Convertirse en madre, sobre todo por primera vez, tiene sus desafíos, y empiezan con el parto.
De una mujer a otra, la experiencia del parto puede variar enormemente, y uno de los factores más importantes que determinan las experiencias de las nuevas madres es el método de parto. En el Reino Unido, alrededor del 16 % de las madres tienen una cesárea de urgencia, que se practica cuando la vida del bebé o de la madre corre peligro.
Las investigaciones han demostrado el impacto que este procedimiento tiene en el cuerpo de las madres, incluidos el riesgo de infecciones, la herida persistente y las molestias abdominales, pero se sabe menos sobre las posibles consecuencias para su salud mental.
Mi estudio analiza el efecto de tener una cesárea no planificada en el bienestar psicológico de las nuevas madres. Utilizamos una muestra representativa de 5.000 nuevas madres que viven en el Reino Unido. Se comprobó que dar a luz mediante una cesárea de urgencia aumenta el riesgo de desarrollar depresión posparto en los primeros nueve meses después del parto en alrededor de un 15 %.
Aumento del riesgo
El número de mujeres que dan a luz mediante cesárea ha aumentado con los años. En Inglaterra, por ejemplo, de cada 100 bebés que nacen, 26 lo hacen mediante cesárea. Compárese con la década de 1990, cuando solo el 12-15% de los partos eran cesáreas (de urgencia y programadas).
Según las estimaciones del NHS, en 2013-2014 alrededor de 42.000 madres primerizas dieron a luz a su bebé mediante este procedimiento, y la mayoría de estos fueron partos de urgencia (31.500). También se han observado fenómenos similares en otros países.
Impacto a largo plazo
La depresión posparto puede tener un impacto profundo y duradero en la vida de las nuevas madres. Puede provocar un deterioro de su relación con su pareja y limitar su capacidad para trabajar.
La depresión posparto también puede convertirse en una afección crónica que afecte a la forma en que las madres cuidan de sus hijos. De hecho, estudios previos han constatado tasas más bajas de vacunación y un mayor número de ingresos hospitalarios entre los hijos de madres deprimidas.
Las madres que dan a luz mediante una cesárea de urgencia se diferencian de las que dan a luz de forma natural en muchos aspectos. Por ejemplo, las mujeres de mayor edad o con sobrepeso tienen más probabilidades de necesitar una cesárea de urgencia. Las complicaciones durante el parto relacionadas con la salud del bebé pueden derivar en una cesárea de urgencia. Esto también puede afectar al bienestar psicológico de la madre, ya que puede preocuparse por la salud de su bebé.
En el estudio, era importante tener en cuenta estas diferencias, porque lo que nos interesaba era si las cesáreas de urgencia aumentan el riesgo de depresión posparto, y no el efecto de estos factores preexistentes.
Más apoyo
Tuvimos en cuenta todos estos factores y concluimos que las mujeres que dan a luz mediante una cesárea de urgencia tenían un 15 % más de probabilidades de desarrollar depresión posparto. Es un porcentaje considerable, si se tiene en cuenta que alrededor de una de cada tres madres sufre algún tipo de depresión posparto tras el parto.
Todavía se desconoce exactamente por qué ocurre esto. Sin embargo, estudios previos han sostenido que una recuperación posparto más prolongada y difícil en las madres que tuvieron un parto por cesárea, así como la separación de las madres de sus bebés inmediatamente después del parto, podrían causar este fenómeno. Otra explicación es que, dado que las cesáreas de urgencia son acontecimientos inesperados, pueden asociarse a una pérdida de control y a una experiencia del parto muy distinta de la esperada.
Por supuesto, en muchos casos, los partos de urgencia no pueden evitarse. Sin embargo, los resultados de esta investigación destacan la importancia de ofrecer apoyo psicológico adicional a las mujeres que tienen una cesárea de urgencia. Esto es importante porque apoyar a las madres que dan a luz mediante una cesárea de urgencia puede no solo ayudar a reducir el riesgo de depresión posparto y mejorar su bienestar, sino también beneficiar a sus familias y, en particular, a sus hijos.

