
Habilidades duras frente a habilidades blandas
Antes de que la pandemia de COVID-19 obligara a cerrar las escuelas de todo el mundo y aumentara el tiempo frente a las pantallas, la encuesta EU Kids Online 2020 reveló que el uso de teléfonos inteligentes e internet por parte de los niños en 19 países de la UE se había incrementado exponencialmente en una década. Algunos países informaron de que los niños pasaban bastante más de tres horas al día frente a las pantallas.
Países como Finlandia, Noruega y Estados Unidos han eliminado en los últimos años las clases de escritura cursiva o enlazada, en favor de las clases de mecanografía, para ayudar a los niños a aprender competencias digitales.
La profesora van der Meer afirma que, aunque el aprendizaje digital es importante, es “fundamental mantener la práctica de la escritura a mano en la escuela”, ya que crea una plataforma dinámica para el aprendizaje.
“Un entorno de aprendizaje óptimo debe incluir lo mejor de todas las disciplinas, teniendo en cuenta las fortalezas y el apoyo que ofrece cada una de ellas. De este modo, se pueden potenciar tanto el desarrollo cognitivo como la eficiencia del aprendizaje, y los alumnos y estudiantes de todas las edades, así como sus profesores, pueden seguir el ritmo del desarrollo tecnológico y de los desafíos digitales que se avecinan.”
En el Reino Unido, hay investigaciones alentadoras sobre los beneficios de las habilidades blandas para ayudar a la próxima generación de trabajadores.
Educación personal, social, sanitaria y económica (PHSE) es ahora obligatoria para los adolescentes, y tiene como objetivo desarrollar la resiliencia, la autoestima, la gestión de riesgos, el trabajo en equipo y el pensamiento crítico en el contexto de la salud y el bienestar, las relaciones y la vida en el mundo en general (incluido el bienestar económico y aspectos de la orientación profesional).
En 2019, la London School of Economics (LSE) estudió una prueba de cuatro años del plan de estudios Healthy Minds, basado en habilidades blandas, y comprobó que mejoró la salud física de los estudiantes y amplió sus aspiraciones profesionales, incluida la reducción de la probabilidad de que los chicos siguieran trayectorias profesionales tradicionalmente dominadas por hombres.
Un equilibrio para el futuro
Es difícil descifrar cómo será el mercado laboral en las próximas décadas, pero las habilidades blandas están ganando protagonismo como cualidades importantes que aportar al lugar de trabajo.
Del 20 al 23 de octubre de 2020, el Foro Económico Mundial organizará la Cumbre Jobs Reset, que analizará cómo podemos dar forma a economías, organizaciones, sociedades y lugares de trabajo más inclusivos, justos y sostenibles.
Las sesiones abordarán cómo se pueden reformar la educación, las competencias y el aprendizaje para la nueva economía y la nueva sociedad.
Al intervenir en Davos en 2018, el fundador de Alibaba, Jack Ma, afirmó que debemos cambiar la forma en que enseñamos a los niños para diferenciar a los seres humanos de la inteligencia artificial.
“Tenemos que enseñar a nuestros hijos algo único, para que una máquina nunca pueda alcanzarnos: valores, creencias, pensamiento independiente, trabajo en equipo, cuidado de los demás (las habilidades blandas), deporte, música, pintura y artes, para asegurarnos de que los seres humanos sean diferentes de las máquinas.”

