Michael Phelps y Winston Churchill aparecen al principio del libro de Eric Barker, «Barking Up the Wrong Tree». Barker los presenta como ejemplos destacados de personas que triunfaron gracias a sus excentricidades, no a pesar de ellas.
Phelps tiene una constitución física poco común; Churchill era un «loco paranoico e imprevisible». Y, aun así, ambos encontraron un ámbito en el que esas rarezas resultaban útiles en vez de perjudiciales y, posteriormente, llegaron a la cima de su campo.
Es un proceso que cualquiera puede replicar (aunque no hay garantías de que alcances fama internacional).
Barker habló con el profesor de la Escuela de Negocios de Harvard Gautam Mukunda y Mukunda lo resumió en dos pasos, basados en la teoría de filtración del liderazgo que desarrolló:
1. Conócete. Puedes preguntarte: ¿Cuáles son mis «fortalezas distintivas»? Esas son las habilidades que se te dan especialmente bien.
2. Elige el estanque adecuado. Barker recomienda preguntarte: «¿Qué empresas, instituciones y situaciones valoran lo que hago?»
Barker lo explicó con más detalle en una entrevista con Stew Friedman, profesor de Wharton, en el pódcast Work and Life. Explicó que ciertos rasgos de personalidad pueden ser contraproducentes en la mayoría de las situaciones y, por lo tanto, suelen considerarse cualidades negativas.
Pensemos, por ejemplo, en la terquedad. Esto es lo que dice Barker:
«En una empresa jerárquica convencional, la terquedad no sería algo positivo. … Pero cuando hablamos de emprendedores, siempre decimos que son “tenaces, perseverantes, que no se rinden ante el fracaso”. ¿Y qué es eso? Pues, en muchos casos, terquedad. Hay muchos rasgos que pueden ser negativos en promedio, pero, en las circunstancias adecuadas, pueden volverse positivos».
Barker añadió: «Ese es otro elemento fundamental de esa fórmula de alineación para el éxito». Es decir, tienes que saber qué se te da bien y qué tipo de entorno laboral te permitiría hacerlo.
En el caso de Phelps, su constitución física algo peculiar lo convertía en un corredor y bailarín bastante malo, pero también lo hacía un nadador increíble. En el caso de Churchill, su paranoia hizo que en una ocasión lo «consideraran inadecuado para los cargos más altos», pero también le permitió reconocer que Hitler era una amenaza para el mundo.
En definitiva, tendrás que hacer una introspección profunda: ¿rompes las reglas? ¿Las sigues? ¿Estás en algún punto intermedio? Luego tendrás que ser sincero contigo mismo sobre los entornos para los que estás mejor preparado. Quizá el mundo empresarial no sea para ti; quizá tampoco lo sea fundar tu propia empresa.
Puede que haga falta experimentar e incluso fracasar, pero, a largo plazo, estarás en una mejor posición para tener éxito.

