No hace falta buscar mucho para encontrar información sobre los beneficios de llevar una dieta sana y equilibrada. Los buenos hábitos alimentarios, como desayunar con regularidad y comer frutas y verduras, se han vinculado con resultados positivos para nuestro organismo. Pero ¿cómo influye la alimentación en nuestra forma de pensar?
Un estudio reciente de Estados Unidos mostró que ofrecer desayunos escolares gratuitos a estudiantes de familias con menos recursos puede mejorar sus resultados en matemáticas, lectura y ciencias. Estas mejoras se relacionaron con mejores hábitos alimentarios y no se debieron a pasar más tiempo en la escuela. Los resultados del estudio respaldan otras investigaciones, que también han hallado una relación entre una buena alimentación y la mejora de las calificaciones escolares.
Por qué la nutrición marca la diferencia
La cognición, es decir, la forma en que pensamos, recordamos y usamos la información, es una parte importante del aprendizaje. Por ejemplo, para aprender habilidades como la lectura y las matemáticas necesitamos poder prestar atención a ciertos datos, mantener ideas en la memoria y pasar de una información a otra. Las investigaciones han demostrado que la alimentación, especialmente el desayuno, puede influir en nuestra capacidad para realizar estas tareas cognitivas.
En un estudio británico de 2012 con 1.386 niños de entre seis y 16 años, quienes desayunaban obtuvieron mejores resultados en pruebas de memoria y atención que quienes no desayunaban.
Sin embargo, otras investigaciones han demostrado que también importa qué comemos. Por ejemplo, se ha observado que el índice glucémico de los alimentos, que indica la rapidez con que el organismo utiliza los carbohidratos, influye en el rendimiento cognitivo. Cuando los niños comen alimentos de bajo índice glucémico, como copos de salvado, que liberan energía más lentamente, su rendimiento en atención y memoria es mejor que cuando comen alimentos de alto índice glucémico, como cereales recubiertos de chocolate.
Algunos investigadores han sugerido que, en lo que respecta a las calificaciones escolares, la memoria y la atención son especialmente importantes para el aprendizaje y que estos procesos cognitivos parecen estar influidos por la ingesta de alimentos.
Resultados dispares
Pero la relación entre la alimentación y el rendimiento no es sencilla. En un estudio de 2014 que mis colegas y yo realizamos sobre un programa de desayunos escolares gratuitos en el Reino Unido, algunos miembros del personal escolar creían que desayunar en la escuela ayudaba a los niños a concentrarse mejor en clase, mientras que otros no habían notado ninguna diferencia. Del mismo modo, no todos los estudios han encontrado efectos de la alimentación en el rendimiento cognitivo y las calificaciones escolares.
En un estudio de 2012, se midió el rendimiento cognitivo de los niños después de desayunar y de no desayunar. Los resultados mostraron que saltarse el desayuno no afectó a su desempeño en las tareas cognitivas. Todos los niños que participaron en el estudio solían desayunar, así que saltarse el desayuno un solo día quizá no sea suficiente para afectar su rendimiento cognitivo.
Sin embargo, otro estudio ha demostrado que, en los niños que ya están malnutridos, saltarse el desayuno un día puede empeorar el rendimiento cognitivo. Esto indica que el efecto de desayunar o no sobre el rendimiento cognitivo podría depender del estado nutricional previo de los niños.
En cuanto a las calificaciones escolares, los estudios también han arrojado resultados dispares. Un estudio estadounidense de 2002 halló mejoras en la nutrición infantil seis meses después de la introducción de desayunos escolares gratuitos universales. Estas mejoras se relacionaron con mejores calificaciones en matemáticas, pero no supusieron ninguna diferencia en las puntuaciones de lectura, ciencias sociales y ciencias. También se informó recientemente que los desayunos escolares no tenían ningún efecto en las puntuaciones de alfabetización y cálculo de los niños.
Por tanto, otro factor que podría influir en si la alimentación ayuda a mejorar las calificaciones escolares es el tipo de tarea que se pide a los niños que realicen. Esta idea cuenta con el respaldo de los resultados de estudios que muestran que el desayuno podría ayudar a los niños a rendir mejor en tareas más difíciles.
Algo para reflexionar
La relación entre la alimentación y las calificaciones escolares es compleja. Para entender cómo podría influir la alimentación en el rendimiento escolar de los niños, es importante analizar en detalle diversos factores, como qué comen, cuáles son sus hábitos alimentarios habituales y qué tipo de tarea deben realizar.
No basta con alimentar a los niños para que les vaya mejor en la escuela; pero las pruebas muestran que los programas de alimentación escolar podrían ayudar, especialmente a los niños de familias con menos recursos. Esto es prometedor para quienes trabajan arduamente para ayudar a los niños a obtener los mejores resultados durante su etapa escolar, pero también nos deja mucho más en qué pensar.
La comida escolar que se ofrece durante el curso solo está disponible para los niños durante aproximadamente tres cuartas partes del año, por lo que muchas familias tienen dificultades para llevar una dieta equilibrada durante las vacaciones escolares. Esto plantea preguntas sobre cómo los hábitos alimentarios de los niños en distintas épocas del año podrían influir en su rendimiento escolar y si unos mejores hábitos durante las vacaciones escolares podrían ayudar a reducir la pérdida de aprendizaje durante el verano.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autora: Pam L. Graham es investigadora posdoctoral en Northumbria University, Newcastle.
Imagen: Estudiantes realizan un examen. REUTERS/Vincent Kessle.

