Los niños de comunidades rurales y desfavorecidas de Nigeria se están quedando atrás, ya que no están capacitados para adaptarse ni para pasar a nuevos métodos de aprendizaje.
Las reformas gubernamentales del plan de estudios nacional ayudarían a reducir la brecha de desigualdad, al igual que las APP.
Según un Resumen ejecutivo sobre pobreza y desigualdad de la Oficina Nacional de Estadística, el 40,1 % de la población de Nigeria, el país más poblado de África y el mayor productor de petróleo del continente, se clasifica como pobre. Es decir, en promedio, cuatro de cada 10 nigerianos tienen un gasto per cápita inferior a 400 dólares.
Un informe de UNICEF señala que 10,5 millones de niños del país de entre 5 y 14 años no están escolarizados. Solo el 61 % de los niños de entre 6 y 11 años asiste con regularidad a la escuela primaria. En algunos estados del noreste y el noroeste del país, más de la mitad de las niñas no están matriculadas en la escuela, ya que la marginación hace que se les niegue la educación básica.
Antes de la COVID-19 ya se libraba una lucha para garantizar que los niños pequeños permanezcan en la escuela y tengan acceso a una educación adecuada, ya que Nigeria aporta aproximadamente el 20 % de la población mundial total de niños sin escolarizar.

La pandemia de COVID-19 está revolucionando la educación digital y en línea a escala mundial, pero los niños de comunidades rurales y desfavorecidas del estado de Lagos, en Nigeria, se están quedando atrás, ya que no están capacitados para adaptarse ni para pasar a los nuevos métodos de aprendizaje.
El 19 de marzo de 2020, el Ministerio Federal de Educación aprobó el cierre de los centros escolares como respuesta a la pandemia. Los estados de la federación lo adaptaron a su contexto: el Ministerio de Educación del estado de Lagos publicó un calendario de clases por radio y televisión para los alumnos de los centros públicos.
Las prioridades deberían incluir la introducción de asignaturas como programación y robótica.
April Amorighoye
Sin embargo, para las familias que ganan menos de 1 dólar al día y que han sufrido duras dificultades económicas por el confinamiento de cuatro semanas en el estado, la compra de radios o televisores puede ser una disyuntiva que no pueden permitirse. Una sugerencia para este problema fue el suministro de radios solares portátiles para ayudar a reducir la brecha digital.
La pandemia ha puesto al descubierto desigualdades considerables en el sector educativo. Los sectores privado y no gubernamental trabajan incansablemente para subsanar esta situación. Proyectos como Digiterate y Teach for Nigeria pretenden garantizar que todos los habitantes de Lagos dispongan de herramientas educativas adecuadas.
Sin embargo, un problema importante que puede derivarse de esta desigualdad es que estos niños, que actualmente no pueden seguir el ritmo de sus compañeros por no tener acceso a herramientas digitales, quizá nunca logren ponerse al día y sigan sufriendo las consecuencias de esta brecha mucho después de que termine la pandemia.
Esto puede dar lugar a un grupo de jóvenes adultos cada vez más reducido que no han adquirido las competencias necesarias para mantenerse a la vanguardia en el futuro. Dado que Nigeria ya va a la zaga en la preparación de sus jóvenes para el mercado laboral del futuro, los efectos de la pandemia agravan aún más este problema.
Hay medidas que deben adoptarse para ayudar a reducir la brecha cuando se atenúen las necesidades urgentes de la pandemia. Se centran principalmente en las asociaciones público-privadas (APP) y en la ayuda gubernamental.
Las APP pueden contribuir enormemente a mejorar la calidad de la educación de los niños pobres de comunidades desfavorecidas y a facilitar su acceso a ella. Más centros escolares en estas zonas, especialmente en Lagos, ayudarían en cierta medida a empezar a modificar la proporción profesor/alumno que ha alcanzado niveles alarmantemente bajos de 1:83 en algunos momentos de la última década.
La apertura de nuevos centros escolares reduciría la carga de los docentes, actualmente mal preparados para hacer frente a las cada vez mayores ratios de alumnos por aula.
Las escuelas con bonos también podrían contribuir a mejorar con rapidez el sistema educativo de Lagos, como sugiere un informe del Banco Mundial que señala la necesidad de disponer de más información sobre el sector educativo privado de la zona, dado que las escuelas privadas son el principal proveedor de educación del estado. Las escuelas con bonos son centros elegidos por los alumnos y a los que el gobierno proporciona financiación; pueden ser de proveedores públicos, privados o de ambos tipos, según el sistema.
Es necesaria la ayuda gubernamental para invertir en herramientas educativas del futuro, junto con una renovación total del sector educativo. Las reformas del plan de estudios nacional tras la pandemia serían una forma eficaz de reducir la brecha de desigualdad. Las prioridades deberían incluir la introducción de asignaturas como programación y robótica, que pueden permitir a los estudiantes entrar en la era de la Cuarta Revolución Industrial y prepararlos para los empleos del futuro.
En países como Nigeria, la educación debería considerarse una prioridad máxima del gobierno. Concienciar sobre la urgente necesidad de que los niños del país reciban educación, especialmente los de familias de bajos ingresos, beneficiará a la economía del país en los próximos años.
La ayuda prestada en este sentido puede considerarse una inversión en capital humano: cuanto más educado está un país, más productivo es.
De todas las misiones sostenibles, sin duda la más urgente es mejorar la vida de las personas, y no hay mejor forma de hacerlo que con una educación adecuada y sólida para todos.
