La política de educación gratuita de Dinamarca ha creado «estudiantes eternos» que nunca se gradúan

A group of graduates gather outside the Sheldonian Theatre to have their photograph taken after a graduation ceremony at Oxford University, Oxford, England, May 28, 2011. REUTERS/Paul Hackett/File Photo - D1BETMRZMTAA
For years, Denmark has had a program that allots students a monthly grant of around $1,000 to cover living expenses.Image: REUTERS/Paul Hackett
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Como uno de los pocos países que ofrece educación universitaria gratuita, Dinamarca concede a los estudiantes una enorme libertad frente a las deudas y la presión de elegir una especialidad de inmediato.

Pero algunos daneses, especialmente los ciudadanos mayores que ya forman parte de la población activa, dicen que esa libertad adicional puede eliminar entre quienes rondan los 20 años un sentido de urgencia crucial para hacerse adultos. El país ahora se enfrenta a los «estudiantes eternos»: personas que permanecen en la universidad seis años o más sin ningún plan de graduarse, únicamente porque no tienen incentivos económicos para irse.

«Al ser gratuita la educación, se ha popularizado la palabra danesa “evighedsstuderende”», dijo a Business Insider Daniel Borup Jakobsen, un recién graduado de 24 años y actual vicepresidente de la empresa de software Plecto. «Se refiere a una persona que nunca termina sus estudios, sino que cambia continuamente de programa de estudios año tras año».

Una enmienda de 2015 intenta motivar a los estudiantes eternos

Durante años, Dinamarca ha tenido un programa que asigna a los estudiantes una ayuda mensual de unos 1.000 dólares para cubrir los gastos de manutención. Según Jakobsen, esa libertad permite a la gente dejarse llevar en una especie de estado apático, considerando apenas sus opciones de futuro.

El país ha avanzado algo en su lucha contra los estudiantes eternos. En 2015, el Gobierno danés propuso y aprobó una enmienda a la Reforma del Progreso Académico que otorgó a las universidades más poder para acelerar la graduación de los estudiantes.

Miles de estudiantes protestaron contra la medida en ese momento y la criticaron por ser una forma de quitarles libertades. Quienes apoyaban la enmienda afirmaban que esta aportaría más ingresos fiscales a la economía —unos 266 millones de dólares, según las estimaciones del Gobierno— y haría más eficiente el sistema universitario.

«Se ha prolongado con los años, de modo que, cuando se decidió esta reforma, los estudiantes universitarios pasaban matriculados un año y medio más de lo previsto», dijo Søren Nedergaard, funcionario del Ministerio de Educación Superior y Ciencia de Dinamarca, a The Atlantic. «La idea era: Esto era más que suficiente. No hacía falta que durara tanto».

La tendencia está disminuyendo, pero está lejos de desaparecer

Jakobsen dijo que la enmienda ha reducido claramente la tendencia de los estudiantes eternos, pero que siguen presentes en los campus universitarios. Los daneses incluso tienen la palabra fjumreår, o «el año de holgazanear», durante el cual cursan pocas asignaturas y viajan al extranjero.

En cualquier caso, Jakobsen rechazó la idea de que la matrícula gratuita fuera algo malo por tener como efecto secundario que los estudiantes tardaran demasiado en graduarse.

«Alguien que observa desde fuera podría preguntarse si los estudiantes que reciben educación universitaria gratuita están tan motivados para estudiar como quienes pagan por ella», dijo. «Mi impresión es que esas dos cosas no están correlacionadas. Creo que la motivación para tener éxito en los estudios no tiene ninguna relación con que pagues o no la matrícula».

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