La inteligencia emocional describe la capacidad de reconocer y comprender las emociones propias y ajenas.
El Dr. Travis Bradberry explica por qué potenciar tu coeficiente emocional puede mejorar tus perspectivas laborales y tu salud mental.
En la vida de todo problema llega un momento propicio para resolverlo. Las emociones nos dan la señal para actuar cuando un problema es lo bastante grande como para verlo, pero aún lo bastante pequeño como para solucionarlo. Al comprender tus emociones, puedes afrontar con destreza los retos actuales y prevenir los futuros.
La inteligencia emocional (IE) es ese «algo» intangible que hay en cada uno de nosotros. Influye en cómo gestionamos nuestro comportamiento, nos desenvolvemos en situaciones sociales complejas y tomamos decisiones personales que producen resultados positivos. La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer y comprender las emociones propias y ajenas, y de usar esa conciencia para gestionar tu comportamiento y tus relaciones.

La inteligencia emocional puede impulsar tu carrera
Décadas de investigación apuntan ahora a la inteligencia emocional como el factor clave que distingue a quienes tienen un rendimiento sobresaliente del resto. Es una forma poderosa de dirigir tu energía en una sola dirección y lograr un resultado extraordinario. TalentSmart evaluó la inteligencia emocional junto con otras 33 habilidades importantes en el trabajo y descubrió que es el indicador más sólido del rendimiento: explica nada menos que el 58 % del éxito en todo tipo de empleos.
De todas las personas que hemos estudiado en el trabajo, hemos descubierto que el 90 % de quienes tienen un rendimiento superior también poseen una inteligencia emocional elevada. En cambio, solo el 20 % de quienes tienen un rendimiento inferior poseen una inteligencia emocional elevada. Se puede tener un rendimiento sobresaliente sin inteligencia emocional, pero las probabilidades son escasas.
Como es lógico, las personas con un alto grado de inteligencia emocional ganan más dinero: un promedio de 29.000 dólares más al año que quienes tienen un bajo grado de inteligencia emocional. La relación entre la inteligencia emocional y los ingresos es tan directa que cada punto adicional de inteligencia emocional suma 1.300 dólares al salario anual. Estos resultados se cumplen para personas de todos los sectores, en todos los niveles y en todas las regiones del mundo. Hasta ahora, no hemos encontrado ningún empleo en el que el rendimiento y la remuneración no estén estrechamente vinculados a la inteligencia emocional.
La inteligencia emocional puede salvarte la vida
Cuando reprimes tus sentimientos, pronto se convierten en sensaciones incómodas de tensión, estrés y ansiedad. Las emociones que no se atienden ponen a prueba la mente y el cuerpo. Tus habilidades de inteligencia emocional ayudan a hacer más llevadero el estrés, pues te permiten detectar y afrontar situaciones difíciles antes de que se agraven.
Las personas que no utilizan sus habilidades de inteligencia emocional tienen más probabilidades de recurrir a otros medios menos eficaces para gestionar su estado de ánimo. Tienen el doble de probabilidades de sufrir ansiedad, depresión, abuso de sustancias e incluso pensamientos suicidas.
Decenas de estudios de investigación han relacionado la inteligencia emocional con la susceptibilidad a las enfermedades. El estrés, la ansiedad y la depresión debilitan el sistema inmunitario y nos hacen vulnerables a todo tipo de afecciones, desde el resfriado común hasta el cáncer. La eficacia del sistema inmunitario está vinculada al estado emocional a través de los neuropéptidos: sustancias químicas complejas que actúan como mensajeros entre la mente y el cuerpo. Cuando la mente está inundada de tensión o angustia, le indica al cuerpo que reduzca la energía destinada a combatir las enfermedades. Este cambio aumenta la vulnerabilidad ante una agresión.
Las investigaciones también muestran un vínculo claro entre la angustia emocional y enfermedades graves, como el cáncer. En uno de los primeros estudios a largo plazo, se midieron los niveles de estrés de mujeres durante un período de 24 años. Los investigadores analizaron el grado de tensión, miedo, ansiedad y alteraciones del sueño que experimentaba cada mujer: todas ellas formas de angustia emocional derivadas de conflictos sin resolver y emociones mal gestionadas. Las mujeres que sufrieron mayores niveles de estrés durante ese período de 24 años tuvieron el doble de probabilidades de desarrollar cáncer de mama.
También se pueden enseñar habilidades de inteligencia emocional para acelerar la recuperación del cuerpo de una enfermedad. Las personas que desarrollan estas habilidades durante el tratamiento se recuperan más rápido de diversas dolencias, incluidas las dos principales causas de muerte en Estados Unidos: las enfermedades cardíacas y el cáncer. Se ha demostrado que enseñar habilidades de inteligencia emocional a personas con enfermedades potencialmente mortales reduce las tasas de recurrencia, acorta los períodos de recuperación y disminuye la mortalidad.
Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio estudiaron a 227 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama y observaron efectos notables al enseñarles habilidades de inteligencia emocional durante la recuperación. Las mujeres asignadas al azar a este tratamiento redujeron sus niveles de estrés, siguieron una dieta más saludable y fortalecieron su sistema inmunitario. Una investigación presentada ante la Asociación Estadounidense del Corazón reveló un resultado similar en hombres y mujeres a quienes se enseñaron habilidades de inteligencia emocional durante la recuperación de un infarto.
La inteligencia emocional influye mucho en los resultados relacionados con la salud porque reduce la percepción del estrés ante situaciones difíciles. Las habilidades de inteligencia emocional fortalecen la capacidad del cerebro para afrontar la angustia emocional. Esta resiliencia mantiene fuerte el sistema inmunitario y protege contra las enfermedades.
En resumen
Es bueno saber que trabajar en tu coeficiente emocional puede aportar beneficios en algunos de los ámbitos más importantes de tu vida. Una carrera saludable y un cuerpo sano permiten cumplir un par de objetivos muy importantes.


