Cómo construir un emprendedor

Cómo construir un emprendedor
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Lo más sorprendente de trabajar con mujeres empobrecidas es lo mucho que pueden enseñarle. Escúchelas con atención y le mostrarán cómo convertir a mujeres sin instrucción y analfabetas en emprendedoras.

Lo descubrí cuando se decidió crear un banco cooperativo de microfinanciación para mujeres en la aldea de Mhaswad, en el distrito de Satara (India). Las mujeres querían ahorrar, pero ningún banco aceptaba las pequeñas cantidades que podían depositar.

Hoy, el Mann Deshi Mahila Bank, dirigido por mujeres y para mujeres, tiene más de 2.000.000 de clientes en numerosos distritos del estado de Maharashtra. Pero ponerlo en marcha en 1997 distó mucho de ser sencillo.

Solicitar una licencia bancaria puso de manifiesto cuántas barreras sociales existen para las mujeres empobrecidas. Sin embargo, también demostró que, a menudo, son las propias mujeres quienes tienen respuestas a los problemas a los que se enfrentan.

Los funcionarios del Banco de la Reserva de la India denegaron la licencia porque las mujeres eran analfabetas. Así que estas mujeres se marcharon durante seis meses y estudiaron. Regresaron y dijeron al banco que, aunque no habían ido a la escuela, sabían calcular y gestionar las finanzas. Retaron a los funcionarios a guardar sus calculadoras y a competir con ellas para calcular los intereses de un capital.

Esa vez se les concedió la licencia.

Aquella fue una gran lección para mí y el inicio de un proceso de aprendizaje.

Las mujeres ya tenían un microbanco, pero no disponían de tiempo para acudir a él durante su jornada laboral. Por ello, decidimos llevar el banco hasta sus hogares e iniciamos la banca a domicilio. Después descubrimos que todas las mujeres querían dejar sus libretas de ahorro en el banco: si se las llevaban a casa, sus maridos se quedarían con el dinero.

Entonces comprendimos que no bastaba con ofrecer servicios bancarios. Las mujeres necesitaban control sobre sus finanzas y sobre sus decisiones. Así, en 1999, nos convertimos en el primer banco de la India en introducir la banca a domicilio con tecnología inalámbrica y tarjeta electrónica (una libreta electrónica) para almacenar de forma segura la información financiera personal.

Las mujeres emprendedoras todavía deben afrontar numerosos desafíos, agendas y prejuicios en el hogar. Necesitan mentoría y una red de apoyo, porque con demasiada frecuencia reciben poco o ningún respaldo en el seno familiar.

Una mujer que criaba ovejas y cabras acudió al banco solicitando un préstamo para comprar un teléfono móvil, con el que poder hablar con sus hijos cuando estuviera trabajando fuera. También nos pidió que le enseñáramos a utilizar el teléfono. Esto dio lugar al lanzamiento de un programa de escuela de negocios para enseñar a las mujeres, en un taller de un día de duración, a utilizar teléfonos móviles, a comprar minutos y otras habilidades básicas, como el uso de calculadoras.

Mann Deshi también puso en marcha un programa de MBA Deshi para estos emprendedores rurales, con formación en áreas como la gestión del efectivo, la autogestión y la tutoría.

Y, como las mujeres no pueden desplazarse, creamos un autobús de escuela de negocios que viaja hasta ellas.

Es muy importante cambiar las actitudes hacia estas mujeres empobrecidas. Por eso creamos una emisora de radio comunitaria, para que las mujeres puedan compartir sus experiencias; algunas se hacen bastante famosas y, como resultado, sus familias suelen volverse más solidarias.

El microcrédito es bueno, pero no basta para los emprendedores, que necesitan cantidades mayores de capital. El microcrédito funciona agrupando recursos y depende del grupo. Sin embargo, los emprendedores deben desarrollar una solvencia crediticia individual. Por eso concentramos nuestros esfuerzos en las personas a título individual.

A menudo, la solución a un desafío no solo es sencilla, sino que tiene consecuencias de largo alcance.

Una joven acudió al banco para pedir trabajar durante dos meses en sus vacaciones escolares. Quería ir al instituto, pero, como no había transporte, quería ahorrar para comprar una bicicleta. Me sentí humilde ante la determinación y la perspicacia de esta joven.

La mejor forma de crear una mujer emprendedora es ayudarla a seguir estudiando, hasta el instituto y más allá. Así recibe una educación, retrasa su matrimonio y la formación de una familia, lo que le otorga un mayor control sobre su vida.

Todo esto, gracias a una bicicleta.

Por ello, pusimos en marcha un programa para que las niñas tuvieran bicicletas con las que ir a la escuela. Desde 2003, año en que comenzó el programa, 10.000 niñas han comprado bicicletas.

Una idea sencilla, inspirada por una niña, y, sin embargo, una solución tan poderosa.

Autora: Chetna Vijay Sinha, fundadora de Mann Deshi Foundation, India

Imagen: Una escolar camina por una carretera cubierta de aceite y hollín en una zona industrial de Mumbai. REUTERS/Arko Datta.

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