Gran Bretaña prohibirá la publicidad que muestre a mujeres que no saben aparcar o a hombres que tienen dificultades para cambiar un pañal, en una medida enmarcada en la lucha contra los estereotipos de género, según anunció el viernes el organismo regulador del sector.
La Autoridad de Normas Publicitarias (ASA, por sus siglas en inglés) afirmó que una revisión había concluido que algunos estereotipos son perjudiciales, y citó anuncios que menosprecian a los hombres por realizar tareas consideradas femeninas o que sugieren que las nuevas madres deben priorizar su aspecto físico por encima de su bienestar emocional.
«Nuestra nueva norma pone fin a los estereotipos que frenan a las personas y a la sociedad», declaró Shahriar Coupal, director del Comité de Prácticas Publicitarias (CAP, por sus siglas en inglés), organismo que establece las normas publicitarias aplicadas por la ASA.
A partir de junio del próximo año, se retirarán los anuncios que representen roles de género que puedan resultar ofensivos o perjudiciales, según informó el organismo.
La prohibición se aplicará tanto a los medios audiovisuales como a los no audiovisuales, incluidos la televisión, la radio, los periódicos y las redes sociales.
La medida llega después de una campaña de productos para adelgazar protagonizada por una modelo en bikini con el eslogan «¿Estás lista para lucir tipo playa?», que generó una avalancha de quejas.
En noviembre, la cadena minorista Marks and Spencer fue objeto de críticas por un escaparate que yuxtaponía hombres con traje y mujeres en ropa interior, mientras que dos meses antes el organismo regulador sueco de publicidad consideró sexista un meme viral que mostraba a un hombre mirando fijamente a otra mujer.
«Los estereotipos de género perjudiciales en la publicidad influyen en la forma en que las personas se ven a sí mismas», afirmó Ella Smillie, responsable del proyecto de estereotipos de género del CAP.
«Pueden impedir que algunas personas desarrollen todo su potencial o que aspiren a determinados empleos y sectores, lo que supone costes para las personas y para la economía».
Las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres acogieron con satisfacción la medida, que es consecuencia de una consulta pública promovida por el organismo regulador.
«Nuestra sociedad y nuestra economía pagan un alto precio por las limitaciones que imponemos a niños y niñas desde los primeros momentos de su vida. Esto tiene que cambiar», declaró Sam Smethers, directora ejecutiva de la Fawcett Society.
Algunas voces consideraron que la nueva norma va demasiado lejos.
«¿Qué será lo próximo, que lo políticamente correcto llegue a nuestros programas de humor?», escribió en Twitter Andrea Jenkyns, parlamentaria del partido conservador en el Gobierno, una formación de derecha.
No obstante, la principal asociación del sector británico respaldó la prohibición.
«Nuestra investigación más reciente sobre la confianza pública demuestra que el público valora especialmente la publicidad cuando adopta una postura progresista», declaró Stephen Woodford, presidente de la Advertising Association.

