Por qué democratizar las competencias es clave para la economía pospandémica

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• La pandemia ha ampliado la brecha de competencias debido a la aceleración de la digitalización.

• La mejora de las competencias debe ser inclusiva y global para garantizar una recuperación equitativa.

• Las organizaciones privadas con presencia global podrían desempeñar un papel clave en la formación en competencias.

En la Antigüedad, el poder en la sociedad solía estar en manos de una sola persona o de una élite con más riqueza. En cierto momento, los griegos atenienses empezaron a preguntarse quién debía gobernar y cuál sería la mejor manera de hacerlo. El reformador Clístenes introdujo un sistema nuevo y más inclusivo, en el que el pueblo (demos) podía gobernar (kratos): nació la democracia.

Hoy sabemos que los países democráticos —aquellos que involucran y dan voz a cada uno de sus ciudadanos y protegen los derechos humanos— disfrutan de sociedades más igualitarias y también son los más ricos.

Pero la pandemia de COVID-19 ha sacudido los cimientos de esta igualdad. Oxfam informa de que la crisis sanitaria mundial ha tenido un mayor coste económico para las personas pobres, las mujeres y los grupos raciales y étnicos marginados. Una de las razones es que estos grupos trabajaban en sectores mal remunerados, como el turismo o el comercio minorista, los más duramente golpeados por la pandemia. La desigualdad ha aumentado.

Existe un alto riesgo de que solo quienes forman parte de una élite adinerada, con acceso a la mejor educación, sigan teniendo poder. Al acelerar la digitalización, la pandemia de COVID-19 ha ampliado la brecha de competencias. Los nuevos empleos emergentes requieren capacidades únicas, e incluso quienes ya trabajan necesitarán mejorar sus competencias. Según el Foro Económico Mundial, el informe El futuro del empleo 2020 señala que el 94% de los líderes empresariales espera que sus empleados adquieran nuevas competencias en el trabajo, un fuerte aumento frente al 65% de 2018. Pero ¿cómo? Una mayoría considerable no tiene la oportunidad de aprender nuevas capacidades ni de encontrar trabajo en este nuevo escenario.

Es hora de que nos hagamos algunas preguntas. ¿Cómo pueden todos los ciudadanos participar activamente en nuestra economía en el mundo pospandémico? ¿Cómo podemos asegurarnos de escuchar todas las voces? ¿Cómo podemos abordar la mejora de las competencias de forma inclusiva y global?

Los nuevos datos aportan nuevas respuestas. El estudio Mejora de las competencias para una economía pospandémica de Accenture y Amazon nos mostró el posible impacto de la formación en competencias para abrir las puertas a nuevas carreras profesionales y a otras mejor remuneradas. Con algo de formación y la adquisición de nuevas competencias, una de cada tres personas trabajadoras de Estados Unidos —incluidos 33 millones de trabajadores con bajos ingresos— tiene la posibilidad de acceder a ocupaciones mejor remuneradas que, según las previsiones, crecerán en el futuro. Las competencias técnicas tienen el doble de probabilidades de estar asociadas a ocupaciones de altos ingresos.

Si las personas pudieran adquirir las competencias necesarias, podrían participar más plenamente en la economía pospandémica. Podrían conseguir un nuevo empleo y usar sus talentos para crear valor para los demás mientras ganan dinero. El conocimiento permite a los ciudadanos participar en la economía. Esto es la democratización de las competencias.

El 94% de los líderes empresariales espera que sus empleados adquieran las nuevas competencias necesarias para el futuroImage: Foro Económico Mundial

¿Por qué necesitamos democratizar el acceso a nuevas competencias?

  • Los ciudadanos de todo el mundo estarían más incluidos. Acceder a las competencias que demanda el mercado nos aporta muchas ventajas. Podemos implicarnos personalmente y sentirnos dueños de nuestro trabajo, buscando aquello que nos entusiasma en la vida y desarrollándolo desde una perspectiva digital. Por ejemplo, si quiero abrir una tienda para vender mis productos artesanales, debería aprender competencias de marketing digital y a usar las redes sociales. Si me apasionan las finanzas, nuevas competencias pueden ayudarme a formar parte del sector fintech. La computación en la nube está creciendo enormemente y están surgiendo nuevos puestos relacionados con la ingeniería, las ventas y los recursos humanos.

  • El acceso global a las competencias distribuiría el poder de forma más equitativa al poner el conocimiento fácilmente al alcance de todos. Este no estaría solo en manos de un grupo privilegiado que puede permitirse pagar una formación especializada. Esta inclusión en la economía digital es esencial para la cohesión social.

  • La economía puede recuperarse de la pandemia y crecer. Al igual que la democracia contribuye a un crecimiento económico más rápido, la democratización de las competencias generaría más riqueza. La pandemia ha acelerado la digitalización y la tecnología permite que el resto de las empresas ofrezca nuevos servicios. Hay escasez de talento en ámbitos técnicos, y la democratización de las competencias puede cerrar la brecha digital. Cuantas más personas trabajen, mayor será el poder adquisitivo de la sociedad, que podrá aprovechar las nuevas experiencias digitales.

  • Solo podemos resolver los problemas mundiales con talento diverso. Los problemas complejos requieren nuevas ideas desde distintas perspectivas. El acceso a un talento más diverso es fundamental para la economía digital.

El mundo digital pos-COVID puede ser más democrático. Es posible incorporarse a la economía mundial a través de internet. Podemos intercambiar servicios o compartir conocimientos especializados desde cualquier lugar. Sin embargo, esto solo es posible si tenemos las competencias necesarias para hacer posible esa transición. Al igual que ocurre con la democracia, los ciudadanos solo pueden participar activamente si un sistema sólido les brinda esa oportunidad.

¿Cómo podríamos garantizar que las personas que provienen de empleos de bajos ingresos y en riesgo puedan pasar a carreras profesionales tecnológicas?

Las organizaciones privadas con presencia global desempeñan un papel importante. Ya existen iniciativas en marcha. Amazon ha desarrollado un plan para ofrecer formación gratuita en competencias de computación en la nube a 29 millones de personas en todo el mundo para 2025, ampliando los programas existentes y poniendo a prueba otros nuevos para responder a las necesidades de formación emergentes. Ya hay muchas historias de éxito, como la de este instructor de fitness que dio el salto a un puesto tecnológico, que nos muestran cómo la formación gratuita ayuda a las personas a replantearse su trayectoria profesional.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial con respecto al futuro del trabajo?

Es hora de que nos detengamos a pensar en cómo podemos ayudar a mejorar las competencias de la fuerza laboral mundial para cerrar la brecha de desigualdad. Es el momento de la democracia de las competencias.

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