El mito del estudiante que abandonó la universidad y tuvo éxito

Facebook CEO Mark Zuckerberg speaks on stage during the Facebook F8 conference in San Francisco, California April 12, 2016. REUTERS/Stephen Lam - RTX29NQI
While it’s true there are successful college dropouts, statistically speaking, they are not the norm.Image: REUTERS/Stephen Lam
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Cuando al fundador de Facebook Mark Zuckerberg le pidieron que pronunciara este año el discurso de graduación en Harvard, pidió consejo a Bill Gates.

Zuckerberg dijo: «Saben que en realidad no nos graduamos, ¿verdad?»

A lo que Gates respondió: «¡Oh, esa es la mejor parte! ¡De hecho, te dan un título!»

Este reciente intercambio entre dos famosos exalumnos de Harvard que abandonaron sus estudios podría llevarte a pensar que la universidad no importa. Numerosas noticias en los medios e incluso algunos multimillonarios famosos están idealizando a quienes abandonan los estudios o animando a los jóvenes a no ir a la universidad en absoluto.

Aunque es cierto que hay personas que abandonaron la universidad y tuvieron éxito, estadísticamente no son la norma. Como investigadores en educación y talento, descubrimos que la inmensa mayoría de las historias de éxito del país corresponde a personas graduadas de la universidad, como Sheryl Sandberg (Harvard), Jeff Bezos (Princeton) y Marissa Mayer (Stanford).

El mito de quien abandona la universidad y alcanza un éxito extraordinario

En un estudio reciente, investigamos cuántas de las personas más ricas e influyentes se graduaron de la universidad. Estudiamos a 11.745 líderes de Estados Unidos, entre ellos directores ejecutivos, jueces federales, políticos, multimillonarios y personas con fortunas de varios millones, líderes empresariales y los hombres y mujeres con mayor poder a escala mundial.

También examinamos cuántas personas se graduaron de una «universidad de élite». (Nuestra definición incluía las ocho universidades de la Ivy League, además de muchas de las principales universidades nacionales y facultades de artes liberales que suelen ocupar puestos destacados en las clasificaciones de U.S. News tanto en educación de grado como de posgrado.)

Image: Wai y Rindermann, consulta los datos

Descubrimos que cerca del 94 % de estos líderes estadounidenses asistieron a la universidad y alrededor del 50 % estudió en una institución de élite. Aunque casi todos fueron a la universidad, la proporción que asistió a una institución de élite varió mucho. Por ejemplo, solo el 20,6 % de los miembros de la Cámara de Representantes y el 33,8 % de las 30 personas con fortunas de varios millones estudiaron en una institución de élite, pero más del 80 % de las personas más poderosas según Forbes sí lo hizo. Por alguna razón, aproximadamente el doble de senadores —el 41 %— que de miembros de la Cámara de Representantes estudió en instituciones de élite.

A modo de comparación, a partir de los datos del censo y de las universidades, estimamos que solo entre el 2 % y el 5 % de todos los estudiantes universitarios de Estados Unidos asistieron a una de las instituciones de élite incluidas en nuestro estudio. Las personas que analizamos asistieron a instituciones de élite en proporciones muy superiores a las esperables habitualmente.

¿Importan las universidades de élite?

Este año, las universidades de élite registraron un aumento de las solicitudes y de la selectividad. Las investigaciones sugieren que no hay diferencias en los ingresos en la edad adulta entre quienes asistieron a universidades muy selectivas y quienes, con puntuaciones similares en el SAT, estudiaron en instituciones menos selectivas. Al menos en lo que respecta a los ingresos a largo plazo, la universidad a la que se asista quizá no sea decisiva, siempre que se estudie y se termine la carrera.

Sin embargo, nuestros datos muestran que, para los estudiantes con el talento y la motivación necesarios para llegar a lo más alto de la sociedad estadounidense, una universidad de élite podría ayudarles a lograrlo, ya sea por las redes de contactos que desarrollan o por el prestigio que aporta a su currículum.

Al analizar a más de 11.000 líderes exitosos, rara vez encontramos personas procedentes de entornos de extrema pobreza o desfavorecidos. Ayudar a que estudiantes talentosos de entornos desfavorecidos accedan a universidades de élite podría promover la diversidad entre los futuros líderes.

Es cierto que la trayectoria educativa de quienes destacan entre los mejores quizá no se aplique a la mayoría. Por eso, ir a la universidad quizá no sea el camino adecuado, ni siquiera el mejor para todo el mundo. Sin embargo, si eres estudiante y piensas no ir a la universidad o estás considerando abandonar los estudios, recuerda que incluso Gates y Zuckerberg lograron entrar en la universidad. Aunque no aspires a un éxito extraordinario, esforzarte hoy por ingresar en la universidad y graduarte puede abrirte puertas importantes.

Quizá en el futuro la universidad no sea tan importante para los empleadores. Pero por ahora, quienes abandonan la universidad y dominan el mundo son raras excepciones, no la norma.

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