Por qué la alfabetización mediática e informacional es esencial en la era de la desinformación

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  • La desinformación es un desafío más complejo que nunca, amplificado por tecnologías como la IA generativa.

  • La alfabetización mediática e informacional eficaz debe integrarse en todas las edades y sectores para construir una resiliencia informativa generalizada.

  • Un nuevo modelo de ecosistema propuesto busca identificar lagunas y dirigir las intervenciones a cada etapa de la desinformación, al tiempo que respalda las respuestas sistémicas.

La capacidad de interactuar críticamente con la información es más importante que nunca. Desde las falsedades virales y los ultrafalsos (deepfakes) hasta los contenidos de manipulación emocional diseñados para engañar o dividir, el entorno informativo se ha vuelto cada vez más complejo y opaco.

En este contexto, la alfabetización mediática e informacional se ha convertido en una prioridad mundial, reconocida no solo como un conjunto clave de competencias individuales, sino también como un pilar fundamental para salvaguardar el discurso democrático, la cohesión social y la confianza pública.

La alfabetización mediática e informacional dota a las personas de las herramientas necesarias para acceder, analizar, evaluar y crear información de forma responsable, y las capacita para desenvolverse en un ecosistema digital moldeado por la curaduría algorítmica, los incentivos comerciales y las amenazas en evolución. Sin embargo, su importancia va más allá del empoderamiento personal.

A medida que las campañas de desinformación se vuelven más sofisticadas y omnipresentes, se hace evidente la necesidad de un enfoque de toda la sociedad que integre la alfabetización mediática e informacional en los sistemas educativos, la formación laboral, los mensajes de servicio público y el diseño de las plataformas digitales.

El último informe del Foro Económico Mundial, elaborado por la Coalición Global para la Seguridad Digital, Repensar la alfabetización mediática: un nuevo modelo ecosistémico para la integridad de la información, presenta un modelo holístico para fortalecer la integridad de la información. Identifica múltiples puntos de entrada para la intervención y ayuda a detectar lagunas en los esfuerzos actuales.

A medida que la IA generativa y otras tecnologías difuminan los límites entre hechos y ficción, la necesidad de una alfabetización mediática e informacional sólida nunca ha sido tan grande.

Alfabetización mediática e informacional: alcance y urgencia crecientes

La alfabetización mediática e informacional ya no se limita a la alfabetización mediática tradicional. Hoy abarca la alfabetización digital, en derechos humanos, en noticias, publicidad, informática, privacidad e inteligencia artificial (IA). Este enfoque amplio busca dotar a las personas de las competencias necesarias para acceder, analizar, evaluar y crear información en todas las plataformas y formatos.

A medida que la IA generativa y otras tecnologías difuminan los límites entre hechos y ficción, la necesidad de una alfabetización mediática e informacional sólida nunca ha sido tan grande.

Pese a su reconocida importancia, los esfuerzos en alfabetización mediática e informacional siguen fragmentados. La mayoría de las iniciativas se centran en la juventud y la educación formal, lo que deja importantes vacíos en el aprendizaje de adultos y en el aprendizaje permanente. Además, faltan coordinación, evaluación a largo plazo y recursos, en particular fuera del sector educativo.

Modelo de mapeo de la resiliencia informativa

En el centro de este nuevo modelo se encuentra la integración de dos marcos conceptuales complementarios: el ciclo de vida de la desinformación y el modelo socioecológico.

Al alinear estas perspectivas, el marco ayuda a trazar mejor el panorama actual de la alfabetización mediática e informacional, destaca las lagunas, identifica oportunidades de participación y posibilita un impacto coordinado y escalable a lo largo del tiempo.

El modelo de mapeo de la resiliencia informativa.Image: Foro Económico Mundial

El modelo socioecológico

El informe se basa en el modelo socioecológico, que destaca cómo los comportamientos individuales están integrados en sistemas sociales más amplios y se ven influidos por ellos. Este modelo enfatiza una red de factores interrelacionados que operan en múltiples niveles de la sociedad.

  • Nivel individual: En el núcleo del modelo se encuentran las personas y sus capacidades personales. Habilidades como el pensamiento crítico, la alfabetización emocional, el discernimiento mediático y la navegación digital son fundamentales para la forma en que las personas interpretan la información y se relacionan con ella.

  • Nivel interpersonal: Las familias, los amigos, los compañeros y los mentores desempeñan un papel fundamental en la configuración de los hábitos informativos. Ya sea reenviando mensajes o en conversaciones informales, estas redes interpersonales suelen ser la primera línea de amplificación o corrección de los contenidos falsos.

  • Nivel comunitario: Las escuelas, los grupos religiosos, los medios locales y las organizaciones de la sociedad civil ayudan a reforzar o resistir las narrativas de desinformación. Las normas comunitarias, la confianza en las instituciones locales y el acceso a medios de relevancia local influyen en que las personas estén expuestas a perspectivas diversas.

  • Nivel institucional: Las grandes instituciones, incluidos los sistemas educativos, las empresas de medios y las plataformas digitales, marcan la pauta sobre los tipos de información que se producen, promueven o suprimen. El diseño de las plataformas, los incentivos algorítmicos, las normas periodísticas y los recursos destinados a la alfabetización mediática configuran el entorno informativo en el que prospera la desinformación.

  • Nivel normativo: Las normativas nacionales, subnacionales e internacionales definen los límites legales y estructurales para la acción. Estas políticas crean las condiciones propicias para dar respuestas sistémicas a la desinformación.

Si bien la alfabetización mediática e informacional es cada vez más reconocida como esencial, los esfuerzos actuales no se han adaptado plenamente a las realidades de la era digital.

El ciclo de vida de la desinformación

La otra parte del modelo es el ciclo de vida de la desinformación, representado en el eje x. Cada etapa, desde la fase previa a la creación hasta la distribución y el consumo posterior, requiere intervenciones diferenciadas y coordinadas para reducir tanto la oferta como la demanda.

  • Fase previa a la creación: Esta fase está moldeada por las normas culturales, la conciencia pública y las percepciones de rendición de cuentas. Estas condiciones subyacentes determinan si la desinformación encuentra terreno fértil o no logra arraigar, independientemente de la narrativa específica.

  • Creación: Se centra en las herramientas y condiciones que permiten la producción de desinformación, en particular en la facilidad con la que puede crearse contenido de gran impacto. Este desafío se ve agravado por la disponibilidad masiva de la IA generativa, que acelera la escala, la precisión y el poder de persuasión de las narrativas falsas.

  • Distribución: Examina cómo las plataformas contribuyen a la propagación y normalización de la desinformación. Destaca los factores algorítmicos y estructurales que determinan qué contenidos se muestran, amplifican o ignoran. Aumentar la transparencia es fundamental para la rendición de cuentas.

  • Consumo: Examina cómo las personas interactúan con la información en su vida diaria y cómo pueden cultivarse mejores hábitos. Las intervenciones buscan promover una participación crítica, reducir la vulnerabilidad a la manipulación y capacitar a los usuarios para desafiar la desinformación.

  • Posconsumo: Aborda los efectos a largo plazo de la desinformación en las personas y en la sociedad. Dado que los desinformadores se adaptan con rapidez, las respuestas deben incluir estrategias de resiliencia: planificar los daños persistentes, apoyar a quienes se ven afectados y reforzar los sistemas para responder a amenazas en evolución incluso después de que circule el contenido falso.

Hacia una respuesta coordinada

Si bien la alfabetización mediática e informacional es cada vez más reconocida como esencial, los esfuerzos actuales no se han adaptado plenamente a las realidades de la era digital.

El modelo de mapeo de la resiliencia informativa ofrece un marco holístico para comprender y abordar la desinformación, y destaca la necesidad de intervenciones coordinadas y multinivel que vayan más allá de la educación individual para incluir acciones comunitarias, institucionales y normativas.

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