De un municipio segregado por el apartheid a empresario tecnológico

Internet access is bringing jobs and opportunities to South Africa's townships.Image: REUTERS/Siphiwe Sibeko
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¿Cómo podemos liberar el potencial de los municipios de Sudáfrica? Luvuyo Rani es cofundador de Silulo Ulutho Technologies, que opera tiendas de informática y centros de formación en municipios y comunidades rurales, donde crea oportunidades laborales para miles de jóvenes desempleados. Rani ha sido reconocido como Fundación Schwab Emprendedor Social por su labor. Habló con nosotros sobre su infancia durante el apartheid, cómo el acceso a Internet puede transformar los barrios pobres y por qué ha llegado la hora de que África despunte.

Creció en Queenstown, un municipio sudafricano, durante el apartheid. ¿Cómo le marcó esa experiencia como emprendedor?

Mi padre era enfermero y mi madre trabajaba en el servicio doméstico. Cuando yo era adolescente, ella convirtió nuestro comedor y sala de estar en un «shebeen», una taberna. Así que desde pequeño me acostumbré a tratar con clientes y proveedores. Pero durante el apartheid, las personas negras no podían beber ni vender alcohol. Fue en 1988 o 1989, una época difícil para una mujer negra. La policía solía entrar y hacer redadas, y arrestó a mi madre. Por suerte, escondimos parte del alcohol y su abogado pudo argumentar que solo se trataba de una fiesta privada.

Fue traumático para todos. Pero lo que aprendí de mi madre fue a ser resiliente. Ella es mi modelo a seguir. Sin ella, no estaría donde estoy ahora. Sacó adelante a mis hermanos y a mí contra viento y marea, y nos envió a la universidad. Esa lucha me moldeó y me dio una base. Emprendí mi propio negocio sin financiación, sin apoyo ni mentoría. Empecé de la nada.

El empresario Luvuyo Rani (tercero desde la izquierda) con graduados de los cursos de informática de Silulo Ulutho Technologies. Image: Luvuyo Rani

¿Cómo lo hizo?

Después de graduarme, me convertí en profesor en el municipio de Khayelitsha, en Ciudad del Cabo. Por entonces, el sistema educativo estaba cambiando y los profesores necesitaban ordenadores para las tareas administrativas. Mi hermano y yo vimos la oportunidad y empezamos a vender ordenadores reacondicionados desde el maletero de mi coche. Se los vendíamos a pequeños clubes de ahorro formados por seis profesores, lo que llamamos stokvels. Luego nos dimos cuenta de que hacía falta formación, así que ofrecimos cursos. ¡Antes de ir a la universidad, nunca había tocado un ordenador! Los primeros años fueron muy duros, pero perseveramos.

Empezó en 2004 y ahora emplea a más de 200 personas. Más de 31.000 estudiantes han completado sus cursos de informática, y el 80% son mujeres. ¿Cuál es su próxima ambición?

Mi visión es ampliar y profundizar el negocio. Queremos abrir tiendas en todas las provincias de Sudáfrica, y también colaboramos con proveedores de Internet como Vodacom para ofrecer conectividad a las personas y empresas de los municipios. En cuanto a la formación, ofrecemos desde cursos de programación hasta clases de habilidades interpersonales para ayudar a los jóvenes a encontrar empleo.

También reconocemos que debemos promover el crecimiento empresarial en los municipios mediante la tecnología y queremos poner en marcha centros de incubación empresarial Silulo, donde propietarios de negocios y jóvenes desempleados puedan recibir ayuda en un centro situado en el municipio para establecer sus empresas, especialmente mediante el uso de la tecnología, que es nuestra principal especialidad. Como pioneros de la tecnología en los municipios y las comunidades rurales, nuestra próxima etapa de crecimiento incluirá un enfoque específico en el emprendimiento, además de los cibercafés y centros de formación de Silulo.

A menudo se asocia a los municipios de Sudáfrica con la delincuencia y la pobreza, pero usted habla de ellos con gran entusiasmo. ¿Por qué cree que tienen tanto potencial?

Los municipios están superpoblados y tienen muchas necesidades. En Khayelitsha, por ejemplo, el desempleo juvenil alcanza el 50%. La única manera de que estos municipios den un salto adelante es acceder a Internet a precios asequibles. La conectividad es clave.

Las empresas se están dando cuenta de que hay muchas oportunidades en nuestros municipios. Allí es donde vive la población. Pero para tener éxito en ellos, hace falta una agenda social, formar y empoderar a la gente. No basta con llegar y abrir una sucursal. Si empoderas a las personas, pasas a formar parte de la comunidad. Los municipios están llenos de jóvenes con ideas innovadoras, personas que montan sus propios negocios, cafeterías e incluso ¡un museo del crimen!

Image: Instituto de Internet de Oxford

¿Cómo podemos ayudar a estos jóvenes a hacer realidad sus sueños?

Necesitamos modelos a seguir en los municipios; no estadounidenses ni europeos, sino historias locales de éxito que puedan darse a conocer y celebrarse. Cuando cuento mi propia historia, la gente se siente inspirada. Se da cuenta de que, si yo pude hacerlo con mis antecedentes, nada se lo impide.

¿Qué es lo único que todos podemos hacer para ayudar a crear un futuro compartido en un mundo dividido?

La clave es dar a todos la oportunidad de conectarse y colaborar. Mediante la colaboración, podemos aprovechar nuestro propio trabajo para crear un mundo mejor. África está llena de ideas innovadoras. No necesitamos más limosnas; solo tenemos que trabajar juntos. Me considero parte de la generación futura que hará realidad estas ideas. Ha llegado la hora de que África se levante y marque la agenda para el resto del mundo.

Reportaje de Sophie Hardach

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