En el tercer y último día de la Summit on the Global Agenda, me impresiona la cacofonía de ideas, pensamientos y reflexiones. Mi principal conclusión de la Cumbre ha sido concretar ideas en torno al empleo para jóvenes y mujeres, en el que deben participar todas las partes interesadas. En el caso de Pakistán, con 4 millones de personas que buscan empleo y se incorporan al mercado al año, la economía simplemente no puede generar este número de puestos de trabajo. La mayoría de quienes buscan empleo tendrán que crear sus propios puestos de trabajo. Esto plantea la cuestión de las competencias y la empleabilidad de los nuevos integrantes del mercado laboral. En todo el mundo, parece haber una grave discrepancia entre las competencias disponibles y la demanda de dichas competencias.
Mientras escribo este blog, mi sueño es que todos los alumnos de educación secundaria reciban formación en emprendimiento. Las realidades económicas actuales en la mayoría de los países en desarrollo son tales que muchas personas acabarán creando microempresas o pequeñas empresas: es una cuestión de supervivencia. Al mismo tiempo, también debe ofrecerse una formación profesional adecuada para que el sector empresarial pueda absorber a estas personas. Los programas de formación profesional deben diseñarse a partir de un análisis detallado de los requisitos de competencias necesarios en los distintos sectores empresariales. El sector empresarial debería participar en el diseño de los planes de estudio de las distintas profesiones. En cuanto a la empleabilidad, el ingrediente clave debe ser la evolución de los programas de formación en competencias impulsados por la demanda.
Mi propio trabajo en el ámbito del desarrollo económico de las mujeres me ha convencido firmemente de la necesidad de dotar a las mujeres de competencias que tradicionalmente no se consideran propias de ellas; por ejemplo, me gustaría ver mujeres fontaneras, electricistas y carpinteras en Pakistán. Esto también abordaría cuestiones como la educación de las niñas, que puede estar condicionada por necesidades muy básicas. Por ejemplo, ocurre que los padres no envían a las niñas a la escuela porque los baños no funcionan. No se reparan porque no se permite la entrada de fontaneros varones a los recintos escolares y no hay fontaneras cualificadas disponibles para arreglar los baños. El desarrollo nos enseña que la vida no es sencilla: lo que algunos dan por sentado puede no corresponder siempre a la realidad de otros.
Autora: Roshaneh Zafar, fundadora y presidenta, Kashf Foundation, Pakistán; emprendedora social, becaria Schwab del Foro Económico Mundial
La Kashf Foundation es la primera institución especializada en microfinanzas de Pakistán, pionera en nuevos productos, que ofrece servicios de microfinanzas puerta a puerta a la población urbana pobre, especialmente a las mujeres.

